Colombia impulsa la nueva era de negocios corporativos en América Latina, Latinoamérica atraviesa una etapa de profunda evolución empresarial que la está posicionando como una de las regiones más dinámicas del mundo en la creación de nuevos negocios corporativos. Dentro de este escenario, Colombia se destaca de manera especial por su creciente capacidad para diseñar, desarrollar y escalar iniciativas empresariales innovadoras que apuntalan el crecimiento económico y fortalecen la competitividad regional. Así lo evidencia el informe State of New Venture Building 2025 de McKinsey & Company, que sitúa al país entre los líderes globales en materia de venture building corporativo.
A medida que las empresas enfrentan un entorno económico más desafiante, la necesidad de diversificar portafolios, acelerar la transformación digital y consolidar estrategias de crecimiento sostenible se vuelve imprescindible. Colombia ha asumido este reto con una combinación de talento, tecnología y visión estratégica que está marcando la pauta en América Latina. Mientras otras regiones avanzan a ritmos irregulares, el país consolida una cultura empresarial que mezcla disciplina organizacional, mentalidad emprendedora y un enfoque claro en la innovación.
Vea también: Sabores que conectan, la nueva esencia urbana de Cinepolitana 93
El 67% de los nuevos negocios corporativos desarrollados en Latinoamérica ya supera los 10 millones de dólares en ingresos anuales, de acuerdo con el estudio. Además, el 76% alcanza el punto de equilibrio en menos de dos años, una cifra superior al promedio global del 61%. Estos indicadores revelan un ecosistema vibrante, capaz de generar modelos de negocio escalables, rentables y sostenibles. Colombia, gracias a su estructura empresarial y a su apuesta constante por el talento y la tecnología, sobresale como uno de los países mejor posicionados para continuar liderando esta tendencia.
La visión estratégica detrás de este crecimiento ha permitido que el país consolide capacidades y metodologías que antes solo eran comunes en mercados desarrollados. Las grandes empresas colombianas han comprendido que innovar no significa únicamente modernizar procesos internos, sino crear nuevas unidades de negocio capaces de conquistar mercados emergentes, responder con agilidad a cambios del entorno e incluso anticiparse a ellos. Este enfoque, conocido como new venture building, se ha convertido en uno de los motores más importantes del crecimiento corporativo regional.
De acuerdo con Carlos Andrés Suarez, Socio y Location Manager de McKinsey & Company en Colombia, el país ha logrado combinar elementos que tradicionalmente parecían opuestos: la estructura corporativa con la flexibilidad emprendedora. En palabras del experto, “Colombia está mostrando un modelo de innovación que combina disciplina corporativa con mentalidad emprendedora. Las empresas locales están aprendiendo a escalar nuevos negocios con eficiencia, apalancándose en talento, datos y tecnología”.
Esta visión compartida entre empresas, instituciones y actores del ecosistema ha permitido la consolidación de un entorno en el que la innovación ya no se percibe como un complemento del negocio, sino como un pilar indispensable para la sostenibilidad futura. Las compañías han pasado de explorar ideas a crear negocios completamente operativos que aportan ingresos y fortalecen su posición en el mercado.
Bogotá y Medellín: epicentros de la innovación corporativa
En el contexto colombiano, dos ciudades han asumido un papel protagónico en la construcción de nuevos negocios corporativos: Bogotá y Medellín. Ambas urbes han evolucionado hasta convertirse en hubs de innovación donde convergen grandes empresas, startups, universidades, fondos de inversión y entidades gubernamentales.
Bogotá, como capital y principal centro económico del país, incorpora una amplia oferta de talento especializado, instituciones de educación superior con foco en innovación, y un ecosistema empresarial diverso. Es allí donde muchas corporaciones han decidido instalar sus laboratorios de innovación, unidades de transformación digital y equipos dedicados exclusivamente al desarrollo de nuevos negocios.
Medellín, por su parte, ha fortalecido su reputación como ciudad innovadora a nivel global. El impulso de iniciativas públicas y privadas, la consolidación de distritos de innovación como Ruta N, y el trabajo conjunto entre corporativos y emprendedores han convertido a la ciudad en un espacio ideal para experimentar, prototipar y escalar soluciones innovadoras en sectores como energía, movilidad, manufactura avanzada y servicios financieros.
Estas dos ciudades concentran la mayor parte de las iniciativas de venture building del país. Los corporativos han entendido que la colaboración con startups locales, el uso de metodologías ágiles y la inversión en innovación abierta permiten acelerar procesos que antes tomaban años. La adopción de modelos híbridos que combinan capital corporativo, alianzas estratégicas y equipos emprendedores internos ha permitido disminuir riesgos, mejorar la ejecución y aumentar la tasa de éxito en los nuevos negocios.
Colombia se destaca también por sus avances en la formación de talento. Las empresas han reforzado programas de upskilling y reskilling digital, lo que les permite convertir a sus equipos en agentes activos de innovación. Según McKinsey, este aspecto es uno de los principales diferenciadores de la región, y en el caso colombiano, supera el promedio latinoamericano. La capacidad de desarrollar talento interno, mezclada con la captación de perfiles técnicos altamente competitivos, ha sido crucial para que los nuevos negocios corporativos encuentren rutas de crecimiento más rápidas y sostenibles.
El desafío de la inteligencia artificial en el venture building
A pesar de los destacados avances en creación y consolidación de nuevos negocios, McKinsey advierte que existe un reto significativo que podría limitar el potencial de crecimiento regional: la adopción de inteligencia artificial (IA). Aunque esta tecnología se ha convertido en un elemento determinante en los mercados más desarrollados, su integración en América Latina aún avanza con relativa lentitud.
El estudio indica que solo 39% de las empresas latinoamericanas planea integrar la IA dentro de su propuesta de valor, una cifra inferior a la observada en Norteamérica y Asia, donde supera el 50%. Esta brecha pone en evidencia una oportunidad estratégica para Colombia y la región.
En el contexto nacional, la IA se ha adoptado principalmente como herramienta operativa, es decir, como un mecanismo para automatizar procesos, mejorar la eficiencia y reducir costos. Si bien estos avances son relevantes, aún existe un amplio margen para utilizar la inteligencia artificial como un verdadero motor de innovación y diferenciación competitiva. La creación de nuevos negocios basados en IA —desde plataformas de análisis predictivo hasta servicios personalizados y automatización avanzada— es un territorio que Colombia puede aprovechar de manera estratégica.
El reto no radica únicamente en instalar tecnología, sino en desarrollar capacidades, cultura y modelos de negocio que permitan que la IA se convierta en el corazón de nuevas propuestas de valor. Este paso es fundamental para garantizar que los negocios emergentes no solo crezcan, sino que lo hagan en línea con las tendencias globales que están transformando todos los sectores productivos.
De la exploración a la consolidación: una nueva etapa para Colombia
El informe de McKinsey señala que América Latina está transitando de una fase de experimentación hacia una etapa de consolidación en la creación de nuevos negocios corporativos. Esto significa que las empresas están pasando del diseño aislado de iniciativas innovadoras a la integración de modelos de venture building como parte estratégica de su crecimiento.
Colombia es uno de los países que mejor evidencia este cambio. Las empresas han madurado sus capacidades para identificar oportunidades, validar hipótesis, construir productos viables, escalar soluciones en el mercado y medir impacto. Lo que antes era una exploración limitada, ahora se convierte en un sistema estructurado con equipos dedicados, recursos definidos y métricas claras.
Para Carlos Andrés Suarez, esta evolución refleja un profundo cambio cultural. Según él, “Colombia se ha convertido en un ejemplo de cómo construir negocios nuevos desde la resiliencia. Las compañías que logran combinar talento, propósito y tecnología están redefiniendo el futuro empresarial del país.”
La resiliencia empresarial se ha convertido en un elemento distintivo del mercado colombiano. La capacidad de adaptarse a escenarios complejos, mantener estrategias de largo plazo y apostar por la innovación incluso en tiempos de incertidumbre ha permitido que las empresas se mantengan competitivas y preparadas para los desafíos del futuro.
Vea también: Black Friday, ciberamenazas que pondrán a prueba al comercio colombiano
Un futuro prometedor para el venture building corporativo en Colombia
El camino recorrido por Colombia demuestra que el país tiene las condiciones para convertirse en un referente global en creación de nuevos negocios corporativos. Su talento, ecosistema emprendedor, capacidad de innovación y liderazgo empresarial sientan las bases para una etapa de crecimiento acelerado.
Los próximos años serán decisivos para capitalizar esta ventaja y cerrar brechas en adopción tecnológica, especialmente en IA. Si las empresas logran avanzar en esta dirección, Colombia no solo mantendrá su posición destacada en la región, sino que se consolidará como un polo global de innovación corporativa.


