Ciberamenaza en Colombia, ransomware y phishing dominan los ataques empresariales, en un contexto global en el que la digitalización de las empresas avanza a pasos agigantados, Colombia enfrenta una creciente oleada de ataques cibernéticos, donde el ransomware y el phishing se han consolidado como las amenazas más usadas por los ciberdelincuentes para comprometer compañías de todos los tamaños. Según datos recientes, un solo ataque puede costarle a una empresa colombiana hasta 520 millones de pesos, lo que vuelve imperativo un reforzamiento urgente de las defensas digitales.
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Panorama general del riesgo cibernético en Colombia
Durante 2024, el 74 % de los ciberataques en Colombia se originó a través de un simple correo electrónico fraudulento. Esta alarmante estadística refleja la prevalencia del phishing como vector inicial de entrada para los atacantes. Según reportes de la Policía Nacional y de la firma Fortinet, en ese mismo año se registraron más de 36.000 millones de intentos de ciberataque, lo que se traduce en un promedio diario de 98 millones. Además, las denuncias por delitos informáticos alcanzaron las 77.666, lo que representa un aumento del 23 % frente al año anterior.
Estos números sitúan a Colombia como uno de los países con mayor exposición a ciberataques en la región. De hecho, según un informe de Check Point Research (2025), el país registra un nivel de incidentes casi 40 % superior al promedio mundial, un dato que preocupa gravemente al sector empresarial, especialmente a las micro, pequeñas y medianas empresas (PyMEs).
El peso de las PyMEs y sus vulnerabilidades estructurales
La gran mayoría del tejido empresarial colombiano está conformada por PyMEs, muchas de las cuales carecen de personal especializado en ciberseguridad o de presupuestos suficientes para implementar soluciones avanzadas. Esta vulnerabilidad se agrava en un escenario donde la digitalización avanza sin freno: el uso de la nube, el teletrabajo y servicios virtuales ha incrementado la superficie de ataque potencial.
Óscar Díaz, Chief Commercial Officer de ERC Colombia, advierte que “el ransomware y el phishing son el dúo más destructivo del cibercrimen moderno: uno paraliza operaciones mediante el secuestro de datos; el otro engaña empleados para robar credenciales”. Según su experiencia, estas dos modalidades están detrás del 74 % de las brechas de seguridad registradas en el país.
Sectores como la salud, el gobierno y la banca figuran entre los más atacados. Por ejemplo, IBM X-Force reporta que el 60 % de los ciberataques contra entidades colombianas durante 2024 se concentró en el sector salud, donde los datos sensibles y la necesidad de continuidad operativa hacen que el impacto sea especialmente alto.
Costos devastadores por incidente
Los efectos financieros de un ciberataque pueden ser devastadores. Según IBM, el costo promedio de una brecha de datos en América Latina fue de US$ 2,76 millones en 2024. Para una PyME colombiana, la paralización de operaciones durante tres días por un ataque de ransomware puede generar pérdidas de entre 470 y 520 millones de pesos, según datos del NSIT.
A esas pérdidas se suman otros costos: daño reputacional, pérdida de clientes, interrupción operativa y sanciones regulatorias. De hecho, la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) puede imponer multas de hasta 2.847 millones de pesos por fallas en la protección de datos personales, un golpe que muchas PyMEs difícilmente pueden absorber.
Además, las estadísticas muestran que uno de cada dos ataques puede llevar a consecuencias graves. Según Forbes Colombia (2025), el 60 % de las PyMEs afectadas por un ciberincidente cierran sus operaciones entre 6 y 12 meses después, debido a la combinación de pérdidas financieras y deterioro de la confianza de clientes, proveedores e inversores.
Modalidades predominantes: ransomware y phishing
Ransomware
El ransomware es una de las formas más agresivas y rentables de ataque cibernético. Consiste en el cifrado de los archivos de una organización seguido por la exigencia de un rescate para su liberación. En muchos casos, incluye también el robo de información sensible, lo que multiplica el impacto.
Según IBM, en 2024 el ransomware representó el 25,7 % de todos los incidentes gestionados por sus equipos. En Colombia, su uso es muy frecuente debido a la falta de respaldo adecuado, mala segmentación de red y ausencia de planes sólidos de recuperación.
Phishing
El phishing es la modalidad más común de intrusión inicial. Consiste en el envío de correos electrónicos o mensajes fraudulentos que engañan a los empleados para que revelen contraseñas o instalen malware. En el contexto global, el phishing es responsable del 16 % de las brechas de seguridad (según el Verizon DBIR 2024), pero en Colombia se estima que fue el origen del 74 % de los ciberataques que comprometieron credenciales.
Los atacantes han refinado sus técnicas. Ahora emplean tácticas más sofisticadas, como:
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Spear phishing: mensajes muy personalizados dirigidos a una persona específica.
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Whaling: suplantación de ejecutivos o directivos de alto nivel.
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Quishing: uso de códigos QR maliciosos.
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Smishing: envío de mensajes SMS fraudulentos.
Estas modalidades hacen que el phishing sea especialmente peligroso, ya que puede pasar por comunicaciones legítimas y engañar incluso a trabajadores experimentados.
Factores que agravan el riesgo en Colombia
Varias condiciones estructurales están amplificando la exposición al cibercrimen en empresas colombianas:
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Presupuesto limitado para ciberseguridad: muchas PyMEs no invierten lo suficiente en tecnología, capacitación o personal especializado.
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Crecimiento acelerado en digitalización: la adopción de herramientas en la nube y del trabajo remoto ha expandido los vectores de ataque.
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Conciencia de seguridad insuficiente: no todos los empleados han sido capacitados en amenazas básicas como el phishing o los enlaces maliciosos.
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Infraestructura IT débil: falta de segmentación de red, controles de acceso y respaldo adecuado de datos.
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Regulación y cumplimiento: aunque existen obligaciones legales para proteger datos, muchas compañías aún no implementan medidas robustas para prevenir las brechas.
Según Díaz, “la verdadera defensa no comienza con tecnología avanzada, sino con la educación digital de cada colaborador; sin conciencia, cualquier firewall es vulnerable”.
Estrategias para fortalecer la ciberseguridad empresarial
Ante esta situación crítica, diversas entidades del sector recomiendan una estrategia de ciberseguridad de defensa en profundidad, que combine tecnología, políticas internas y cultura organizacional. A continuación, algunas de las medidas más efectivas:
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Autenticación multifactor (MFA): implementar MFA en todos los accesos corporativos reduce drásticamente la posibilidad de ingreso no autorizado.
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Capacitación constante: realizar simulacros trimestrales de phishing para sensibilizar a los empleados sobre los riesgos y enseñarles a identificar correos sospechosos.
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Backups inmutables: tener copias de seguridad offline que no puedan modificarse, siguiendo la regla 3-2-1 (tres copias, en dos medios diferentes y una fuera de sitio).
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Segmentación de red y EDR: dividir la red corporativa en zonas seguras y utilizar soluciones de Endpoint Detection and Response para detectar comportamientos sospechosos en tiempo real.
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MDR (Managed Detection & Response) para PyMEs: contratar servicios gestionados para monitoreo, detección y respuesta, especialmente cuando no hay un equipo interno especializado.
Estas recomendaciones no solo ayudan a prevenir incidentes, sino también a minimizar los daños en caso de que ocurra un ataque.
Inversión estratégica en ciberdefensa: más que un gasto, una prioridad
En el contexto actual, muchos líderes empresariales aún ven la ciberseguridad como un gasto operativo. Sin embargo, expertos como Díaz insisten en que se debe reevaluar como una inversión estratégica fundamental para la continuidad del negocio. Un ataque cibernético puede paralizar operaciones, erosionar la reputación de la empresa, romper la confianza de clientes y socios, y generar pérdidas millonarias que pueden ser difíciles de recuperar.
Además, ante el creciente escrutinio regulatorio y las multas por incumplimiento en protección de datos, el costo de inacción puede superar ampliamente la inversión en prevención.
Perspectivas hacia el 2026
Con base en las tendencias actuales, se espera que los ciberataques continúen creciendo en sofisticación y volumen. Algunas previsiones incluyen:
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Aumento del spear phishing dirigido a altos ejecutivos (“whaling”).
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Mayor adopción de simulación de ataques como parte de la capacitación corporativa.
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Crecimiento de los servicios MDR para empresas pequeñas.
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Mayor demanda de soluciones de respaldo y recuperación inmutables.
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Regulaciones más estrictas para proteger datos personales y exigir reportes de incidentes cibernéticos.
Si las empresas adoptan las prácticas recomendadas y entienden que la ciberseguridad es parte de su estrategia central, podrán reducir significativamente los riesgos y proteger su futuro.
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El panorama de ciberamenazas en Colombia es cada vez más complejo y peligroso. Ransomware y phishing dominan las estrategias de los atacantes porque combinan eficacia, bajo costo y alto impacto. Para muchas PyMEs, un solo incidente puede significar la quiebra: los costos reales no son solo financieros, sino también reputacionales y operativos.
Pero hay esperanza. La implementación de controles básicos, el entrenamiento constante del personal y el uso estratégico de tecnologías accesibles pueden cambiar radicalmente la ecuación de riesgo. La defensa no es solamente un escudo tecnológico: debe comenzar por las personas, la cultura y la mentalidad empresarial.
En este momento crítico de la transformación digital, las compañías que inviertan en ciberseguridad estarán invirtiendo en su propia sostenibilidad. No se trata solo de sobrevivir; se trata de prosperar en un mundo cada vez más conectado y amenazado.


