El Producto Interno Bruto (PIB) de Chile registró un crecimiento del 3,1% durante el segundo trimestre de 2025 en comparación con el mismo período del año anterior, superando las expectativas de los analistas, según informó el Banco Central. Este resultado refleja un dinamismo sostenido en la economía chilena, impulsado principalmente por la inversión privada y el consumo interno.
El Banco Central también realizó una revisión al alza del crecimiento del primer trimestre, ajustándolo a un 2,5% frente al año previo.
En términos trimestrales, el PIB se expandió 0,4% con respecto al primer trimestre de este año, en línea con las proyecciones que preveían un incremento de 0,4% y un crecimiento interanual esperado de 2,9%, según la encuesta de Bloomberg.
Consumo e inversión: los motores del crecimiento
Desde la perspectiva del origen del PIB, el crecimiento se concentró en servicios personales, comercio, minería e industria manufacturera. Dentro del consumo de los hogares, que aumentó un 3,1%, se observó un incremento en todos sus componentes:
- Bienes no durables: liderados por vestuario, alimentos y productos farmacéuticos.
- Servicios: impulsados por salud, transporte, restaurantes y hoteles.
- Bienes durables: el principal motor fueron los productos tecnológicos, especialmente teléfonos móviles.
Por su parte, el consumo de gobierno creció un 2,6%, con un impulso importante de los servicios de salud.
En el ámbito de la inversión, la formación bruta de capital aumentó un 16,2%, destacando la variación de existencias, mientras que la formación bruta de capital fijo (FBCF) se incrementó un 5,6% debido a mayores inversiones en maquinaria y equipo. Esto refleja la apuesta del sector privado por modernizar y ampliar su capacidad productiva.
Comercio exterior y efecto neto en el PIB
En términos de comercio internacional, las exportaciones de bienes y servicios subieron un 5,4%, lideradas por el cobre, productos alimenticios y madera. En contraste, las importaciones crecieron un 14,6%, principalmente en el rubro de bienes, generando un efecto neto negativo sobre el PIB.
Este comportamiento muestra que, pese a la robustez de la demanda interna, la economía chilena sigue enfrentando presiones externas que pueden moderar la contribución del comercio internacional al crecimiento general.
El análisis por sector revela un panorama heterogéneo pero en términos generales positivo:
- Minería: creció un 4%, principalmente por la mayor producción de cobre y, en menor medida, minerales no metálicos. La mejora se explicó por un mayor rendimiento de las plantas concentradoras y mejores leyes del mineral.
- Comercio: aumentó un 3,9%, impulsado sobre todo por las ventas minoristas, aunque también los segmentos mayorista y automotor contribuyeron positivamente.
- Agropecuario y silvícola: presentó un crecimiento de 5,8%, con un desempeño destacado de la agricultura. La pesca, liderada por la producción de salmónidos, tuvo un alza del 17,4%.
- Industria manufacturera: avanzó un 3,7%, con un aumento importante en la elaboración de alimentos, mientras que bebidas y tabaco mostraron un retroceso.
- Construcción: creció 1,8%, gracias a obras de ingeniería, mientras que otros segmentos del sector presentaron retrocesos.
- Suministro de electricidad, gas, agua y gestión de desechos (EGA): registró una ligera disminución de -0,1%.
- Servicios: mostraron resultados positivos en transporte (4,3%), servicios empresariales (2,8%) y servicios personales (5%), destacando salud y educación. El sector de comunicaciones y servicios de información presentó un crecimiento marginal de 0,2%.
Impacto del efecto calendario y factores externos
El segundo trimestre registró un día hábil menos en comparación con el mismo período de 2024, lo que generó un efecto calendario de -0,2 puntos porcentuales. Aun así, los sectores clave lograron mantener una tendencia de expansión sostenida.
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El consumo de bienes no durables mostró ser uno de los factores más determinantes del crecimiento, reflejando que la demanda de los hogares se mantiene activa pese a los desafíos económicos globales. Por su parte, la inversión en maquinaria y equipo evidencia la confianza del sector privado en la recuperación y estabilidad del mercado chileno.
Perspectiva económica y proyecciones
Los analistas destacan que el crecimiento del segundo trimestre confirma la importancia de la inversión y el consumo interno como motores centrales del PIB, mientras que el comercio exterior, aunque positivo, enfrenta desequilibrios que limitan su aporte neto.
Además, la recuperación en sectores estratégicos como minería, comercio, manufactura y servicios sugiere un panorama positivo para el empleo y la generación de ingresos. La minería, en particular, continúa siendo un pilar de la economía chilena, con la producción de cobre como factor determinante.

