Un grupo de inversionistas chinos vinculados al sector retail y a las importaciones ha manifestado su interés en comprar el 100% de la cadena Corona, que actualmente opera 50 locales en Chile. La compañía, que atraviesa su segundo proceso de reorganización financiera, busca evitar la quiebra mientras sus acreedores han concedido un plazo adicional hasta el 10 de marzo para definir el futuro de la empresa.
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En los últimos días, los asesores de los hermanos Paula, Malú y Herman Schupper han intensificado las negociaciones para concretar la venta. Según fuentes cercanas, los inversionistas chinos han presentado al menos tres ofertas, con la intención de reflotar la compañía utilizando un modelo de negocios probado con éxito en otras cadenas del retail chileno, como Tricot y Fashion’s Park.
Inversionistas chinos buscan adquirir Corona
Este modelo se basa en establecer oficinas y ejecutivos en China para negociar directamente con las fábricas, lo que permite reducir costos y mejorar márgenes de ganancia. De esta manera, los inversionistas ven una oportunidad de optimización para la red de tiendas de Corona, que cuenta con 1.800 trabajadores y locales desde Arica hasta Punta Arenas.
El 22 de octubre de 2022, Corona solicitó acogerse a un segundo proceso de reorganización, asesorada por el abogado Nelson Contador, experto en este tipo de procedimientos. El primer proceso ocurrió en agosto de 2020, cuando la empresa también enfrentó dificultades financieras.

El grupo chino que busca adquirir Corona no es acreedor ni proveedor de la firma, sino empresarios dedicados a la importación de diversos productos. Según fuentes cercanas a la negociación, la diferencia clave entre comprar a través de intermediarios en Chile o negociar directamente con fábricas en China ha sido determinante en el éxito de otras empresas del sector.
Corona, que llegó a valer US$ 300 millones en 2015, ha enfrentado diversas dificultades en los últimos años. Entre ellas, diferencias entre los hermanos Schupper sobre la administración de la empresa, la crisis generada por el estallido social en 2019, y los efectos económicos de la pandemia, que llevaron a la compañía a su actual situación financiera.
La empresa fue fundada en 1955 en Concepción por Leonardo Schupper Feldstein, un inmigrante neerlandés de origen judío. Su logotipo y nombre rinden homenaje a la reina Guillermina de Holanda, monarca de los Países Bajos cuando Schupper vivió en ese país. Hoy, la empresa mantiene pasivos por $26.833 millones, lo que ha complicado su estabilidad.
En octubre de 2024, durante la segunda reorganización concursal, el proceso de profesionalización del directorio se interrumpió cuando Claudio Muñoz y Janet Awad renunciaron a sus roles de asesores de los accionistas. Desde entonces, el futuro de la compañía ha quedado en incertidumbre.
El pasado viernes, la administración de Corona envió un correo a los asesores legales bancarios solicitando extender nuevamente el plazo para la votación de los acreedores. Finalmente, se aprobó un plazo adicional de 10 días, y la votación clave se realizará el 10 de marzo. Si la propuesta de reorganización es rechazada, el tribunal declararía la liquidación forzosa de la empresa.
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A pesar de la crisis, el proceso de venta sigue en marcha. “La compañía está en un proceso de Acuerdo de Reorganización Judicial y busca el apoyo de sus acreedores. La extensión del plazo permitirá evaluar la oferta de un posible inversionista”, señaló una fuente cercana. Sin embargo, los asesores de la familia Schupper y el presidente de la empresa han evitado realizar comentarios sobre la negociación.


