Un «pacto de caballeros» que no se cumplió.- El doctor José Antonio Valero, representante de la sociedad Kumey, llegó a Chile el pasado martes con la intención de cerrar la compra de la Clínica Las Condes (CLC), una transacción que, según él, estaba asegurada y que lo posicionaría como presidente del directorio. Sin embargo, la clínica fue vendida a otro grupo inversor, compuesto por Indisa y EuroAmerica. Ante este escenario, Valero ya ha contactado al penalista Carlos Cortés y planea emprender acciones legales para hacer valer sus derechos sobre el acuerdo inicial.
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Valero, nacido en Lima y miembro de una familia con seis generaciones de médicos, explicó que su interés por CLC nació en 2023. Durante esa época, conoció la clínica mientras trabajaba como médico responsable del tour del cantante Luis Miguel. En ese contexto, se familiarizó con algunos médicos de la institución y comenzó a entender los problemas financieros y de gestión que enfrentaba la clínica, lo que lo llevó a considerar su adquisición como una oportunidad para recuperarla y devolverle su prestigio.
Un «pacto de caballeros» que no se cumplió
La sociedad Kumey, que significa “salud” en mapudungún, presentó una oferta formal para adquirir el 55,75% de las acciones de CLC que estaban en manos de Cecilia Karlezi. Valero afirma -en conversación con DF- que, el 23 de diciembre, firmó un documento que representaba un acuerdo cerrado de compraventa, con el compromiso de inyectar capital de manera inmediata para cubrir las necesidades financieras más urgentes de la clínica.
Sin embargo, el 27 de diciembre, Valero descubrió que el cambio de directorio no se había producido, a pesar del papel firmado. Según él, su grupo de inversionistas había planeado inyectar US$ 2 millones al contado para saldar las nóminas de diciembre 2024, asumir la presidencia del directorio y trabajar en un plan de excelencia médica liderado por profesionales destacados, como el doctor Alberto Dougnac.

El giro inesperado ocurrió el 9 de enero, cuando Valero recibió una comunicación de que la venta de la clínica había sido formalizada con otros compradores. Según su relato, nunca fue notificado oficialmente de que su oferta quedaba sin efecto. Además, asegura que la oferta aceptada por CLC era inferior a la suya, lo que considera altamente irregular y posiblemente motivo de investigación penal.
Valero no descarta que existan irregularidades en el proceso de venta y ha señalado que presuntamente podrían haberse vulnerado normativas administrativas y de regulación de mercado. “Vamos a tomar acciones en el ámbito penal”, afirmó, subrayando que tiene un documento firmado que avala su derecho a la adquisición de la clínica. La justicia chilena será la encargada de determinar responsabilidades en este caso.
El médico peruano-español también manifestó que su proyecto para CLC iba más allá de Chile, con la intención de consolidar una marca médica reconocida en otros países de América Latina, como México y Brasil. Para Valero, la compra de CLC era la oportunidad de posicionar un modelo de excelencia médica a nivel regional, lo que hace aún más difícil aceptar la situación actual.
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“Lo que quiero no son disculpas, lo que quiero es que cumpla su palabra”, sentenció Valero, refiriéndose a Alejandro Gil, quien habría firmado el acuerdo de venta inicial. A pesar de la frustración, Valero asegura que su grupo de inversionistas sigue interesado en perseverar en la compra de la clínica y buscará todas las vías legales para alcanzar este objetivo.

