El comercio electrónico en Chile atraviesa una etapa de madurez que ya no se explica únicamente por el crecimiento, sino por un cambio estructural en cómo operan las empresas y cómo consumen los usuarios. En la 18° edición del eCommerce Day Chile, en el marco de la edición 195 del Tour y a dos décadas de esta iniciativa, quedó en evidencia que el ecosistema no solo superó por primera vez los US$10 mil millones en ventas online, sino que además el consumidor chileno es hoy más informado, más exigente y con mayor disposición a concentrar una mayor proporción de su gasto en el canal digital.
En paralelo, el mercado chileno no llegó a este punto de forma repentina, sino como resultado de una acumulación progresiva de cambios estructurales que redefinieron el rol del ecommerce dentro de las empresas.
“El “clic” del mercado chileno no fue un momento, fue una acumulación. Pero si tengo que elegir un punto de inflexión, fue cuando el ecommerce dejó de ser un canal y pasó a ser el centro de la operación. Ahí cambia todo: logística, pricing, marketing, financiamiento. Ese punto de inflexión tiene, además, un efecto cultural muy fuerte. Cuando el canal digital pasa a ser central, la empresa deja de medirlo como “venta incremental” y empieza a gobernarlo como sistema: cambia la asignación de presupuesto, cambian los incentivos internos y cambia la velocidad con la que se corrigen errores. Lo que antes era una discusión de ecommerce managers pasa a ser una conversación de dirección general. Y cuando eso ocurre, el mercado deja de improvisar y empieza a construir capacidades acumulativas, que es donde realmente se produce el “clic”. Cuando el canal digital deja de ser un experimento y pasa a ser el core, el ecosistema se ordena y Chile hizo eso antes que muchos.” comenta Marcos Pueyrredon, Presidente del eCommerce Institute y coFounder de VTEX.
Ese proceso de transformación también se refleja en la madurez del ecosistema tecnológico. Más de la mitad de las empresas ya utilizan inteligencia artificial, aunque con una fuerte concentración en IA generativa, mientras que la IA predictiva y, especialmente, su aplicación directa en ventas —donde apenas un 5% participa— todavía muestran un amplio margen de evolución hacia modelos más sofisticados, orientados a eficiencia, inteligencia operativa y capacidad de anticipación.
En este contexto, el verdadero desafío hacia adelante no es solo crecer, sino transformar ese crecimiento en capacidades sostenibles de gestión y toma de decisiones.



