Bre-B impulsa la inclusión financiera, en Colombia, la transformación digital del sistema financiero avanza a un ritmo acelerado, y uno de sus protagonistas más relevantes es Bre-B. Este sistema de pagos inmediatos interoperable se ha convertido en una herramienta clave no solo para modernizar las transacciones, sino también para impulsar la inclusión financiera y facilitar la transición de miles de personas desde la economía informal hacia el sistema formal.
La posibilidad de transferir dinero en tiempo real, sin importar la entidad financiera del usuario, representa un cambio estructural en la forma en que los colombianos interactúan con el dinero. Este modelo elimina barreras tradicionales, reduce tiempos y ofrece mayor seguridad, elementos que resultan fundamentales en un entorno donde la digitalización redefine las dinámicas económicas.
Las cifras respaldan este impacto. Según el Banco de la República, a corte del 5 de marzo de 2026, más de 34,4 millones de personas se han registrado en el sistema, realizando más de 503,4 millones de transacciones con un valor promedio de $159.433. Estos datos reflejan no solo una adopción masiva, sino también una creciente confianza en los pagos digitales como alternativa al efectivo.
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Pagos digitales: motor de cambio en la región
El crecimiento de sistemas como Bre-B no ocurre de manera aislada. Forma parte de una tendencia regional más amplia, donde los pagos digitales están ganando protagonismo frente al uso tradicional del efectivo.
De acuerdo con el estudio “El futuro de los pagos digitales en Latinoamérica”, desarrollado por Topaz en alianza con Celent, la región vive un proceso de transformación en el que las soluciones digitales se posicionan como alternativas más eficientes, seguras y accesibles.
En este análisis, que reunió a más de mil líderes del sector financiero en 20 países, se evidencia que los pagos digitales no solo mejoran la experiencia del usuario, sino que también optimizan los costos operativos y fortalecen la bancarización.
En el caso colombiano, esta tendencia se refleja claramente en la rápida adopción de Bre-B, que en pocos meses ha logrado una penetración significativa si se compara con la población total del país.
Beneficios tangibles para usuarios y entidades
El avance de los pagos digitales ha traído consigo una serie de beneficios concretos tanto para los usuarios como para las instituciones financieras. Entre los principales impactos identificados por el estudio se encuentran la agilidad y eficiencia operativa, destacada por el 76,6% de los encuestados, así como el aumento de la inclusión financiera, señalado por el 50,7%.
Además, se observa una reducción progresiva del uso del efectivo, un fenómeno relevante en una región donde este ha sido históricamente dominante. A esto se suman mejoras en la trazabilidad de las operaciones, mayor satisfacción del cliente y nuevas oportunidades de generación de ingresos para las entidades.
En Colombia, estos beneficios adquieren una dimensión aún más relevante. La posibilidad de realizar transferencias inmediatas permite optimizar tiempos, reducir costos y mejorar la gestión financiera tanto para personas como para empresas.
Un aspecto clave es la trazabilidad. A diferencia del efectivo, los pagos digitales dejan un registro que facilita el control, la transparencia y la formalización de las actividades económicas.
Bre-B como herramienta de inclusión financiera
Uno de los aportes más significativos de Bre-B es su capacidad para impulsar la inclusión financiera. Al facilitar el acceso a servicios bancarios, el sistema permite que personas que tradicionalmente operaban en la informalidad comiencen a integrarse al sistema formal.
Este proceso tiene múltiples beneficios. Por un lado, permite a los usuarios acceder a productos financieros como créditos, seguros y herramientas de ahorro. Por otro, contribuye a fortalecer la economía al aumentar la formalización de las transacciones.
La bancarización no solo implica tener una cuenta bancaria, sino también utilizarla de manera activa. En este sentido, los pagos inmediatos juegan un papel fundamental al incentivar el uso cotidiano de los servicios financieros.
Retos en educación y confianza digital
A pesar de los avances, el camino hacia la consolidación de los pagos digitales aún enfrenta desafíos importantes. Uno de los principales es la educación financiera y digital.
El estudio de Topaz revela que en Colombia el 56,2% de los encuestados identifica la falta de educación en los usuarios como el principal obstáculo. Esto evidencia la necesidad de fortalecer las estrategias de formación para que más personas puedan aprovechar los beneficios de estas herramientas.
La confianza también juega un papel determinante. El 45,2% de los participantes señala la seguridad y el riesgo de fraude como una preocupación relevante. En un entorno digital, la percepción de riesgo puede limitar la adopción, incluso cuando las soluciones son seguras.
Por esta razón, las entidades financieras han intensificado sus esfuerzos en ciberseguridad y en la construcción de infraestructuras robustas que garanticen la protección de los usuarios.
Infraestructura y tecnología como pilares
Otro de los desafíos identificados es la infraestructura tecnológica. Aunque Colombia ha avanzado significativamente en este aspecto, aún existen brechas, especialmente en zonas rurales donde la conectividad es limitada.
La expansión de los pagos digitales requiere una base tecnológica sólida que permita garantizar la disponibilidad y el funcionamiento continuo del sistema. En este sentido, la inversión en infraestructura se convierte en una prioridad estratégica.
Según el estudio, más de la mitad de las instituciones financieras en la región planean invertir en infraestructura de pagos en los próximos dos años. En Colombia, el 53,4% de los encuestados considera que esta será una de sus principales apuestas, junto con la ciberseguridad y la prevención del fraude.
Competencia y evolución del sistema financiero
El crecimiento de los pagos digitales también ha intensificado la competencia dentro del sector financiero. Bancos tradicionales, fintech y neobancos compiten por ofrecer la mejor experiencia al cliente.
En este contexto, la innovación se convierte en un factor clave. Las entidades deben no solo adoptar nuevas tecnologías, sino también mejorar continuamente sus servicios para responder a las expectativas de los usuarios.
Como señala Jorge Iglesias, el reto para los bancos será competir en experiencia del cliente, sin descuidar la seguridad y la solidez del sistema. Esto implica un equilibrio entre innovación y confianza, dos elementos esenciales en el entorno financiero.
Impacto en la formalización económica
Uno de los efectos más relevantes de Bre-B es su contribución a la formalización de la economía. Al facilitar el registro de las transacciones, el sistema permite que actividades que antes se realizaban en efectivo y fuera del radar financiero comiencen a ser visibles.
Esto tiene implicaciones importantes para el desarrollo económico del país. La formalización permite mejorar la recaudación fiscal, fortalecer la transparencia y generar condiciones más equitativas para la competencia.
Además, las pequeñas empresas y los comercios informales pueden beneficiarse al acceder a herramientas financieras que les permiten crecer y consolidarse.
El papel de las políticas públicas
Para que el sistema de pagos inmediatos alcance su máximo potencial, es necesario el apoyo de políticas públicas que complementen los esfuerzos del sector financiero.
La conectividad es uno de los factores clave. Sin acceso a internet estable, especialmente en zonas rurales, es difícil garantizar una adopción masiva de los pagos digitales.
Asimismo, es fundamental promover la inclusión de pequeñas empresas y comercios informales, que representan una parte significativa de la economía. Integrarlos al sistema financiero no solo mejora su competitividad, sino que también fortalece el tejido económico del país.
Perspectivas a futuro
El crecimiento de Bre-B y de los pagos digitales en Colombia sugiere que el país está avanzando hacia un modelo financiero más moderno, eficiente e inclusivo.
La adopción masiva en tan poco tiempo demuestra que existe una demanda real por soluciones que simplifiquen las transacciones y mejoren la experiencia del usuario.
Sin embargo, el éxito a largo plazo dependerá de la capacidad de superar los desafíos actuales, especialmente en términos de educación, infraestructura y confianza.
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El sistema Bre-B se ha consolidado como una de las herramientas más importantes en la transformación del sistema financiero colombiano. Su impacto va más allá de la rapidez en las transacciones, convirtiéndose en un motor de inclusión, formalización y desarrollo económico.
En un país donde aún existen brechas en el acceso a servicios financieros, iniciativas como esta representan una oportunidad para construir una economía más equitativa y eficiente.
El reto ahora es mantener el impulso, fortalecer la confianza de los usuarios y garantizar que los beneficios de la digitalización lleguen a todos los rincones del país.


