Los aumentos de precios para distintos alimentos y productos de consumo masivo podrían ser una de las consecuencias de un eventual evento intenso de El Niño, conocido por algunos expertos como “Niño Godzilla”. Las alertas sobre este fenómeno climático no solo apuntan a un invierno marcado por mayores precipitaciones, sino también a posibles efectos económicos derivados de alteraciones en cosechas, cadenas logísticas y materias primas.
De acuerdo con un análisis elaborado por la plataforma de inversiones XTB, una intensificación de este fenómeno podría afectar el valor de determinados productos debido a alteraciones en las cosechas, problemas logísticos y cambios en la disponibilidad de materias primas agrícolas a nivel global.
El impacto podría sentirse tanto en productos de origen nacional como en bienes importados que dependen de cadenas de abastecimiento internacionales. De esta manera, un evento climático que comienza en ciertas regiones del planeta puede terminar influyendo en los precios que enfrentan los consumidores en supermercados y comercios.
El impacto económico detrás de un fenómeno climático
Cuando se habla de El Niño, uno de los primeros efectos asociados suele ser la llegada de lluvias más intensas, inundaciones o daños en infraestructura. Sin embargo, sus consecuencias pueden extenderse más allá de los eventos meteorológicos y generar impactos directos en distintas áreas de la economía.
Según el análisis de XTB, el fenómeno puede afectar el costo de vida a través de diferentes canales. Uno de ellos está relacionado con la producción local, donde precipitaciones extremas pueden provocar daños en cultivos, afectar rutas de transporte, complicar el funcionamiento de centros de acopio y alterar la distribución de productos frescos.
Este tipo de situaciones puede presionar los precios de frutas, verduras y otros alimentos que dependen de condiciones climáticas favorables para mantener su disponibilidad.
Pero los efectos no se limitan al mercado interno. El Niño también puede modificar las condiciones productivas en países que tienen un rol clave en la generación de materias primas agrícolas utilizadas por distintas industrias a nivel mundial.
Esto significa que productos como chocolates, bebidas, alimentos procesados, productos de panadería y café podrían verse afectados si las condiciones climáticas reducen la oferta disponible en los mercados internacionales.
“Cuando se habla de El Niño, muchas veces se piensa solo en lluvia o mal tiempo, pero un evento intenso también puede tener efectos económicos. Si afecta las cosechas, los caminos, la pesca o los productos agrícolas internacionales, parte de esa presión puede terminar llegando al supermercado”, explicó Emanoelle Santos, analista de mercados de XTB.
Dentro de los productos que podrían enfrentar presiones de precio, el cacao se encuentra entre los principales focos de vigilancia. La razón está en que gran parte de la producción mundial se concentra en África occidental, una zona que podría enfrentar condiciones climáticas desfavorables.
Un escenario de menor disponibilidad de cacao podría impactar directamente en productos elaborados a partir de esta materia prima, como chocolates, bebidas achocolatadas y distintos productos de repostería.
El mercado del cacao ya se caracteriza por ser sensible a los cambios en la oferta, por lo que cualquier alteración significativa en las cosechas podría traducirse en mayores costos para la industria y, eventualmente, para los consumidores.
Otro producto bajo observación es el azúcar. Según el análisis, eventuales modificaciones en los patrones de lluvias en países productores como India, Tailandia y Brasil podrían afectar los niveles de producción y generar presiones en sus precios.
El azúcar es una materia prima transversal para múltiples categorías de consumo. Por ello, una variación en su costo puede impactar desde bebidas azucaradas y confites hasta productos de panadería industrial y alimentos procesados.
En este caso, el comportamiento del mercado podría ser más rápido frente a señales de menor oferta, debido al peso que tiene este insumo dentro de distintas cadenas productivas.
El café también aparece como un producto relevante, aunque con una posible reacción más gradual. El principal punto de atención está en Brasil, el mayor productor mundial, especialmente en el desarrollo de la próxima floración de sus cultivos.
Si las condiciones climáticas afectan la producción futura, los cambios en los precios podrían reflejarse con mayor fuerza hacia fines de 2026 o incluso durante 2027.
“Hay productos que reaccionan más rápido que otros. El azúcar puede moverse en pocas semanas si hay señales de menor oferta; el cacao es más vulnerable porque el mercado ya viene estrecho; y el café tiene un riesgo más diferido, ligado a lo que ocurra con la próxima cosecha en Brasil”, sostuvo Santos.
Los efectos de El Niño también podrían sentirse en Chile
Más allá de los mercados internacionales, un evento intenso de El Niño podría generar consecuencias dentro del país, especialmente en sectores productivos vinculados a la agricultura y la infraestructura.
Las lluvias extremas pueden provocar pérdidas en zonas agrícolas, interrupciones en cadenas logísticas, daños en viviendas y afectaciones en caminos u otras obras necesarias para la distribución de bienes.
Estos impactos pueden aumentar los costos asociados a reparación, seguros y operación, generando presiones adicionales para empresas y consumidores.
El antecedente más reciente ocurrió en 2023, cuando una serie de sistemas frontales generó importantes daños en la zona centro-sur de Chile. Durante agosto de ese año se registraron más de 57 mil personas damnificadas y más de 42 mil personas aisladas.
Además, las pérdidas para el sector frutícola fueron estimadas entre US$400 millones y US$720 millones, evidenciando cómo los eventos climáticos pueden afectar directamente la producción nacional.
Para XTB, este tipo de episodios demuestra que los fenómenos meteorológicos tienen un efecto transversal en la economía, impactando áreas como empleo rural, infraestructura, seguros, energía y presupuesto familiar.
“El Niño muestra cómo un fenómeno climático puede terminar cruzando muchas dimensiones de la economía: alimentos, empleo rural, infraestructura, energía, seguros y presupuesto familiar”, afirmó Santos.
Los productos que podrían monitorearse durante los próximos meses
Aunque la magnitud del impacto dependerá de la intensidad del fenómeno y de la evolución de las condiciones climáticas, existen categorías que podrían estar más expuestas a eventuales aumentos de precios.
Entre ellas se encuentran los productos derivados del cacao, especialmente chocolates y alimentos asociados, debido a los riesgos productivos en África occidental.
También aparecen el azúcar, los confites y las bebidas azucaradas, considerando los posibles efectos sobre las cosechas en India, Tailandia y Brasil, países relevantes dentro de este mercado.
El café se mantiene como otro producto a observar, aunque sus posibles efectos podrían sentirse con mayor retraso, dependiendo de la evolución de la próxima temporada agrícola en Brasil.
En el ámbito local, frutas y verduras podrían enfrentar presiones si las lluvias intensas afectan cultivos, transporte y distribución. Al tratarse de productos frescos, cualquier interrupción en la cadena puede tener efectos más visibles en disponibilidad y precios.
Finalmente, los seguros y servicios de reparación también podrían experimentar cambios si aumentan los eventos climáticos extremos y, con ello, la demanda por soluciones asociadas a daños materiales.
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La eventual llegada de un Niño Godzilla vuelve a poner sobre la mesa la relación entre clima y economía. Aunque sus efectos comienzan en el ámbito meteorológico, sus consecuencias pueden extenderse hacia la producción, el comercio internacional y el gasto de los hogares.
El comportamiento de los mercados dependerá de la intensidad del fenómeno y de la capacidad de adaptación de las cadenas productivas. Sin embargo, productos de uso cotidiano como café, chocolate, azúcar, frutas y verduras aparecen entre aquellos que podrían enfrentar mayores presiones si se concretan escenarios de menor oferta.
De esta forma, el seguimiento de El Niño no solo será relevante para agricultores o mercados financieros, sino también para consumidores que podrían ver reflejados sus efectos en la compra diaria.


