En los últimos meses, Chile ha visto un verdadero boom en la emisión de bonos verdes, sociales y sostenibles.
Grandes compañías de distintos sectores —desde la celulosa hasta el retail— han salido al mercado de renta fija aprovechando un escenario de tasas más bajas y diferenciales comprimidos, que ha incentivado la demanda por instrumentos de deuda.
Este fenómeno no es casualidad: responde a la combinación de factores financieros y estructurales que han convertido a la deuda verde en una herramienta atractiva para emisores e inversionistas.
¿Qué son los bonos verdes y sostenibles?
Los llamados bonos verdes son instrumentos de deuda cuyos recursos deben destinarse a proyectos con impacto ambiental positivo, como la generación de energías renovables, eficiencia energética, transporte limpio o gestión sustentable del agua.
Existen también los bonos sociales, vinculados a programas de salud, educación o inclusión, y los bonos sostenibles, que combinan ambos enfoques. En algunos mercados han surgido incluso los bonos azules, enfocados en proyectos relacionados con el cuidado de los océanos y recursos hídricos.
Más allá de la etiqueta, la característica común de estos instrumentos es que suelen ofrecer tasas de interés más bajas que los bonos corporativos tradicionales, lo que los vuelve especialmente atractivos para los emisores.
Los protagonistas de las últimas emisiones
En las últimas semanas, varias compañías chilenas han concretado operaciones relevantes en este segmento.
- CMPC: el 29 de agosto sorprendió con la primera colocación de un bono híbrido verde en el mercado local por US$405 millones. El instrumento es subordinado a la deuda senior de la compañía y permite diferir pagos de intereses, por lo que las clasificadoras lo consideran en un 50% como capital. Días después, la firma emitió además US$600 millones en bonos sostenibles en el mercado internacional.
- Colbún: la eléctrica acudió a los mercados internacionales con una emisión de US$500 millones, destinados en parte a proyectos elegibles bajo su Marco de Financiamiento Verde.
- Engie Chile: realizó su primera colocación de bonos verdes en el mercado local por US$120 millones, consolidando su estrategia de transición energética.
- Parque Arauco: marcó un hito al concretar la primera emisión de bonos verdes del sector retail inmobiliario en Sudamérica, con un monto de US$42 millones.
- Esval: la sanitaria se convirtió en pionera al colocar los primeros bonos azules privados en el mercado local por US$160 millones, enfocados en la gestión sustentable del agua.
En conjunto, estas operaciones confirman que la sostenibilidad dejó de ser una opción marginal y pasó a ser un eje central de la estrategia financiera de las empresas.
Alta liquidez y apetito por instrumentos ESG
El dinamismo en las colocaciones no puede entenderse sin observar el contexto del mercado. Según Jaime Achondo, director ejecutivo de Fynsa Corredora de Bolsa, la clave está en la gran liquidez disponible:
“Hay mucha liquidez en el mercado. Que hayan varias emisiones esta y la próxima semana tiene que ver con la vuelta de vacaciones del mercado americano. Esto se suma a la gran cantidad de mandatos que solo pueden invertir en este tipo de deuda, con un universo acotado todavía, lo que comprime spreads de manera natural”.
A lo anterior se suma el crecimiento de los fondos mutuos, que prácticamente se duplicaron en los últimos dos años, y la fuerte actividad de las compañías de seguros, que venden cerca de 11 millones de UF en rentas vitalicias cada mes, un nivel históricamente alto.
Otro factor es la escasez de proyectos de expansión en un contexto de bajo crecimiento económico. Como explica un actor de la industria, muchas emisiones actuales corresponden más a refinanciamientos que a nuevas inversiones, lo que concentra aún más la demanda.
Una ventaja comparativa para las empresas
Para Guillermo Araya, gerente de Estudios de Renta4, la preferencia por este tipo de deuda no es una moda pasajera: “Más que una coyuntura, yo diría que las empresas están materializando una ventaja comparativa que han ido construyendo a través de los años. Ha llegado el momento de colocar bonos a una tasa menor de la que conseguirían si no estuvieran ligados al cuidado de la naturaleza”.
Araya agrega que el contexto internacional también ayuda. Las tasas de los bonos del Tesoro de EE.UU. a 10 y 30 años han bajado, lo que abre una ventana favorable para nuevas colocaciones.
Emisiones que superan los US$5.000 millones
El auge de la deuda corporativa en Chile no se limita a unos pocos casos. Según el informe “Colocaciones de Bonos Corporativos en el Mercado Chileno” elaborado por la clasificadora Humphreys, en los 12 meses terminados en junio de 2025 se registraron 34 emisores activos y colocaciones por $4,8 billones (US$5.031 millones).
La cifra representa un aumento del 36,3% respecto del período anterior y supera los niveles previos a la pandemia.
De acuerdo con datos de la Bolsa de Santiago, en agosto los montos transados en renta fija representaron el 21% del total del mercado, incluyendo acciones, futuros, intermediación financiera y operaciones monetarias.
El vínculo con los resultados corporativos
El contexto financiero se cruza además con un escenario corporativo positivo. En el segundo trimestre de 2025, las empresas del IPSA han sorprendido con utilidades al alza.
De las 29 compañías que integran el índice, 28 ya han entregado resultados, con ganancias conjuntas de US$6.572 millones, un 15,37% superiores a las registradas en el primer semestre de 2024. Solo falta por reportar Quiñenco.
Estos buenos resultados han impulsado al IPSA a niveles récord, reforzando la confianza de los inversionistas en el mercado local y creando un ambiente propicio para nuevas emisiones de deuda.
Chile y la tendencia global hacia las finanzas sostenibles
Lo que ocurre en Chile es reflejo de una tendencia global. Cada vez más inversionistas institucionales, fondos soberanos y gestoras de activos exigen que las empresas integren criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza) en su gestión.
Los bonos verdes y sostenibles son una forma concreta de responder a esa demanda, alineando las necesidades de financiamiento corporativo con los objetivos de sostenibilidad.
En este contexto, el país se ha convertido en un laboratorio interesante para el desarrollo de instrumentos innovadores, desde los híbridos hasta los azules, lo que podría posicionarlo como referente regional en finanzas sostenibles.
Vea también: Parque Arauco y Scotiabank emiten primer bono verde inmobiliario retail
El auge de la deuda verde en Chile combina varios factores: condiciones financieras favorables, abundante liquidez, presión regulatoria y un cambio cultural en los inversionistas. Todo indica que esta tendencia seguirá consolidándose en los próximos años, con más empresas sumándose a la ola sostenible.
Para las compañías, emitir deuda verde no solo significa acceder a mejores condiciones financieras, sino también reforzar su reputación y responder a la creciente demanda por compromisos reales con el medio ambiente y la sociedad.
De la celulosa al retail, pasando por energía y servicios sanitarios, la conclusión es clara: en Chile, la sostenibilidad ya no es una opción, es el camino natural para financiar el futuro.


