Nostalgic nació en el centro de Santiago a fines de los años noventa, cuando la venta de ropa usada todavía estaba lejos de convertirse en una tendencia global. Detrás del proyecto está la empresaria Paola Agulló, quien decidió cambiar su rumbo profesional tras experimentar burnout mientras trabajaba en un banco y apostar por su verdadera pasión: la moda.
Aunque estudió ingeniería comercial, el interés de Agulló por el diseño y el estilo venía desde mucho antes. Durante su etapa escolar ya confeccionaba su propia ropa, explorando telas y creando combinaciones que reflejaban su personalidad. Ese interés se profundizó con los años, especialmente durante las temporadas que pasó en Estados Unidos, donde viajó para perfeccionar su inglés y continuar estudiando.
En ciudades como Nueva York y San Francisco descubrió un universo que marcaría su futuro. Durante los años que vivió en el East Village neoyorquino se acostumbró a recorrer tiendas de ropa vintage y de segunda mano, donde pasaba horas observando prendas únicas y estilos distintos a los de la moda masiva. Esa experiencia sería clave para imaginar un negocio que en Chile prácticamente no existía.
El primer local en calle Bandera
El punto de partida de Nostalgic fue un pequeño local en calle Bandera, en pleno centro de Santiago. Allí, en 1998, Agulló decidió crear un espacio que no se pareciera a las tradicionales tiendas de ropa usada.
La emprendedora buscó darle identidad al lugar. Decoró el local con pósters de íconos musicales como Bob Marley, Janis Joplin y Jim Morrison, encendía incienso y organizaba cuidadosamente las prendas por categorías. La idea era ofrecer una experiencia distinta, donde la ropa conviviera con una estética ligada a la música, la cultura y el estilo personal.
Ese ambiente llamó la atención de quienes transitaban por el barrio. Con el tiempo, la tienda se transformó en un punto conocido dentro del sector.
Agulló recuerda que la recepción de los vecinos fue positiva. Muchos veían con simpatía a la joven emprendedora que estaba impulsando un nuevo proyecto en el barrio. Según explica, cuando alguien genera movimiento y actividades positivas en un entorno, el ambiente del lugar también mejora.
Un negocio familiar que logró crecer
Con el paso de los años, Nostalgic dejó de ser una pequeña tienda para convertirse en un emprendimiento familiar que hoy suma casi tres décadas de historia.
La empresaria reconoce que el apoyo de su familia ha sido fundamental para sostener el crecimiento de la empresa. Actualmente, José Agulló se desempeña como gerente general de la compañía y Gina Agulló como gerente comercial, mientras que Paola Agulló lidera las áreas de marketing y desarrollo de negocios.
Esa estructura permitió profesionalizar la gestión y consolidar la expansión del proyecto.
El cambio de milenio marcó un punto de inflexión para Nostalgic. Durante los primeros años de la década del 2000 la marca abrió su tienda emblemática en Avenida Providencia, lo que le dio mayor visibilidad.
La ubicación coincidía con una época en que el sector era uno de los centros de la vida nocturna de Santiago, especialmente por la cercanía con el barrio Suecia y su oferta de bares y discotecas. La tienda se transformó rápidamente en un lugar de encuentro donde muchas personas no solo iban a comprar ropa, sino también a compartir.
Según recuerda Agulló, prácticamente no había quien no pasara por el local en algún momento. Ese ambiente social contribuyó a posicionar la marca dentro del circuito urbano de la capital.
La importancia de la curaduría
Uno de los factores que explica la permanencia de Nostalgic en el mercado es el cuidado proceso de selección de prendas. La empresa realiza una curaduría rigurosa antes de que la ropa llegue a las tiendas.
Gran parte de ese trabajo se desarrolla en las bodegas que la compañía mantiene en la comuna de Renca, donde se revisan las prendas y se clasifican según distintos criterios.
La propia fundadora participa activamente en la selección de muchas de las piezas. Esa dedicación busca asegurar que las prendas cumplan con estándares estéticos y de calidad, algo que distingue a la marca dentro del mercado de ropa usada.
El auge global de la segunda mano
El crecimiento de Nostalgic también coincide con un cambio cultural más amplio dentro de la industria de la moda. En los últimos años, el modelo del fast fashion —basado en la producción masiva y rápida de prendas— ha sido objeto de críticas por su impacto ambiental.
Diversas estimaciones indican que hacia 2050 cerca de la mitad del mercado de la moda podría estar dominado por la ropa de segunda mano.
Algunos ejemplos ilustran esta transformación. En Francia, la plataforma Vinted se ha convertido en el e-commerce con mayor volumen de venta de ropa, superando incluso a Amazon y a otros grandes retailers.
Incluso empresas vinculadas al fast fashion han comenzado a sumarse a este movimiento. El gigante chino Shein, por ejemplo, lanzó Exchange, una plataforma enfocada en la reventa de prendas.
Un negocio que convive con el mundo editorial
La trayectoria de Paola Agulló no se limita a su rol empresarial. Paralelamente ha desarrollado una carrera como estilista, productora de moda y asesora en programas de televisión.
Parte de ese trabajo se apoya en su extensa colección personal de ropa. Según comenta, posee cerca de 3.000 piezas, lo que le permite crear múltiples combinaciones para editoriales y producciones.
Esa experiencia también influye en la propuesta de Nostalgic, donde la moda se entiende como una herramienta de expresión personal.
Hoy Nostalgic cuenta con 16 tiendas y continúa expandiendo su presencia en el país. A la red de locales físicos se suma un sitio de comercio electrónico que la empresa busca masificar.
La digitalización se ha convertido en una herramienta clave para llegar a nuevos consumidores, especialmente en un contexto donde las compras online han ganado protagonismo.
El auge de la ropa de segunda mano también ha captado la atención del retail tradicional. En Chile, la tienda Paris adquirió la cadena Vopero, especializada en este tipo de prendas.
Asimismo, tiendas de segunda mano orientadas al segmento premium han ganado visibilidad. Un ejemplo es E Market People, que incluso vistió a la Primera Dama María Pía Adriazola con un diseño de la casa de modas Zimermann.
El nacimiento de The Vintage Sisters
Dentro de Nostalgic también surgió una nueva marca. Con el tiempo, Agulló comenzó a encontrar piezas de diseñador que consideraba demasiado especiales para mezclarlas con el resto del inventario.
Esas prendas comenzaron a venderse inicialmente en ventas privadas, ferias y por recomendación entre clientes. Posteriormente, la empresaria propuso al directorio crear una nueva etiqueta enfocada en ese tipo de artículos.
Así nació The Vintage Sisters, una marca hermana de Nostalgic dedicada a rescatar piezas únicas y prendas de diseñador.
Actualmente cuenta con presencia como corner oficial —junto a Nostalgic— en dos tiendas Falabella: Parque Arauco y Alto Las Condes. Para Agulló, esa presencia dentro del retail refleja cómo el mercado está evolucionando hacia modelos más circulares.
El valor de encontrar una prenda única
Para la fundadora de Nostalgic, uno de los grandes atractivos de la ropa de segunda mano es la experiencia de descubrir algo irrepetible.
Cada prenda tiene una historia y ofrece la posibilidad de construir un estilo personal distinto al de la moda masiva. Ese momento en que alguien encuentra una pieza especial —lo que ella describe como “la emoción del hallazgo”— es parte esencial del atractivo del modelo.
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La expansión del mercado de ropa usada también se vincula con la preocupación por el impacto ambiental de la industria textil.
A nivel mundial se producen cerca de 100 mil millones de prendas cada año, pero solo alrededor del 1% se recicla. El resto termina en vertederos o es incinerado.
En Chile, la situación tampoco es menor. Se estima que seis de cada diez prendas terminan en la basura, lo que convierte a la industria textil en una de las principales generadoras de residuos del planeta.
En ese contexto, la reutilización de ropa aparece como una alternativa que permite extender la vida útil de las prendas y reducir el impacto ambiental del sector.
Fuente: El Dínamo


