El poderoso clan empresarial Del Río Goudie atraviesa una nueva etapa en su historia como accionista relevante de Falabella, uno de los principales retailers de América Latina.
Tras décadas de mantener en común el vehículo de inversiones Dersa S.A., los siete hermanos que conforman la segunda generación de la familia decidieron poner fin a esa sociedad, lo que implica la distribución de un patrimonio valorado en más de US$ 1.200 millones.
La decisión marca un punto de inflexión en la forma en que los Del Río gestionan su participación en Falabella y refleja la creciente independencia de cada rama familiar, especialmente en un escenario donde la tercera generación ya empieza a tomar protagonismo.
Origen de Dersa y su peso en Falabella
Dersa nació en noviembre de 1984, fundada por José Luis del Río Rondanelli, patriarca del clan y figura clave del empresariado chileno, fallecido en 2003. Fue la única sociedad donde los siete hijos de Del Río —José Luis, Bárbara, Juan Pablo, Felipe, Ignacio, Sebastián y Carolina— se mantuvieron unidos en torno a un proyecto común.
Con el tiempo, Dersa se consolidó como el principal vehículo para canalizar la participación del grupo en Falabella. Al cierre de 2024, la sociedad concentraba un 8,19% de la propiedad del retailer, dentro del 14,38% total que suma la familia como bloque. Este porcentaje aumentó gracias a una reestructuración de activos: las sociedades Inversiones Austral Limitada, Inversiones Vitacura S.A. e Inpesca S.A. fueron absorbidas por Dersa, lo que elevó en casi tres puntos su participación respecto al 5,44% que ostentaba un año antes.
El valor de esa inversión también creció de manera significativa. Con la acción de Falabella disparándose un 63% en 2024, el paquete de Dersa alcanzó un valor superior a US$ 1.200 millones, muy por encima de los US$ 800 millones que representaba en 2021.
La disolución de Dersa: razones y proceso
En noviembre de 2024, en una junta extraordinaria de accionistas, se tomó una decisión trascendental: fijar la disolución de Dersa para el 30 de septiembre de 2025. Según la Ley de Sociedades Anónimas, este tipo de terminaciones implica la formalización por escritura pública y un proceso de liquidación que estará a cargo de una comisión designada.
En el caso de Dersa, el escenario es relativamente simple: su único activo relevante son las acciones de Falabella, que deberán distribuirse entre los siete hermanos de acuerdo con su participación. No existen deudas asociadas, lo que facilita el traspaso directo de patrimonio.
Quiénes son los hermanos Del Río Goudie
La familia se compone de siete integrantes que, con trayectorias diversas, han desarrollado tanto negocios conjuntos como proyectos independientes:
- José Luis (80 años en 2026), el primogénito y con siete hijos, ha liderado varias inversiones, entre ellas participaciones en TecnoFast y Gerdau Aza.
- Bárbara (78 años), madre de tres hijos, se ha mantenido vinculada al manejo patrimonial.
- Juan Pablo (77 años), histórico presidente de Sodimac y actual director de Inchcape Plc., con seis hijos.
- Felipe (72 años), exintendente de la región de Coquimbo, con una destacada carrera política y empresarial.
- Ignacio (68 años), empresario agrícola y dueño de San José Farms, con cinco hijos.
- Sebastián (67 años), con intereses diversificados y tres hijos.
- Carolina (65 años), ligada a inversiones inmobiliarias, con cuatro hijos.
En total, la tercera generación suma 34 descendientes, quienes heredarán un patrimonio complejo y atomizado, administrado a través de family offices cada vez más profesionalizados.
Una separación anunciada
La fragmentación del clan no es un hecho repentino. En 2009 ya se había producido una división estructural: los hermanos Juan Pablo, Felipe y Carolina formaron un bloque, mientras que José Luis, Bárbara y Sebastián optaron por otro. Ignacio, en tanto, eligió un camino independiente.
De esa primera división nacieron decisiones empresariales significativas. El trío formado por Juan Pablo, Felipe y Carolina controló Derco, uno de los mayores grupos automotrices de Chile, que posteriormente vendieron a la británica Inchcape por más de US$ 1.500 millones. Además, conservaron un portafolio de 31 propiedades comerciales a través de la Sociedad de Rentas Comerciales, con clientes como Sodimac, Walmart y Unimarc.
El bloque de José Luis, Bárbara y Sebastián se mantuvo en la pesquera Friosur, bajo el paraguas de Inder, aunque con el tiempo José Luis se fue desprendiendo para explorar otros sectores.
El fin del pacto controlador en Falabella
Un factor clave que explica la disolución de Dersa es la finalización del pacto de accionistas que unía a la familia Del Río con otros seis grupos empresariales: los Solari Donaggio, Cecilia Karlezi, los Cortés Solari, la familia de Juan Cúneo, los Heller (Bethia) y Sergio Cardone.
Este acuerdo, vigente desde 2003, fue crucial para dar estabilidad al control de Falabella. Sin embargo, en julio de 2024 llegó a su fin sin que existiera voluntad de renovarlo. El resultado: Falabella pasó a ser una compañía sin controlador definido, y cada accionista quedó en libertad para actuar de manera independiente.
La coincidencia no es casual: ya en noviembre del mismo año los Del Río habían fijado la fecha de término de Dersa, anticipando que ese pacto no continuaría.
El debate sobre la liquidez y el control
En el entorno de la familia se reconoce que, aunque Dersa les garantizaba un director en el consejo de Falabella, el verdadero valor radica en la liquidez. Con un mercado dinámico y nuevas necesidades financieras, los hermanos prefieren disponer libremente de sus acciones.
El desafío ahora es que, sin un bloque unido, el poder de voto de los Del Río en las próximas elecciones de directorio (abril de 2026) será menos predecible. Hasta ahora habían logrado dos asientos —ocupados por José Luis del Río y Alfredo Moreno, asesor histórico—, pero no está claro si mantendrán esa influencia.
Compras recientes y movimientos societarios
El fin del pacto abrió la puerta a nuevas adquisiciones. Tres de los siete hermanos —Juan Pablo, Felipe y Carolina— ya venían fortaleciendo su posición individual en Falabella:
- Juan Pablo posee un 1,4% a través de DT y D Spa, y en 2024 adquirió un 0,07% adicional.
- Carolina controla un 1,39% mediante DT Peñuelas.
- Felipe maneja un 1,27% vía DT Carrera Spa, y sumó otro 0,05% durante el año.
En paralelo, José Luis realizó una compra destacada: 1,3 millones de acciones, equivalentes al 0,05% del retailer, con una inversión de más de $6.000 millones. Se trata de su primera participación directa en la compañía, ya que hasta entonces su exposición se daba solo a través de Dersa.
Cada uno de estos movimientos refleja una estrategia de independencia patrimonial, reforzada por la capitalización de sus sociedades. Por ejemplo, DTyD, la firma principal de Juan Pablo, cuenta con un capital de $220 mil millones, mientras que las sociedades de Felipe y Carolina superan los $217 mil millones.
Lo que viene para Falabella y los Del Río
La disolución de Dersa no significa que la familia abandone Falabella. Por el contrario, seguirán siendo accionistas relevantes, aunque con participaciones distribuidas y sin un pacto formal que los obligue a actuar como bloque.
Lo que sí cambia es el grado de autonomía: cada rama familiar podrá decidir si aumenta, mantiene o reduce su exposición en el retailer, según sus intereses y la evolución del mercado.
Para Falabella, el escenario es más complejo. La salida del pacto controlador abre espacio a nuevos actores —como la alianza Müller-Fürst, que ya alcanza un 8%— y a un rol más protagónico de las AFP. La composición del directorio de 2026 será clave para definir el rumbo de la compañía en un entorno de mayor competencia en el retail regional.
Vea también: Paul Fürst eleva su participación en Falabella al 3%
El fin de Dersa marca el cierre de un ciclo para los Del Río Goudie y redefine su rol en Falabella. Lo que alguna vez fue un clan empresarial cohesionado ahora se proyecta como un conjunto de ramas familiares independientes, cada una con sus propios intereses y estrategias de inversión.
La historia de la familia —desde su ingreso a Falabella, pasando por el pacto controlador, hasta la venta de Derco— refleja cómo los grandes conglomerados chilenos evolucionan y se adaptan a nuevas generaciones.
Con una tercera generación amplia y diversa, la clave estará en cómo logran equilibrar la preservación del patrimonio con la independencia de cada línea familiar. Mientras tanto, su participación en Falabella, que sigue siendo el mayor activo del clan, continuará siendo observada de cerca por el mercado y por los otros grandes grupos empresariales de Chile.


