La informalidad laboral en Chile: un análisis profundo sobre su impacto y desafíos
Un reciente informe elaborado por los economistas José Acuña y Juan Bravo, del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), en colaboración con Cajas de Chile, ha revelado una preocupante realidad laboral en el país: cerca de un millón de trabajadores asalariados informales en el sector privado. Este informe proporciona una visión detallada de la informalidad en el trabajo, diferenciando entre empleos independientes y dependientes informales y sugiriendo estrategias para abordar la problemática.
La dimensión de la informalidad laboral
Según el estudio, a noviembre de 2024, cerca de 900.018 trabajadores asalariados del sector privado operan de manera informal. A pesar de que sus empleadores pertenecen al sector formal, estos trabajadores no gozan de los beneficios de la formalización laboral, como las cotizaciones para pensiones y salud. La investigación destaca que aproximadamente el 82% de estos trabajadores están empleados en empresas que, a pesar de ser formales, recurren a prácticas laborales informales, un fenómeno que tiene importantes implicaciones tanto para los empleados como para el sistema económico y social del país.
Distinción entre empleo independiente y dependiente informal
Una de las contribuciones clave de este estudio es la diferenciación clara entre los trabajadores independientes informales y los asalariados informales. Los trabajadores independientes informales son aquellos que no formalizan su actividad ante el Servicio de Impuestos Internos (SII), mientras que los asalariados informales, aunque tienen una relación de subordinación con su empleador, no reciben las cotizaciones de salud y pensión que les corresponden. Esta distinción es crucial, ya que los desafíos y las soluciones para cada grupo son diferentes.
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Causas y consecuencias de la informalidad
El informe también identifica algunas de las causas detrás de la informalidad laboral. Entre ellas se encuentran la falta de acceso a trabajos formales, especialmente en sectores como el comercio, la construcción y los servicios personales, donde la informalidad está más extendida. Además, destaca el hecho de que las mujeres y los trabajadores extranjeros son particularmente vulnerables a esta situación, con una mayor incidencia de informalidad en estos grupos.
Por otro lado, el estudio subraya que la informalidad tiene varias consecuencias negativas tanto para los trabajadores como para el país en general. Para los trabajadores, la falta de beneficios de la formalidad laboral implica una mayor precariedad y una menor estabilidad a largo plazo. Para el país, la informalidad representa una pérdida en la recaudación fiscal y en la financiación de los sistemas de seguridad social.
La prevalencia de la informalidad en el sector privado
En cuanto a la tasa de informalidad, el informe indica que en el trimestre de noviembre 2024-enero 2025, la tasa de ocupación informal en Chile se situó en un 26,3%. Dentro de este total, 1.156.589 trabajadores corresponden a asalariados informales del sector privado, y de este grupo, 900.018 son asalariados privados informales. Este dato resalta la magnitud del problema y subraya la necesidad de políticas públicas más eficaces para reducir esta cifra.
El informe también revela que, entre los asalariados informales, el 10,9% trabajaba a jornada completa, mientras que el 46,8% lo hacía a jornada parcial voluntaria y el 62,4% lo hacía a jornada parcial involuntaria, lo que refleja un alto nivel de subempleo en este grupo. Esta situación no solo afecta a los trabajadores, sino también a la productividad del país en su conjunto.
Impacto en los trabajadores independientes
Entre los trabajadores independientes informales, la tasa de informalidad alcanza un 65,5%. Los trabajadores jóvenes, especialmente aquellos entre 15 y 24 años, representan un segmento importante de esta informalidad, ya que el 86,3% de ellos trabaja sin formalización. Además, más de la mitad de los trabajadores independientes informales laboran en condiciones de subempleo, y un 77,5% lo hace en la calle o en las casas de los clientes, lo que dificulta aún más la fiscalización de sus condiciones laborales.
El problema estructural de la informalidad
Uno de los hallazgos más preocupantes del informe es que la informalidad no se limita únicamente a los sectores informales, sino que también se extiende a empresas que operan en el sector formal. Este fenómeno es particularmente relevante porque indica que muchas empresas formales recurren a prácticas laborales informales, lo que perpetúa la informalidad en el mercado laboral y afecta la estabilidad de los trabajadores.
Consecuencias económicas y fiscales
La informalidad laboral no solo impacta negativamente en la estabilidad de los trabajadores, sino también en la economía del país. La falta de cotizaciones sociales y de cumplimiento con las normativas laborales afecta la recaudación fiscal y la sostenibilidad de los sistemas de pensiones y salud. Esta situación genera una serie de desafíos para el Estado, que debe hacer frente a una mayor carga en términos de subsidios y asistencia social para los trabajadores informales.
Propuestas para enfrentar la informalidad
El informe propone varias medidas para abordar la informalidad laboral. En primer lugar, los economistas sugieren un fortalecimiento de la fiscalización laboral para garantizar que las empresas que operan en el sector formal cumplan con las normativas laborales. Además, se plantea la necesidad de generar incentivos para que las empresas formalicen sus prácticas laborales, lo que podría implicar beneficios fiscales o subsidios para las empresas que decidan cumplir con las normativas.
Otra propuesta es la creación de políticas públicas más inclusivas, que tengan en cuenta las características particulares de los trabajadores informales, como las mujeres y los trabajadores extranjeros, para abordar de manera más efectiva las barreras que enfrentan para acceder a empleos formales.
Conclusión: la informalidad laboral como un desafío estructural
La informalidad laboral en Chile es un problema estructural que afecta tanto a los trabajadores como a la economía en general. A pesar de que el país ha avanzado en la formalización del empleo en algunos sectores, la informalidad sigue siendo un fenómeno generalizado, especialmente entre los trabajadores asalariados del sector privado y los trabajadores independientes. Para abordar este problema, es fundamental implementar políticas públicas más eficaces, fortalecer la fiscalización y generar incentivos para que las empresas formalicen sus prácticas laborales. De lo contrario, las consecuencias de la informalidad seguirán afectando la estabilidad y el bienestar de los trabajadores, así como el desarrollo económico del país.

