En medio de un entorno económico aún marcado por la incertidumbre, las ventas del comercio minorista en la Región Metropolitana mostraron signos de recuperación durante marzo de 2025. De acuerdo con el último informe publicado por la Cámara Nacional de Comercio (CNC), el sector logró un crecimiento del 2,4% en comparación con el mismo mes del año anterior, un resultado que se alinea con las expectativas estacionales, pero que también revela señales de dinamismo en categorías clave como vestuario, electrónica y electrodomésticos.
Este leve pero significativo repunte en las ventas del comercio minorista sitúa el acumulado anual en un 1%, lo que, si bien no representa una transformación estructural del panorama, entrega cierta esperanza para el retail físico, especialmente tras una segunda mitad de 2024 caracterizada por cifras poco alentadoras. En términos de locales equivalentes —una métrica que permite comparar ventas bajo condiciones homogéneas— el crecimiento alcanzó el 3,1% real anual, una cifra que refuerza el positivo desempeño de marzo.
La gerente de Estudios de la CNC, Bernardita Silva, valoró el alza de las ventas del comercio minorista registrada en el tercer mes del año, destacando que marzo suele comportarse como un período más dinámico para el comercio, debido al cierre del verano, el regreso a clases y el inicio de ciclos laborales más estables. Este patrón estacional favorece el consumo en determinadas categorías, especialmente aquellas ligadas a necesidades prácticas del hogar y renovación de vestuario.
“El comportamiento por categoría fue heterogéneo, pero vimos crecimientos relevantes en áreas como vestuario, que registró un alza de 11,3% en términos reales interanuales, así como en electrónica y electrodomésticos, que también crecieron un 11,1%”, indicó Silva. Estos sectores, explicó, vienen mostrando un buen desempeño desde finales de 2024, gracias a la consolidación de inventarios, ofertas agresivas y un consumidor que comienza a recuperar cierta capacidad de gasto.
¿Cambio de tendencia o una mejora estacional?
A pesar de estas cifras positivas, en el aumento de las ventas del comercio minorista, desde la CNC han sido cautelosos al momento de interpretar estos resultados como un cambio estructural en la tendencia del comercio minorista. En su comunicado oficial, el gremio enfatizó que, aunque el desempeño de marzo es alentador, no se puede hablar aún de una reversión definitiva en la trayectoria levemente negativa observada desde mediados del año pasado.
Este matiz resulta importante, ya que el comercio aún enfrenta varios desafíos estructurales: desde una recuperación económica que avanza con lentitud, hasta la transformación del consumo derivada de la digitalización y el cambio en los hábitos de compra. Además, la incertidumbre global y los vaivenes de economías clave como la china siguen influyendo en la confianza del consumidor chileno.
Un elemento central al analizar la salud del comercio es el Índice de Percepción Económica del Consumidor (IPEC), que mide la confianza de los hogares frente al escenario económico. En marzo, este indicador mostró una leve desaceleración luego de un repunte a inicios de año. Aunque se mantiene en terreno negativo, algunos componentes muestran señales de estabilización, como la disposición a adquirir bienes durables o artículos para el hogar.
Silva advirtió que esta moderación en la confianza se vincula directamente con la percepción de las personas sobre la economía futura y el mercado laboral. “Si bien hay un leve repunte en la intención de compra de bienes durables, como electrodomésticos, sigue siendo fundamental mejorar las perspectivas macroeconómicas para consolidar una reactivación sostenida en el retail”, explicó.
El escenario para el resto de 2025 continúa siendo desafiante. Aunque el Banco Central de Chile proyecta un crecimiento del 2% en el consumo privado, diversos factores podrían dificultar el cumplimiento de dicha meta. La incertidumbre internacional, la inestabilidad en los mercados financieros y el impacto del desempeño económico chino en las exportaciones chilenas son solo algunos de los riesgos que podrían afectar el dinamismo del consumo interno.
“La economía necesita certezas. Para que el comercio pueda crecer de forma sostenida, es clave fomentar la inversión, garantizar reglas del juego claras y promover políticas públicas que estimulen el empleo y la confianza”, afirmó Silva. En ese sentido, la CNC ha insistido en la necesidad de que tanto el sector público como el privado trabajen de forma coordinada para revitalizar el mercado interno.
Vestuario y electrónica: motores del crecimiento
Uno de los elementos más destacables del informe es el desempeño de categorías específicas, en particular vestuario y electrónica, que lideraron el crecimiento durante marzo. Esta dinámica responde a varios factores. En el caso del vestuario, la renovación de temporada, combinada con campañas de marketing y precios atractivos, generó un aumento notable en la demanda.
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Por su parte, el crecimiento en electrónica y electrodomésticos puede explicarse por una mayor disposición de los hogares a invertir en tecnología para el hogar, especialmente considerando las necesidades de conectividad, teletrabajo y entretenimiento digital. “Se observa un consumidor que ha vuelto a confiar parcialmente en este tipo de compras, especialmente cuando se ofrecen facilidades de pago y garantías claras”, explicó Silva.
Nuevos desafíos para el retail físico
A pesar de este repunte puntual, el comercio tradicional sigue enfrentando una fuerte competencia del canal online, que ha ganado terreno sostenidamente desde la pandemia. Las tiendas físicas deben reinventarse, incorporando tecnologías digitales, mejorando la experiencia de compra presencial y adoptando estrategias de fidelización que les permitan competir de igual a igual con los marketplaces y plataformas de e-commerce.
Asimismo, la inflación y el aumento del costo de vida siguen impactando el poder adquisitivo de los hogares, lo que obliga a los comercios a ser más eficientes, innovadores en su propuesta de valor y adaptables frente a cambios repentinos del entorno.
Mirando hacia los próximos meses, las expectativas de las ventas del comercio minorista están puestas en el comportamiento del consumo durante el segundo trimestre, donde eventos como el Día de la Madre y las vacaciones de invierno podrían dinamizar las ventas. Sin embargo, la cautela sigue siendo la norma entre los analistas del sector, quienes advierten que solo con políticas que refuercen la estabilidad macroeconómica y promuevan la inversión será posible consolidar una recuperación de largo plazo.
Por ahora, los resultados de marzo entregan un respiro, y refuerzan la idea de que aún existe espacio para que el comercio presencial recupere terreno, siempre que sepa adaptarse a las nuevas demandas del consumidor chileno y al entorno cambiante de la economía global.


