De zapatos viejos a un parque renovado, Bogotá sigue apostándole a la recuperación de los espacios públicos a través de iniciativas que combinan sostenibilidad, participación ciudadana y alianzas entre el sector público y privado. En esta ocasión, una intervención desarrollada en el Parque Vecinal El Nogal, también conocido como Parque El Retiro, se convirtió en ejemplo de cómo los residuos pueden transformarse en infraestructura útil para las comunidades y generar un impacto ambiental positivo a gran escala.
La iniciativa fue posible gracias a una alianza entre Skechers Colombia, el programa Tejidos Urbanos liderado por la Primera Dama de Bogotá, Carolina Deik, y la Alcaldía Mayor de Bogotá. El proyecto permitió renovar diferentes zonas del parque mediante el uso de materiales reciclados provenientes de cerca de 18.000 suelas de zapatos recolectados por la compañía.
La intervención no solo mejoró las condiciones del espacio público, sino que también impulsó un mensaje contundente sobre economía circular, reutilización de residuos y sostenibilidad urbana. Lo que antes eran zapatos que ya no podían ser vendidos ni donados terminó convirtiéndose en superficies seguras para zonas infantiles, áreas deportivas y espacios de encuentro comunitario.
La transformación del parque se realizó en el marco del Mes del Reciclaje y se consolidó como una de las iniciativas ambientales y urbanas más llamativas desarrolladas recientemente en Bogotá. Además del impacto ecológico, el proyecto busca fortalecer el sentido de pertenencia de la comunidad hacia sus espacios públicos y promover nuevas formas de convivencia alrededor del deporte, el juego y la vida al aire libre.
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Una segunda vida para miles de zapatos
Uno de los elementos más innovadores del proyecto fue el aprovechamiento de aproximadamente 18.000 suelas de zapatos recolectados por Skechers. Estos productos ya no cumplían con las condiciones necesarias para ser comercializados o donados debido a temas relacionados con calidad u obsolescencia, por lo que la compañía decidió convertirlos en materia prima reutilizable.
A través de un proceso de transformación, las suelas y materiales fueron convertidos en gránulo de caucho reciclado, posteriormente utilizado para adecuar superficies seguras dentro de la zona infantil del parque.
La iniciativa permitió evitar que cerca de 5,4 toneladas de residuos terminaran en rellenos sanitarios, reduciendo así el impacto ambiental asociado al manejo de desechos y disminuyendo la necesidad de producir nuevos materiales vírgenes.
El proyecto también contribuyó a reducir emisiones de carbono relacionadas con procesos industriales tradicionales, alineándose con tendencias globales de sostenibilidad y reutilización de materiales dentro de la infraestructura urbana.
La estrategia evidencia cómo sectores aparentemente alejados de la gestión ambiental, como la industria del calzado y la moda deportiva, pueden desempeñar un papel relevante dentro de modelos de economía circular.
Más que un parque: un espacio de integración comunitaria
La renovación del Parque Vecinal El Nogal fue concebida como una intervención integral enfocada no solo en mejorar la infraestructura física, sino también en fortalecer el tejido social del sector.
La adecuación abarcó más de 800 metros cuadrados e incluyó varias zonas diseñadas para responder a diferentes necesidades de la comunidad.
Uno de los espacios más destacados es la nueva zona de juegos infantiles, construida con superficies de seguridad elaboradas a partir del caucho reciclado de los zapatos recolectados. El diseño incorpora elementos gráficos coloridos y conceptos inspirados en el universo infantil, buscando estimular el juego, la creatividad y la interacción de los niños.
La propuesta visual fue pensada para generar un entorno dinámico, seguro y atractivo para las familias del sector, convirtiendo el parque en un punto de encuentro para actividades recreativas y comunitarias.
La intervención también incluyó la renovación de una cancha múltiple de aproximadamente 405 metros cuadrados. Este espacio fue intervenido artísticamente por el reconocido artista urbano Skida, quien desarrolló una propuesta inspirada en conceptos como movimiento, energía y conexión comunitaria.
El resultado fue una cancha que no solo cumple una función deportiva, sino que además se transforma en una pieza visual que integra arte urbano y apropiación ciudadana del espacio público.
Espacios pensados para la actividad física
Además de las zonas infantiles y deportivas, el proyecto incorporó una nueva área de entrenamiento al aire libre de 144 metros cuadrados.
Este espacio busca promover hábitos saludables y ofrecer alternativas gratuitas para la actividad física dentro del sector. La zona fue diseñada pensando en usuarios de diferentes edades y responde al creciente interés de las ciudades por fomentar estilos de vida activos y saludables.
La intervención también incluyó obras complementarias relacionadas con redes de agua y alcantarillado, fundamentales para garantizar el drenaje adecuado de las superficies y prolongar la vida útil de la infraestructura instalada.
Estas adecuaciones técnicas representan un componente clave dentro de la sostenibilidad del proyecto, ya que permiten asegurar mejores condiciones de mantenimiento y reducir posibles deterioros futuros asociados a factores climáticos o problemas hidráulicos.
La importancia de recuperar el espacio público
La revitalización de parques y zonas comunes se ha convertido en una de las principales prioridades de las ciudades latinoamericanas, especialmente en contextos urbanos donde los espacios públicos cumplen un papel fundamental para la convivencia, la seguridad y la calidad de vida.
En Bogotá, iniciativas como Tejidos Urbanos buscan precisamente impulsar proyectos que permitan resignificar sectores de la ciudad a través de intervenciones sostenibles y participación comunitaria.
En este caso, la recuperación del Parque Vecinal El Nogal apunta a fortalecer la cohesión social y generar nuevas dinámicas de apropiación ciudadana alrededor del espacio público.
La participación conjunta entre entidades públicas, empresas privadas y comunidad fue uno de los pilares fundamentales del proyecto. La alianza permitió no solo financiar y ejecutar las obras, sino también construir una propuesta vinculada directamente con las necesidades del sector.
Desde la Alcaldía Mayor destacaron que este tipo de iniciativas permiten atraer inversión privada para procesos de revitalización urbana, al tiempo que impulsan mensajes relacionados con sostenibilidad y economía circular.
Un modelo de sostenibilidad urbana
El proyecto desarrollado en el Parque El Nogal refleja cómo las ciudades comienzan a incorporar modelos más sostenibles dentro de sus procesos de transformación urbana.
La reutilización de residuos industriales y materiales descartados para crear infraestructura funcional representa una tendencia cada vez más presente en distintas partes del mundo.
Más allá del impacto visual o recreativo, estas iniciativas tienen efectos importantes sobre la reducción de residuos y el aprovechamiento eficiente de recursos.
En este caso, convertir miles de zapatos en superficies seguras para parques infantiles permitió extender el ciclo de vida de materiales que de otra manera habrían terminado como desechos.
La intervención también evidencia cómo las marcas están comenzando a asumir un papel más activo dentro de las discusiones relacionadas con sostenibilidad y responsabilidad social.
Para Skechers, el proyecto representa una forma de conectar su presencia comercial con acciones concretas orientadas al bienestar de las comunidades y la recuperación ambiental.
Según explicó Cristian Donghi, Country Manager de Skechers Colombia, la iniciativa busca demostrar que las marcas pueden aportar al desarrollo urbano y a la construcción de espacios pensados para el uso y disfrute de las personas.
El valor de las alianzas público-privadas
Uno de los aspectos más destacados del proyecto fue la articulación entre diferentes actores públicos y privados.
La participación de la estrategia Tejidos Urbanos, liderada por la Primera Dama de Bogotá, permitió coordinar esfuerzos enfocados en revitalización urbana y participación ciudadana.
Desde la administración distrital señalaron que estas alianzas son fundamentales para avanzar en procesos de recuperación de espacios públicos y fortalecer la relación de las comunidades con sus barrios.
Carolina Deik, Primera Dama de Bogotá, resaltó especialmente el componente de economía circular detrás de la intervención, destacando el aprovechamiento de las 18.000 suelas de zapatos utilizadas para adecuar las superficies del parque.
La iniciativa también contó con el apoyo del Jardín Botánico de Bogotá, entidad encargada de trabajar en la recuperación de las zonas verdes y procesos de reforestación dentro del parque.
Participación ciudadana y voluntariado
El proyecto incluyó además un componente de voluntariado corporativo y comunitario que reunió a más de 100 personas entre colaboradores de Skechers, funcionarios de la Alcaldía y miembros de la comunidad.
Los voluntarios participaron en jornadas de adecuación, construcción y embellecimiento del parque, fortaleciendo el sentido de apropiación colectiva sobre el espacio recuperado.
Este componente comunitario busca garantizar que la transformación del parque no sea percibida únicamente como una obra física, sino como un proceso construido conjuntamente con las personas que habitan y utilizan el sector.
La participación ciudadana se ha convertido en un elemento cada vez más importante dentro de los proyectos urbanos contemporáneos, especialmente en iniciativas relacionadas con espacio público y sostenibilidad.
Un impacto que beneficiará a miles de personas
Se estima que la transformación del Parque Vecinal El Nogal beneficiará directamente a cerca de 200.000 residentes de una zona caracterizada por alta actividad familiar, comercial y deportiva.
La recuperación del espacio busca convertir el parque en un punto de encuentro seguro y atractivo para niños, jóvenes y adultos, promoviendo nuevas dinámicas de convivencia y uso del espacio público.
La inauguración del proyecto incluyó actividades recreativas, ejercicios al aire libre y un partido de fútbol simbólico en la nueva cancha, invitando a la comunidad a apropiarse activamente del lugar.
La expectativa es que este tipo de intervenciones puedan replicarse en otros sectores de Bogotá y sirvan como ejemplo de cómo la sostenibilidad, el reciclaje y el urbanismo pueden integrarse para generar impactos positivos tanto ambientales como sociales.
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Una nueva mirada sobre el reciclaje
Más allá de la renovación física del parque, la iniciativa deja una reflexión importante sobre el potencial del reciclaje y la reutilización dentro de las ciudades.
Durante años, muchos residuos terminaron siendo vistos únicamente como desechos sin valor. Sin embargo, proyectos como este demuestran que los materiales descartados pueden convertirse en recursos útiles capaces de generar beneficios ambientales y comunitarios.
La economía circular comienza a posicionarse como una de las principales estrategias para enfrentar desafíos urbanos relacionados con sostenibilidad, manejo de residuos y reducción de impacto ambiental.
En este caso, miles de zapatos encontraron una segunda vida lejos de los rellenos sanitarios y terminaron formando parte de un espacio pensado para el juego, el deporte y la convivencia.
La transformación del Parque El Nogal no solo representa una mejora urbana para Bogotá, sino también una muestra de cómo la sostenibilidad puede integrarse de manera concreta y visible en la vida cotidiana de las ciudades.


