Los orígenes chilenos de Grido, una de las heladerías más emblemáticas de Argentina y la tercera cadena más grande del mundo, cuenta actualmente con 2.000 franquicias distribuidas en Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay y Perú. En Chile, la marca tiene más de 100 sucursales, con planes de abrir 30 más, consolidando así su posición en el mercado nacional.
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La historia de Grido se remonta a hace 25 años, cuando Lucas Santiago decidió separarse del negocio familiar de fabricación de cucuruchos para fundar su propia heladería, llamada inicialmente Marvic, en Córdoba, Argentina. Con una visión innovadora, Santiago buscó democratizar el consumo de helado mediante precios accesibles, locales pequeños y producción industrial con sabor artesanal.
Los orígenes chilenos de Grido
En el año 2000, junto a sus hijos, Lucas, Sebastián, Celeste y Gonzalo, inauguraron las primeras cuatro sucursales bajo el nombre Grido. Este modelo de negocio se basó en ofrecer helados de calidad en zonas desatendidas y a precios competitivos, logrando satisfacer una demanda insatisfecha en el mercado.
Javier Díaz Caballero, líder de Comunicación de Grido, destacó que la clave para su rápida expansión fue el modelo de franquicias. Este sistema permitió a la marca instalarse en la mayor cantidad de barrios posible, acercando el helado a las personas en términos de tiempo, espacio y precio.

Desde su llegada a Chile en 2006, Grido ha crecido de manera constante. Actualmente cuenta con 110 sucursales y proyecta inaugurar 30 más en el futuro próximo. Según Díaz Caballero, el consumo de helado en Chile alcanza los 13 kilos per cápita al año, una cifra que refleja el éxito del modelo de negocio en el país.
A nivel global, Grido produce entre 75 y 90 millones de kilos de helado anualmente. La proyección para 2030 es alcanzar los 131 millones de kilos. Este volumen de producción responde a la creciente demanda en los países donde opera, donde el precio promedio por kilo de helado se sitúa entre 9 y 10 dólares.
El éxito de Grido radica en mantener su visión inicial: hacer del helado un hábito cotidiano accesible para todos. Según Díaz Caballero, la clave está en ofrecer un producto de calidad, a buen precio y cercano a los consumidores, permitiendo que el consumo sea regular y al alcance de todos.
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Con una trayectoria de 25 años, Grido se ha consolidado como un referente en el mercado de helados. «Pensar en grande siempre» es el lema que guía a la compañía, enfocándose en llevar momentos de disfrute a los consumidores y estableciendo un estándar de calidad que ha marcado la diferencia en el sector.


