Las enfermedades zoonóticas, es decir, aquellas que pueden transmitirse entre animales y personas, son uno de los principales aspectos a considerar para que la convivencia con las mascotas sea segura. Y es que perros y gatos ocupan un lugar cada vez más importante dentro de las familias y, para muchos niños, representan uno de sus primeros vínculos de afecto, compañía y responsabilidad. Diversos estudios han demostrado que convivir con ellos favorece el desarrollo emocional, fortalece la empatía y fomenta valores como el respeto y el cuidado hacia otros seres vivos. Por ello, incorporar hábitos de prevención es clave para reducir el riesgo de contagio y disfrutar de una convivencia saludable.
En ese contexto, la Ley de Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía, más conocida como Ley Cholito, promueve el compromiso de los tutores con el bienestar de sus animales, fomentando una convivencia armónica que también contribuye a proteger la salud de las personas. La normativa impulsa prácticas de cuidado que favorecen una relación segura entre las mascotas y su entorno, especialmente cuando hay niños en el hogar.
Según explica Josefina Rivas, médico veterinaria de Virbac Chile, la prevención comienza con la educación y con la incorporación de pequeños hábitos en la rutina familiar. «Las mascotas entregan múltiples beneficios al desarrollo de los niños, ya que fortalecen el vínculo afectivo y promueven la empatía. Sin embargo, es importante que esa convivencia esté acompañada por hábitos de higiene, el respeto hacia los animales y la supervisión de un adulto, especialmente cuando los niños son pequeños», señala la especialista.
Hábitos para una convivencia responsable y segura
La especialista señala que muchas de las medidas que ayudan a prevenir las zoonosis pueden incorporarse fácilmente en la rutina familiar. Además de contribuir a proteger la salud de las personas y las mascotas, estos hábitos también promueven una convivencia basada en el respeto y el cuidado responsable.
«La prevención comienza con pequeños hábitos que pueden incorporarse en la rutina familiar. Enseñar a los niños a lavarse las manos después de jugar con sus mascotas o manipular sus alimentos, mantener limpios sus comederos y espacios de descanso, recoger correctamente las heces y respetar los espacios de los animales son acciones simples que ayudan a prevenir enfermedades y favorecen una convivencia segura. También es importante supervisar siempre la interacción entre niños pequeños y mascotas, evitar que compartan utensilios de alimentación o besen a los animales en el hocico, y consultar al médico veterinario cuando la mascota presente cambios en su comportamiento o signos de enfermedad», explica Josefina Rivas, médico veterinaria de Virbac Chile.
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«Cabe recordar que algunos parásitos intestinales y otras enfermedades que afectan a nuestras mascotas pueden transmitirse a los humanos y llegar a ser mortales; por ello, mantener una adecuada rutina de desparasitación y vacunación es fundamental”, agrega la especialista”
La convivencia entre personas y animales de compañía continúa transformándose, al igual que la forma en que entendemos el cuidado y la responsabilidad hacia ellos. En ese contexto, avanzar hacia una cultura preventiva no solo favorece el bienestar de las mascotas, sino que también contribuye a formar hogares donde el respeto, la educación y el cuidado mutuo sean parte de la vida cotidiana.

