La intención de consumo de bebidas isotónicas se mantiene alta en los hogares chilenos. Según un estudio de Worldpanel by Numerator, 8 de cada 10 hogares declaran que seguirán consumiendo este tipo de productos, mientras que un 66,2% proyecta mantener su nivel de compra en el corto plazo, lo que refleja una categoría con alta vigencia y bajo abandono entre los consumidores.
Los datos también indican que los cambios en el consumo responden principalmente a decisiones de compra y no a un abandono de la categoría. Un 25,6% de los hogares mantiene su consumo de bebidas isotónicas en los mismos puntos de venta, mientras que un 7,3% continúa comprándolas, pero en otros canales, lo que muestra una alta permanencia de la categoría en la canasta de los hogares.
“Las cifras muestran que se trata de una categoría consolidada, donde el consumidor distingue bien los distintos usos del producto”, señala Nicolás Chandía, Senior Analytic Partner. “El estudio evidencia que el consumo de bebidas isotónicas se concentra principalmente en personas de 25 a 49 años y que gimnasios y botillerías ganan protagonismo como puntos de venta de bebidas isotónicas, sueros orales y batidos proteicos, lo que refuerza que no estamos frente a un consumo ocasional, sino a una decisión integrada a la rutina de los hogares”.
En términos de proyección, el estudio muestra que la intención de consumo futuro se mantiene mayoritariamente estable: un 66,2% de los hogares espera mantener su consumo de bebidas isotónicas, mientras que un 14,8% declara que podría aumentarlo, lo que abre oportunidades de fidelización en una categoría que sigue activa en la canasta familiar.
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En cuanto a su uso, las bebidas isotónicas están orientadas principalmente a personas que realizan actividad física intensa o prolongada, ya que permiten reponer líquidos y electrolitos perdidos por el sudor. Los sueros orales, en tanto, están recomendados para casos de deshidratación por enfermedad, altas temperaturas o pérdida significativa de líquidos, mientras que los batidos proteicos suelen ser consumidos por quienes realizan entrenamiento de fuerza o buscan apoyar la recuperación muscular. En todos los casos, su consumo responde a necesidades específicas y no necesariamente a un uso cotidiano en personas sin requerimientos particulares.



