Café en México y Colombia, diferencias culturales y hábitos de consumo, el café es una de las bebidas más populares y apreciadas en todo el mundo, y en América Latina tiene un lugar privilegiado, especialmente en países como México y Colombia. Aunque ambos países comparten una larga tradición cafetera, las diferencias en los hábitos de consumo, preferencias y tipos de café consumidos reflejan las particularidades culturales de cada nación. Según un análisis reciente de Kantar, una empresa líder en investigación de mercados, el comportamiento de los consumidores mexicanos y colombianos muestra una amplia variedad de matices que definen su relación con esta bebida icónica.
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El café: Una tradición compartida, pero diversa
El café es una categoría clave en el consumo doméstico tanto en México como en Colombia, ya que más del 95% de las familias de ambos países adquieren esta bebida al menos una vez al año. Sin embargo, la diferencia más notoria entre los consumidores de café de México y Colombia es la forma en la que prefieren disfrutarlo.
En México, el café soluble es el rey indiscutible. Aproximadamente el 90% de las familias mexicanas prefieren este tipo de café, mientras que solo un 29% de los consumidores optan por variedades más tradicionales como el café tostado o molido. Este fenómeno puede estar relacionado con la conveniencia que ofrece el café soluble, ya que es rápido y fácil de preparar.
Por el contrario, en Colombia, el consumo de café refleja una cultura cafetera más sofisticada y arraigada. Siete de cada diez hogares colombianos adquieren tanto café soluble como tostado y molido, lo que sugiere que los colombianos disfrutan de una mayor variedad de sabores y formas de preparación. Este comportamiento sugiere un ritual más complejo alrededor del consumo de café, donde la elección entre las distintas variedades forma parte de una experiencia más rica y personalizada.
Frecuencia de compra y cantidad consumida
Las diferencias en las preferencias de los consumidores de café también se reflejan en la frecuencia de compra y la cantidad consumida por hogar en ambos países. En promedio, un hogar colombiano compra café 16 veces al año, lo que equivale a 3.9 kilogramos anuales. Esta cifra es casi el doble de lo que se consume en México, donde los hogares compran café en promedio 11 veces al año, con una adquisición total de 1.7 kilogramos al año.
Esta diferencia notable en la cantidad de café consumida puede estar relacionada con la importancia cultural del café en Colombia, un país conocido mundialmente por su producción de café de alta calidad. En cambio, en México, aunque el café también está presente en la mayoría de los hogares, no es tan predominante en la rutina diaria como en Colombia.
Consumo de café por género y edad
El análisis de Kantar revela que el consumo de café en Colombia es ligeramente más femenino que masculino, con el 55% de las ocasiones de consumo protagonizadas por mujeres. Esta tendencia puede estar relacionada con la preferencia de las mujeres por el café como parte de sus hábitos de alimentación y bienestar.
En cuanto a la edad, en ambos países el grupo demográfico que más consume café está compuesto por personas mayores de 45 años. Este grupo representa más del 40% de todas las ingestas de café en los hogares tanto de México como de Colombia. Sin embargo, la diferencia se encuentra en los momentos del día en que se consume el café.
Momentos del día: desayuno y más allá
En México, el café tiene una presencia marcada en dos momentos clave del día: el desayuno y la cena. Según el estudio, el 83% de las ocasiones de consumo de café en los hogares mexicanos se concentra en estas dos comidas. El café se toma generalmente como un acompañante de la primera comida del día o como una bebida reconfortante antes de dormir.
En Colombia, en cambio, el consumo de café está mucho más distribuido a lo largo del día. Aunque el desayuno sigue siendo un momento importante, solo el 36.4% de las ingestas de café se producen en este momento. Los colombianos disfrutan de su café en cualquier momento, ya sea por la mañana, en la tarde o incluso en reuniones sociales. Esta versatilidad del café en Colombia refleja su importancia no solo como una bebida energizante, sino también como un componente integral de la vida social y cultural del país.
El café como parte de la vida cotidiana
Tanto en México como en Colombia, el éxito del consumo de café radica en su versatilidad. Esta bebida puede ser disfrutada en cualquier momento del día, caliente o fría, sola o acompañada de leche, azúcar, crema o incluso con sabores adicionales. Además, el café puede acompañar una amplia variedad de alimentos, desde los tradicionales pan dulce o galletas hasta comidas saladas.
Más allá de su sabor, el café tiene un impacto positivo en la salud cuando se consume de manera moderada. Estudios han demostrado que el consumo de café puede contribuir a mejorar la concentración, incrementar los niveles de energía y, en algunos casos, reducir el riesgo de enfermedades como el Alzheimer y el Parkinson.
El reto del consumo en México: alcanzar a más personas
A pesar de la alta presencia del café en los hogares mexicanos, el 32% de los mexicanos aún no consume esta bebida de forma habitual. Este porcentaje presenta un desafío para las marcas de café en México, que buscan aumentar el consumo y captar nuevos consumidores. Una de las posibles estrategias para lograrlo podría ser el fomento de nuevas formas de disfrutar el café, como el café frío o el uso de sabores innovadores.
En Colombia, por el contrario, el desafío no es aumentar el número de consumidores, ya que el café es prácticamente universal, sino continuar diversificando las opciones disponibles y mantener la calidad que ha caracterizado al país en el mercado internacional.
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El consumo de café en México y Colombia muestra similitudes y diferencias que reflejan las particularidades de cada cultura. Mientras que en México el café soluble domina las preferencias, en Colombia los consumidores disfrutan de una mayor variedad y sofisticación en sus elecciones. Estos patrones de consumo no solo son una ventana hacia las costumbres cotidianas de cada país, sino también una oportunidad para que las marcas adapten sus estrategias y sigan innovando en un mercado tan competitivo como el del café.
