Diversos factores se unieron la noche del último viernes en el centro comercial Real Plaza Trujillo, donde una tragedia dejó un saldo de ocho personas fallecidas y más de 80 heridos. Este desafortunado evento ocurrió en un momento en que los liberteños disfrutaban de un fin de semana de esparcimiento, con muchos niños aprovechando sus últimos días de vacaciones antes del regreso a clases. La caída del techo en el patio de comidas del mall interrumpió abruptamente esta atmósfera festiva.
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La cadena de centros comerciales Real Plaza, perteneciente al Grupo Intercorp, es la principal operadora de malls en Perú, con una vasta extensión de 848.351 metros cuadrados y una amplia oferta de establecimientos en Lima y 11 regiones del país, incluyendo el mencionado Real Plaza Trujillo. Este mall es uno de los más importantes en la red, y su facturación anual supera los 100 millones de dólares.
Importante mall peruano colapsó
El reciente accidente no solo ha causado una tragedia humana, sino que también tendrá repercusiones significativas en el negocio. Según Ernesto Aramburú, experto en retail, el tráfico de personas en el centro comercial se verá afectado negativamente, lo que impactará en las ventas de los locatarios de Trujillo a corto plazo. Se espera que durante el primer trimestre del año se evidencie un descenso en el flujo de visitantes, especialmente porque el centro comercial ha sido clausurado y no hay una fecha de reapertura definida.
Aramburú también menciona que los usuarios del mall resentirán el impacto de la tragedia, lo que resultará en una disminución del flujo de personas y, por ende, de las ventas en el corto plazo. Además, es probable que Real Plaza ralentice su desarrollo, aunque esto no necesariamente afectará a los demás centros comerciales de la cadena.

Por su parte, José Ruidías, docente de Pacífico Business School, indica que otro efecto de la tragedia podría ser un cambio en la relación entre Real Plaza y sus locatarios. Esto incluiría modificaciones en las condiciones de alquiler, espacios y activaciones que son parte de los compromisos habituales entre arrendatarios y el centro comercial.
En cuanto a las ventas, Ruidías coincide en que el impacto negativo será más evidente en la primera parte del año, dependiendo también de cómo la empresa gestione la crisis. La decisión de cerrar temporalmente sus sedes en el país fue una medida proactiva, ya que mantenerlas abiertas podría haber llevado a una disminución aún mayor de la concurrencia debido al temor generado por el accidente.
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Finalmente, el miedo de los consumidores probablemente se disipará con el tiempo, siempre y cuando se demuestre que los malls pueden ser lugares seguros. La forma en que Real Plaza maneje esta crisis será crucial para su recuperación y para restaurar la confianza del público en sus instalaciones.

