Recientemente, el ministro de Hacienda, Mario Marcel, ha expresado su rechazo al proyecto que propone declarar el Viernes Santo como feriado irrenunciable. En su intervención, Marcel reiteró sus preocupaciones sobre las consecuencias económicas que podría traer la implementación de esta medida, destacando que Chile ya cuenta con una gran cantidad de feriados y que esta nueva iniciativa podría resultar contraproducente, tanto para el sector público como privado. A lo largo de sus declaraciones, el ministro llamó a la prudencia y a la responsabilidad en el manejo de los días festivos, haciendo un llamado a la reflexión sobre el impacto que tendría sobre la actividad económica y fiscal del país.
El proyecto, que fue considerado admisible en la Cámara de Diputados, no alcanzó a ser votado en la misma jornada, lo que generó críticas por parte de parlamentarios del Frente Amplio. A continuación, se profundiza en los argumentos presentados por el ministro y en el contexto que rodea a este debate, el cual ha vuelto a poner sobre la mesa la discusión sobre la cantidad de feriados en Chile y sus implicaciones económicas.
El proyecto que busca declarar el Viernes Santo como un feriado irrenunciable es una iniciativa que ha sido propuesta por varios sectores, especialmente aquellos vinculados a la tradición religiosa del país. Esta iniciativa pretende asegurar que el Viernes Santo, uno de los días más significativos del calendario cristiano, sea un día en el que los trabajadores no estén obligados a laborar, independientemente de las necesidades de sus empleadores. En su esencia, busca dar un reconocimiento especial a esta fecha religiosa, promoviendo el descanso obligatorio para todos los trabajadores del país.
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El proyecto fue admitido por la Cámara de Diputados, lo que significa que puede ser discutido y votado en el Congreso. Sin embargo, el proceso ha sido lento y ha encontrado obstáculos para avanzar. En particular, este proyecto no pudo ser puesto en tabla para su votación en una de las jornadas legislativas recientes, lo que ha generado descontento entre algunos parlamentarios, especialmente aquellos pertenecientes al Frente Amplio. Estos han cuestionado la falta de urgencia que se le ha dado al proyecto, ya que consideran que es una medida importante para fortalecer el reconocimiento de las tradiciones religiosas en el país.
Las críticas de Mario Marcel al proyecto
Mario Marcel, quien se ha mostrado crítico de la propuesta desde el principio, ha señalado que la medida tendría un costo económico significativo para el país. En un punto de prensa reciente, el ministro destacó que, si el proyecto se concreta, podría abrir la puerta para que otros feriados sean considerados irrenunciables, lo que afectaría la productividad del país. En este sentido, Marcel explicó que la iniciativa no solo tendría un impacto sobre la actividad económica en general, sino que también generaría consecuencias fiscales.
«Si lo que se está planteando es la admisibilidad, es decir, la facultad del Congreso para transformar un feriado normal en uno irrenunciable, eso podría ser aplicable a cualquier feriado y, por lo tanto, eso tiene un costo económico», señaló el ministro. Marcel advirtió que el costo asociado con el aumento de feriados irrenunciables se reflejaría en la disminución de la actividad económica, lo que podría repercutir en el crecimiento del país y en la recaudación fiscal.
Según Marcel, este tipo de cambios no pueden ser considerados de manera ligera, ya que, a pesar de que la propuesta busca promover el descanso en una fecha significativa, también se debe considerar la realidad económica del país y los efectos que las decisiones legislativas pueden tener sobre los sectores productivos. El ministro subrayó la necesidad de ser «prudentes y responsables» al momento de tomar decisiones sobre los feriados, evitando que esta medida abra la puerta a una expansión excesiva de días no laborables que puedan afectar la productividad nacional.
Chile es uno de los países con mayor número de feriados, especialmente cuando se incluyen los días religiosos en el calendario oficial. Actualmente, el país cuenta con un total de nueve feriados religiosos, una cifra que, según Marcel, resulta excesiva para un país con un Estado laico. A pesar de que la Constitución chilena establece que el Estado no debe promover ninguna religión en particular, las festividades religiosas continúan siendo parte fundamental del calendario nacional.
Marcel destacó que, a pesar de la presencia de estos feriados, la proporción de la población chilena que se considera religiosa ha disminuido en las últimas décadas. Según estudios recientes, solo alrededor del 20% de la población chilena participa activamente en actividades religiosas, lo que pone en cuestión la necesidad de mantener tantos feriados de carácter religioso en un país que ha experimentado una secularización creciente.
«Chile tiene muchos feriados, y hemos visto muchas veces en el Congreso cómo este tema genera efervescencia, pero el país también tiene que trabajar, tiene que producir», subrayó el ministro. En su intervención, hizo un llamado a la reflexión sobre el equilibrio entre la importancia de los días de descanso y la necesidad de mantener un ritmo de trabajo constante que favorezca el desarrollo económico del país. La propuesta de declarar irrenunciables más feriados, según Marcel, podría ser un paso hacia una desconexión innecesaria entre los ciudadanos y su capacidad para contribuir a la productividad del país.
Uno de los puntos más sensibles en el debate sobre los feriados irrenunciables es el impacto que tendría sobre las pequeñas y medianas empresas (PyMEs), que dependen de la actividad constante de los trabajadores para mantenerse a flote. Si bien las grandes corporaciones pueden ser capaces de absorber el costo de días adicionales de descanso, muchas PyMEs no cuentan con los mismos recursos y, por lo tanto, podrían verse seriamente afectadas si se expande el número de feriados irrenunciables.
Marcel insistió en que cualquier medida que afecte la actividad laboral debe ser evaluada no solo en términos de su valor simbólico o social, sino también en términos de sus repercusiones sobre la economía. «La economía necesita ser dinámica, y los feriados adicionales pueden generar costos que se traducen en menores ingresos y en una caída en la competitividad», dijo el ministro. En su opinión, la promoción de un entorno económico más flexible, que permita la adaptación a los tiempos cambiantes y las necesidades de la economía global, es crucial para el futuro del país.
El llamado a la prudencia y responsabilidad en el Congreso
Marcel concluyó su intervención en el Congreso haciendo un llamado a la prudencia y la responsabilidad en la forma en que se manejan las leyes sobre los feriados. Enfatizó que, aunque los feriados son una parte importante de la vida social y cultural de los países, es esencial encontrar un equilibrio que permita a la vez el respeto por las tradiciones y el impulso de la actividad económica.
«La prudencia es clave. Cuando hablamos de feriados, debemos ser conscientes de que cualquier cambio tiene un costo, y debemos ser responsables al no generar precedentes que puedan expandir innecesariamente el número de días no laborables», finalizó Marcel.
El proyecto sobre el Viernes Santo irrenunciable sigue avanzando en el Congreso, aunque con algunos obstáculos y críticas, tanto por parte del Gobierno como de algunos parlamentarios. En los próximos meses, se espera que la iniciativa vuelva a ser discutida y que se tomen decisiones clave sobre su viabilidad y el impacto que podría tener sobre la economía nacional. El debate sobre los feriados continuará siendo un tema de interés y de relevancia en el ámbito político y económico de Chile, y es probable que surjan nuevos debates sobre la cantidad de días festivos y su impacto en el desarrollo del país.

