El apagón que afectó a Chile el pasado 25 de febrero generó un impacto económico significativo en el comercio, según datos de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS). Se estima que la interrupción del suministro eléctrico ocasionó pérdidas cercanas a los 20 millones de dólares, lo que equivale aproximadamente al 0,4 % de los ingresos proyectados para el mes.
Carlos Soublette, gerente general de la CCS, señaló que, aunque la diferencia horaria permitió que algunos sectores continuaran operando parcialmente, la mayoría de los supermercados y centros comerciales tuvieron que recurrir a sistemas de generación de energía propios para mantenerse en funcionamiento. Sin embargo, muchos establecimientos no lograron adaptarse y se vieron obligados a cerrar antes del horario habitual, lo que impactó negativamente las ventas.
Además del cierre anticipado de los comercios, el apagón también afectó el comercio electrónico. Aunque las plataformas digitales seguían operativas, muchos clientes no contaban con conexión a internet para realizar sus compras en línea. A esto se sumaron los problemas logísticos, ya que la falta de electricidad retrasó la entrega de productos y obligó a reprogramar numerosos despachos para el día siguiente.
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Ante este escenario, la CCS hizo un llamado a reforzar los protocolos de contingencia para emergencias eléctricas. La entidad destacó la necesidad de invertir en infraestructura más resiliente que garantice una rápida recuperación del suministro eléctrico, beneficiando tanto a la población como al sector productivo.
El impacto del apagón evidenció la vulnerabilidad del comercio frente a este tipo de situaciones, subrayando la importancia de adoptar medidas preventivas y mejorar la capacidad de respuesta ante imprevistos de gran magnitud.

