Malls chinos han pasado a convertirse en uno de los fenómenos más visibles del comercio minorista en Chile durante los últimos años. A los formatos tradicionales —como centros comerciales, supermercados y tiendas de barrio— se ha sumado con fuerza este tipo de establecimientos, que ha reconfigurado la oferta disponible para los consumidores y modificado las dinámicas comerciales.
Aunque en el último período se ha registrado una disminución en el número de locales en ciertas zonas específicas, la tendencia general continúa mostrando un crecimiento sostenido y una consolidación del formato. Así lo evidencia el catastro elaborado por la consultora Colliers, que permite observar tanto la magnitud del fenómeno como los cambios en su distribución geográfica.
Un formato que ganó terreno en el retail chileno
El arribo y posterior expansión de los malls chinos no es un fenómeno reciente. Desde hace varios años, estos establecimientos comenzaron a instalarse en distintas comunas del país, aprovechando vacíos en la oferta comercial y respondiendo a una demanda creciente por productos accesibles y de rotación rápida.
Uno de los principales factores que ha impulsado su crecimiento es la diversidad de su oferta. En un mismo espacio, los consumidores pueden encontrar artículos para el hogar, productos de bazar, decoración, juguetes, utensilios de cocina y una amplia gama de bienes de uso cotidiano. Esta variedad, sumada a precios competitivos, les ha permitido atraer a un público transversal.
A diferencia de otros formatos de retail, los malls chinos no operan bajo grandes cadenas con marcas unificadas. En cambio, es habitual observar la presencia de varios locales independientes ubicados en zonas relativamente cercanas entre sí, lo que genera polos comerciales especializados sin necesidad de una estructura corporativa centralizada.
Radiografía actual: 255 malls chinos a nivel nacional
Según el estudio de Colliers, actualmente existen 255 malls chinos distribuidos a lo largo del país. Esta cifra refleja un crecimiento anual de 27,5%, lo que se traduce en la apertura de 55 nuevos locales en comparación con el año anterior.
El dato confirma que, pese a ciertos ajustes en zonas específicas, el formato continúa expandiéndose y consolidándose como una alternativa relevante dentro del comercio minorista chileno. No obstante, el análisis territorial revela contrastes importantes entre distintas comunas y regiones.
Uno de los aspectos más llamativos del catastro es la fuerte concentración de malls chinos en una comuna específica de la Región Metropolitana. Santiago Centro lidera ampliamente la presencia de este tipo de comercio, concentrando el 40% del total de malls chinos a nivel país.
Esta situación resulta particularmente relevante si se considera que, en el último año, la comuna registró una disminución significativa en el número de locales. De acuerdo con el informe, Santiago Centro pasó de contar con 47 malls chinos a solo 31 en un período de doce meses.
Aun con esta caída, la comuna se mantiene como el principal polo de concentración del formato, lo que da cuenta de su peso histórico y de las ventajas que ofrece en términos de flujo de personas, conectividad y visibilidad comercial.
Fiscalizaciones y rentabilidad: las causas del ajuste
La reducción de locales en Santiago Centro no responde a un solo factor. Según explica José Agustín Segura, subgerente del Área de Inteligencia de Negocios de Colliers, existen al menos dos elementos clave que ayudan a entender este ajuste.
Por un lado, el tipo de productos que comercializan estos establecimientos ha comenzado a afectar la rentabilidad de operar en grandes superficies ubicadas en zonas de alto costo. “Por el tipo de productos que venden, ya no se les está haciendo tan rentable arrendar grandes superficies”, señala Segura, lo que ha llevado a muchos operadores a replantear sus estrategias de ubicación.
A este factor económico se suma un contexto de mayor fiscalización. Durante 2025, los malls chinos fueron objeto de controles más estrictos por parte de las autoridades, luego de que se conocieran denuncias relacionadas con la no entrega de boletas y el no pago de patentes en algunos casos. Estas fiscalizaciones habrían incidido directamente en el cierre de locales que no lograron adaptarse a las exigencias normativas.
Descentralización y búsqueda de nuevos mercados
Más allá de la situación puntual de Santiago Centro, el fenómeno de los malls chinos muestra una clara tendencia a la descentralización. El crecimiento del 27,5% a nivel nacional evidencia que la expansión no se ha detenido, sino que ha cambiado de foco.
Cada vez con mayor frecuencia, estos establecimientos están optando por instalarse en comunas con menor densidad poblacional, tanto en la periferia de la capital como en regiones. En estos territorios, los costos de arriendo suelen ser más bajos y existe una demanda insatisfecha por formatos comerciales de gran escala con precios accesibles.
Este desplazamiento territorial también responde a una estrategia de diversificación de riesgos, permitiendo a los operadores reducir su dependencia de zonas altamente fiscalizadas o con altos costos operacionales.
Dentro del universo de malls chinos presentes en Chile, existen algunos operadores que mantienen una presencia reconocible en distintas zonas del país. Entre ellos se encuentran Newtree, Alistore, Lida, Marketches, Doremi y Gran Shangai.
Sin embargo, de acuerdo con Colliers, la mayor participación corresponde a malls chinos independientes, especialmente en regiones fuera de la Región Metropolitana. Este predominio de operadores sin una marca consolidada refuerza la idea de un mercado atomizado, donde la expansión se da más por iniciativas individuales que por estrategias corporativas de gran escala.
Otro elemento relevante del estudio es el alcance del catastro realizado por Colliers. El informe se enfoca exclusivamente en las “grandes tiendas” asociadas al formato de malls chinos, dejando fuera más de 1.500 locales de menor tamaño.
Esta exclusión permite dimensionar la magnitud real del fenómeno, ya que el número total de comercios vinculados a este tipo de oferta sería considerablemente mayor si se incluyeran los locales pequeños. Al mismo tiempo, pone el foco en aquellos establecimientos que tienen un impacto más significativo en términos de superficie, oferta y competencia directa con otros formatos del retail.
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La información recopilada por Colliers muestra que los malls chinos en Chile se encuentran en una etapa de ajuste y maduración. Mientras algunas zonas enfrentan retrocesos asociados a fiscalizaciones y cambios en la rentabilidad, otras áreas del país se transforman en nuevos polos de crecimiento.
La alta concentración en Santiago Centro, pese a la reducción de locales, convive con una expansión sostenida hacia comunas periféricas y regiones. Este equilibrio entre consolidación y descentralización sugiere que el formato seguirá adaptándose a las condiciones del mercado y a las exigencias regulatorias.
En ese contexto, los malls chinos continúan siendo un actor relevante dentro del comercio chileno, con capacidad de redefinir su presencia territorial y ajustar sus modelos operativos para mantener su competitividad en un escenario cada vez más exigente.
Fuente: ADN Radio


