Ara, una década de expansión y compromiso con Colombia, en 2013, una pequeña tienda en Pereira marcó el inicio de una transformación silenciosa en la manera de mercar de millones de colombianos. Era la primera Tienda Ara, un formato que combinaba precios bajos, cercanía y productos locales, y que en apenas una década se convertiría en uno de los motores más relevantes del comercio minorista del país. Hoy, con más de 1.530 tiendas, presencia en 29 departamentos y ventas anuales superiores a 12,5 billones de pesos, Ara se ha consolidado como un referente del modelo de hard discount en Colombia y como un actor clave en la generación de empleo y desarrollo económico.
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De una esquina en Pereira a una red nacional
El nacimiento de Ara no fue un experimento improvisado. Detrás del proyecto estaba una visión clara: crear una cadena de tiendas de descuento adaptada a las realidades de los consumidores colombianos. El nombre “Ara”, inspirado en el vocablo tupi-guaraní que significa vuelo, altura y tiempo, refleja la ambición de una marca que, aunque pertenece al grupo portugués Jerónimo Martins, se define como “100% colombiana” por su operación, talento humano y arraigo en las comunidades donde hace presencia.
“Colombia ofrecía las condiciones perfectas para desarrollar un negocio de retail moderno, con enfoque en la cercanía y en precios bajos todos los días”, explica Juan Camilo Dueñas, director de comunicaciones externas de Ara. “El país tiene una riqueza geográfica, humana y cultural que hace posible este modelo”.
El crecimiento fue rápido y sostenido. En poco más de una década, Ara pasó de una tienda a más de 1.530 puntos de venta, con una expansión especialmente fuerte en Antioquia, Valle del Cauca, Cundinamarca y la región Caribe. La empresa espera cerrar 2025 con más de 200 nuevas aperturas, lo que la consolidará como una de las redes de retail más grandes del país.
Logística y eficiencia: los cimientos del éxito
El mayor desafío de Ara fue construir una cadena logística eficiente en un país con una geografía compleja. La compañía invirtió en centros de distribución estratégicos y en una de las redes de frío más grandes de Colombia, garantizando que los productos lleguen frescos y a tiempo a cada tienda, incluso en regiones apartadas.
Esta infraestructura ha permitido cumplir la promesa de la marca: mantener precios bajos sin sacrificar calidad. En palabras de Dueñas, “la eficiencia logística es la base de nuestro propósito. Sin ella, no podríamos ofrecer los precios competitivos que nos caracterizan ni abastecer constantemente nuestras tiendas”.
Resiliencia ante los desafíos: pandemia e inflación
El camino de Ara no ha estado exento de obstáculos. Durante la pandemia, la empresa se enfrentó a disrupciones en las cadenas de suministro globales y a un aumento de los costos logísticos. Sin embargo, en lugar de frenar su expansión, la compañía decidió mantener precios accesibles y apoyar a las familias durante los meses más difíciles.
Años después, en 2023, otro reto sacudió al país: una inflación alimentaria que alcanzó picos del 20%. En ese contexto, Ara tomó una decisión audaz: reducir los precios de manera voluntaria, asumiendo parte del costo desde la empresa. “Fue una apuesta solidaria y estratégica. Entendimos que nuestro propósito iba más allá de vender; consistía en acompañar a los hogares colombianos en momentos difíciles”, asegura Dueñas.
Ara como motor de empleo y desarrollo local
El crecimiento de Ara también ha tenido un impacto profundo en el mercado laboral colombiano. Hoy, la compañía genera más de 18.000 empleos directos y más de 50.000 indirectos, considerando los efectos en la cadena de suministro, transporte y proveedores. En los últimos cinco años, ha creado más de 12.000 nuevos puestos de trabajo, y para finales de 2025 se estima que superará los 20.000 empleados directos.
Este aporte no solo representa una cifra económica, sino también una apuesta social. Ara prioriza la contratación local, fomenta la equidad de género y promueve el desarrollo profesional interno. Muchos de sus gerentes actuales iniciaron como cajeros o auxiliares de tienda, un reflejo de la movilidad laboral ascendente que la empresa impulsa.
Ventas récord y apuesta por la producción nacional
El modelo de negocio de Ara ha demostrado ser altamente rentable. La cadena cerró 2024 con ventas superiores a 12,5 billones de pesos, un crecimiento del 15,6% frente al año anterior. Solo en el primer semestre de 2025, las ventas alcanzaron los 6 billones de pesos, lo que equivale a más de 1 billón mensual.
Una de las razones detrás de estos resultados es la estrategia de oferta local. Más del 93% de los productos que se venden en Ara son de origen colombiano, lo que fortalece las economías regionales y reduce los costos logísticos. La marca trabaja de la mano con cientos de proveedores nacionales, muchos de ellos pequeños productores, para desarrollar surtidos competitivos que se ajustan a las preferencias de los consumidores.
El fenómeno del pollo asado: un ícono del consumo familiar
Entre la amplia gama de productos que ofrece Ara, hay uno que se ha convertido en un verdadero emblema: el pollo asado. En 2024, la compañía vendió 11,8 millones de unidades, y para 2025 espera superar los 13,6 millones, es decir, unos 37.000 pollos diarios en todo el país.
“El pollo asado se ha convertido en parte de la cultura familiar colombiana”, comenta Dueñas. “Para muchos hogares, el plan del fin de semana incluye pasar por una tienda Ara y llevar un pollo asado para compartir. Es un producto que combina conveniencia, sabor y precio justo”.
Más allá de su popularidad, este producto simboliza la conexión emocional que la marca ha logrado construir con sus consumidores, quienes ven en Ara un aliado cotidiano más que una simple tienda.
Innovación, cercanía y digitalización
Aunque Ara ha cimentado su éxito en las tiendas físicas, la compañía no ignora el avance del canal digital. En 2025 lanzó una nueva aplicación móvil, que en su fase inicial ofrece promociones exclusivas y un sistema innovador de descuentos llamado “shaker”, con rebajas de hasta el 40% para redimir en puntos físicos.
Sin embargo, Dueñas es claro: “Nuestra prioridad sigue siendo la cercanía. Las tiendas son espacios de comunidad, donde los clientes no solo compran, sino que interactúan con nuestro equipo, encuentran productos frescos y confían en nuestra calidad”.
La empresa también apuesta por la innovación en surtido. Ha desarrollado marcas propias que compiten en calidad con las grandes referencias del mercado, al tiempo que mantiene un equilibrio con marcas reconocidas. Esto le permite ofrecer opciones variadas y ajustadas a distintos presupuestos.
Una visión de largo plazo: democratizar el acceso
La estrategia de Ara está guiada por un propósito central: democratizar el acceso a productos de calidad a precios bajos. Este enfoque ha permitido que millones de colombianos, especialmente en municipios intermedios y rurales, puedan acceder a una oferta moderna y competitiva sin tener que desplazarse a grandes ciudades.
“Ara no es solo una cadena de tiendas; es un proyecto de país”, afirma Dueñas. “Queremos seguir creciendo con Colombia, aportando al desarrollo de sus regiones y apoyando a las familias que confían en nosotros día a día”.
Con una visión de largo plazo, la compañía planea fortalecer su presencia nacional, expandir su red logística y seguir apostando por la producción local, la sostenibilidad y la innovación.
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Una marca que ya es parte de la vida colombiana
A doce años de su fundación, Tiendas Ara no solo ha transformado la manera de comprar, sino también el panorama económico del país. Su crecimiento acelerado, su compromiso con la producción local y su enfoque social la convierten en un modelo de éxito empresarial con propósito.
Desde aquella primera tienda en Pereira hasta convertirse en una red de más de 1.500 puntos, Ara demuestra que las empresas que entienden las necesidades reales de los consumidores pueden generar valor económico, social y emocional al mismo tiempo.
Su historia es la de un vuelo que empezó en lo local y se elevó hasta convertirse en un símbolo de orgullo nacional.
