En 2024, los trabajadores chilenos percibieron en promedio un ingreso neto mensual de $897.019, según la Encuesta Suplementaria de Ingresos (ESI) elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE). Esta cifra, que corresponde al sueldo después de descuentos legales por previsión y salud, deja en evidencia que casi siete de cada diez personas (68,3%) reciben remuneraciones iguales o inferiores a este monto.
Panorama general de los ingresos laborales
La ESI se aplica anualmente durante el último trimestre —entre octubre y diciembre— en todas las regiones del país. El objetivo de esta medición es describir y analizar el nivel de ingresos de la población ocupada, tal como se define en la Encuesta Nacional de Empleo (ENE). Los datos de 2024 ofrecen un diagnóstico preciso de la distribución salarial, evidenciando disparidades importantes por género, nivel educativo, ocupación y región.
En términos de ingreso mediano —el valor que divide a la población en dos mitades— el monto alcanzó los $611.162 mensuales. Esto significa que el 50% de los ocupados en Chile ganó, como máximo, esta cantidad durante el año pasado.
Desigualdad de género en los salarios
El informe del INE expone una brecha salarial persistente entre hombres y mujeres. Mientras los hombres registraron un ingreso medio mensual de $1.001.510 y una mediana de $698.255, las mujeres obtuvieron $756.715 de media y $555.362 de mediana. La diferencia porcentual en el ingreso medio fue de -24,4% en perjuicio de las trabajadoras.
Esta brecha refleja desigualdades estructurales del mercado laboral chileno, donde la menor participación femenina en ciertos cargos de alta remuneración, sumada a factores como interrupciones laborales y discriminación salarial, contribuyen a mantener la diferencia.
Distribución por tramos de ingresos
El análisis por rangos muestra que la mayor proporción de ocupados se concentra en el tramo de $500.000 a $600.000 mensuales, con un 15% del total. Le siguen los segmentos de $400.000 a $500.000 (11,4%) y de $600.000 a $700.000 (9,6%).
En el otro extremo, apenas un 3,3% de los trabajadores gana $3.000.000 o más al mes, lo que evidencia que los altos ingresos se concentran en un grupo reducido de la población.
Las diferencias de ingreso también se observan al segmentar por categoría ocupacional. En 2024, los empleadores obtuvieron el mayor promedio mensual, con $1.447.788. Les siguieron los asalariados del sector público ($1.227.669), los asalariados del sector privado ($957.609) y los trabajadores por cuenta propia ($491.175).
Este patrón confirma que el trabajo independiente tiende a generar ingresos significativamente más bajos que el empleo asalariado, particularmente en el sector público, donde los sueldos son más estables.
Relación entre educación y salario
La educación sigue siendo un factor determinante en el nivel de ingresos. Quienes alcanzaron estudios de posgrado registraron los salarios más altos del país, con una media de $2.335.807 y una mediana de $1.864.104. En cambio, las personas con educación secundaria, que representan el 40,6% de la fuerza laboral, percibieron ingresos medios de $642.688 y medianos de $548.666.
Este contraste muestra que la formación académica avanzada está estrechamente vinculada con el acceso a cargos de mayor responsabilidad y mejor remunerados.
Diferencias por grupo ocupacional
El grupo de trabajadores de los servicios y comercios concentra al 20,8% de la población ocupada. En 2024, estos empleados tuvieron un ingreso medio de $579.569 y un mediano de $500.000, ubicándose bajo el promedio nacional.
En el otro extremo, los directores, gerentes y administradores —que representan solo el 4,7% de los ocupados— obtuvieron un ingreso medio mensual de $2.485.481 y una mediana de $2.000.000, posicionándose como el segmento con mayores remuneraciones.
Ingresos por región
Las regiones Metropolitana, Magallanes y Antofagasta destacaron por presentar ingresos medios por encima del promedio nacional. La Metropolitana registró $1.058.905, Magallanes $1.056.485 y Antofagasta $1.056.125. En cuanto al ingreso mediano, las cifras fueron de $702.463, $795.579 y $757.312, respectivamente.
La presencia de sectores productivos estratégicos, como la minería en Antofagasta y las actividades logísticas y de transporte en Magallanes, así como la concentración de actividades económicas en Santiago, explican en parte estos resultados.
Los datos del INE reflejan que, aunque el ingreso promedio supera los $897 mil, la distribución de estos recursos es desigual. La mayoría de los trabajadores se concentra en tramos salariales cercanos o inferiores al promedio, y la brecha de género persiste con fuerza.
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Especialistas en mercado laboral advierten que para reducir estas disparidades se requieren políticas activas de igualdad salarial, programas de capacitación que mejoren la empleabilidad y acceso a puestos de mayor remuneración, así como incentivos para que más mujeres ocupen cargos de liderazgo.
A nivel regional, se espera que las zonas con actividades de alto valor agregado continúen registrando ingresos superiores al promedio nacional, mientras que otras regiones mantendrán cifras más bajas debido a la menor diversificación económica.

