Ripley transforma uniformes en desuso, dando un paso decisivo hacia la economía circular mediante un innovador proyecto que convierte residuos textiles en soluciones acústicas funcionales y estéticamente atractivas. Más de 1.300 kilos de uniformes corporativos, que anteriormente eran desechados, han sido reciclados y reconvertidos en paneles acústicos sustentables, gracias a una alianza estratégica con la startup chilena Sonner, especializada en acústica ecológica.
Ripley transforma uniformes en desuso
Esta iniciativa es parte del programa Compromiso R, una plataforma que impulsa diversas acciones de responsabilidad ambiental y social por parte de Ripley, reforzando su compromiso con prácticas empresariales sostenibles. Además de minimizar residuos, el proyecto fortalece el ecosistema de emprendimiento local y demuestra cómo los residuos pueden convertirse en nuevos recursos útiles y duraderos.
En el marco de su compromiso por reducir el impacto medioambiental de sus operaciones, Ripley ha venido desarrollando múltiples proyectos sustentables. Uno de los más recientes y llamativos es la transformación de uniformes obsoletos en paneles acústicos, diseñados e instalados en las propias oficinas y espacios colaborativos de la empresa.
Esta propuesta no solo resuelve un problema de residuos textiles, sino que también incorpora innovación, diseño y funcionalidad, mejorando el confort acústico de los espacios laborales.
Francisca Torres, gerenta de Proyectos Sostenibles de Ripley, destacó que el proyecto con Sonner representa mucho más que reciclaje: “Esta alianza busca fomentar soluciones circulares en distintas etapas de nuestra cadena de valor, y al mismo tiempo fortalecer el trabajo conjunto con emprendimientos chilenos que comparten nuestros valores”.
¿Cómo Ripley transforma uniformes en desuso en paneles acústicos?
El proceso detrás de estos paneles sustentables es tan interesante como eficiente. Comienza con la recolección de uniformes corporativos en desuso, que son sometidos a una serie de tratamientos para permitir su reutilización.
Clasificación y separación de materiales: Los uniformes se inspeccionan y se eliminan elementos que no pueden ser procesados, como botones, cierres o etiquetas.
Triturado del textil: El material textil limpio se tritura hasta obtener una fibra uniforme.
Mezcla con biomateriales: A esta fibra se le añaden biomateriales naturales y agua, formando una pasta homogénea.
Moldeo y secado: Esta mezcla se moldea en bandejas y pasa por un proceso de deshidratación en cámaras especiales.
Corte y personalización: Luego de secarse, los paneles son cortados según los requerimientos de diseño, y en algunos casos se pintan o tiñen para adaptarse a la estética de los espacios.
Instalación: Finalmente, los paneles son instalados en las oficinas de Ripley, funcionando como revestimiento mural o como baffles colgantes para control acústico.
Este procedimiento no solo evita que toneladas de textiles terminen en vertederos, sino que también genera un producto con alto valor agregado, útil tanto en lo estético como en lo funcional.
Tecnología chilena al servicio del diseño sostenible
El desarrollo de esta solución estuvo a cargo de Sonner, un emprendimiento chileno que ha logrado posicionarse como pionero en el ámbito de la acústica sustentable. Su modelo de negocio se basa en transformar residuos —principalmente textiles— en materiales acústicos de alto rendimiento y bajo impacto ambiental.
Según Tomás Fontecilla, cofundador y director comercial de Sonner, “la sustentabilidad no debería estar reñida con el rendimiento técnico”. En esa línea, explicó: “Hemos desarrollado tecnología propia que permite crear productos acústicos eficientes, a partir de residuos y biomateriales no contaminantes. Nuestros paneles son completamente reciclados y también reciclables, contribuyendo a cerrar el ciclo de vida de los materiales”.
El enfoque de Sonner no solo se alinea con las tendencias globales en construcción y diseño interior sustentable, sino que también abre la puerta a una nueva forma de mirar los residuos industriales y textiles como insumos valiosos.
Este proyecto no solo tiene un impacto positivo desde el punto de vista medioambiental, sino que también ofrece beneficios directos para las personas y los espacios de trabajo. Los paneles acústicos resultantes mejoran la calidad del ambiente laboral al absorber el ruido y reducir la reverberación en oficinas abiertas o espacios colaborativos, lo que se traduce en mayor comodidad y productividad.
Yasmin Afandi, gerente de Cultura y Desarrollo Organizacional de Ripley, subraya este punto: “Los paneles no solo cumplen una función estética. Al optimizar la acústica, contribuyen a crear ambientes más confortables para nuestros equipos, lo que tiene un efecto directo en la experiencia de trabajo”.
Esto demuestra que una solución ambientalmente responsable puede, al mismo tiempo, tener un impacto positivo en la cultura organizacional y en la experiencia diaria de quienes forman parte de la empresa.
Circularidad como eje estratégico
El proyecto se inserta dentro de una visión de largo plazo por parte de Ripley, orientada a implementar una estrategia de circularidad integral, no solo en sus procesos internos, sino también en la relación con proveedores, colaboradores y el entorno.
El programa Compromiso R ha servido como plataforma para canalizar distintas acciones en materia de sustentabilidad, entre ellas:
- Reciclaje y reutilización de materiales en tiendas y centros de distribución.
- Reducción de residuos en embalajes y operaciones logísticas.
- Alianzas con startups verdes y emprendimientos locales.
- Sensibilización interna sobre consumo responsable y cultura ambiental.
Gracias a esta política, Ripley no solo ha logrado reducir su huella ambiental, sino también promover modelos de negocio circulares en otros actores de su cadena de valor.
El sector retail, históricamente asociado al alto consumo de recursos y generación de residuos, enfrenta hoy una fuerte presión por adaptarse a un mundo donde la sostenibilidad ya no es una opción, sino una exigencia.
Proyectos como el de Ripley y Sonner evidencian que las empresas pueden reconvertir prácticas tradicionales y adoptar enfoques sostenibles sin sacrificar funcionalidad ni imagen de marca. De hecho, este tipo de iniciativas tienden a ser bien valoradas tanto por los consumidores como por los propios colaboradores, al transmitir una cultura corporativa más responsable y coherente con los desafíos actuales.
La reutilización de uniformes corporativos —que muchas veces se desechan sin tratamiento adecuado— representa un ejemplo concreto de cómo incluso los residuos más simples pueden tener una segunda vida útil.
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Hacia un modelo de empresa regenerativa
Más allá del reciclaje, el objetivo de fondo de estas acciones apunta hacia una empresa regenerativa, es decir, una organización capaz de devolver valor al entorno, en lugar de solo extraerlo. Este tipo de iniciativas promueven:
- La disminución de la extracción de recursos vírgenes.
- La reducción de residuos en vertederos.
- La generación de alianzas con impacto local.
- La innovación en diseño, procesos y materiales.
- La conciencia ambiental al interior de las organizaciones.
El caso de Ripley y Sonner sirve como referencia para otras empresas del sector y de distintas industrias que buscan implementar prácticas de economía circular sin comprometer sus operaciones.
El reciclaje de uniformes corporativos en paneles acústicos sostenibles no solo resuelve un problema de residuos, sino que también inaugura una forma creativa y efectiva de conectar la sostenibilidad con el diseño, el bienestar laboral y el desarrollo local. Esta iniciativa, desarrollada por Ripley junto a Sonner, destaca por su innovación, impacto ambiental positivo y contribución a una cultura empresarial más consciente.
Con más de 1.300 kilos de textiles transformados y un modelo replicable, este proyecto marca un precedente en el uso de residuos como recursos, y ofrece una hoja de ruta clara hacia una industria del retail más comprometida con el futuro del planeta y de las personas.

