Durante el año 2023, Chile enfrentó una preocupante alza en los fraudes bancarios, con montos reclamados que superaron los $243 mil millones de pesos. Esta cifra, que representa más del doble en comparación al año anterior, generó una fuerte respuesta institucional encabezada por el Servicio Nacional del Consumidor (Sernac). Las denuncias por este tipo de delitos financieros se dispararon un 109% en el año siguiente, evidenciando una creciente vulnerabilidad en el sistema financiero nacional y en la protección de los consumidores.
Perfil de las víctimas: mujeres, jóvenes y adultos mayores en la mira
Uno de los hallazgos más llamativos del análisis del Sernac es el perfil de quienes han sido víctimas de fraudes bancarios. Del total de reclamos, el 55% fueron realizados por mujeres. Además, dos grupos etarios aparecen como los más afectados: los menores de 30 años y los mayores de 61. Estos segmentos etarios están expuestos a distintos tipos de estafas digitales: los jóvenes principalmente a fraudes relacionados con billeteras digitales, comercio electrónico y apps financieras; mientras que los adultos mayores son víctimas de delitos como el robo de identidad mediante portabilidad numérica, donde se clona o transfiere ilegalmente el número de teléfono.
Esta segmentación permite comprender que la ciberdelincuencia no discrimina, pero sí adapta sus estrategias a las vulnerabilidades de cada grupo.
¿Qué hay detrás del aumento de estafas? Vulnerabilidades del sistema financiero
A raíz del alarmante incremento de fraudes bancarios, el Sernac lanzó su “Agenda Antifraude”, una iniciativa que busca reforzar la seguridad de los consumidores y exigir mayor responsabilidad a las entidades financieras. Esta agenda tiene como objetivo central identificar y eliminar las debilidades que actualmente permiten la ejecución de estos delitos.
Mediante un estudio en profundidad de más de 10.000 reclamos ingresados, se identificaron patrones claros en las técnicas utilizadas por los estafadores. Las dos metodologías más comunes fueron:
- Suplantación de identidad: donde los delincuentes acceden a datos personales para realizar operaciones en nombre de las víctimas.
- Phishing: técnica que utiliza correos electrónicos, llamadas o mensajes de texto falsos para engañar al usuario y obtener información confidencial como claves, números de tarjetas o contraseñas.
A través de estos mecanismos, los ciberdelincuentes logran acceder a cuentas bancarias, solicitar créditos, realizar compras y hasta abrir cuentas bancarias sin que la persona lo sepa hasta que es demasiado tarde.
El director nacional del Sernac, Andrés Herrera, fue enfático al señalar que, en vista de las evidencias recopiladas, se oficiará a todas las instituciones financieras, incluyendo a las grandes cadenas de retail financiero, para que entreguen información clara sobre sus protocolos de seguridad. La intención es analizar en detalle qué medidas están tomando para proteger a los usuarios, cómo detectan transacciones sospechosas y qué acciones correctivas se aplican una vez detectado un fraude.
La preocupación del organismo se intensificó luego de las reformas legales implementadas en 2024 para combatir el sobreendeudamiento, lo que trajo consigo una oleada de nuevos reclamos. Sólo en junio, julio y agosto de ese año, el promedio mensual de denuncias aumentó un 88% respecto al trimestre anterior, lo que sugiere que el problema está lejos de resolverse.
Modalidades más frecuentes de fraude: cómo operan los delincuentes
Entre los métodos de fraudes bancarios más habituales, el estudio del Sernac identificó los siguientes:
- Extravío o robo de dispositivos personales: celulares, tarjetas bancarias o documentos de identidad.
- Acceso no autorizado a aplicaciones: especialmente apps bancarias o de pago digital.
- Apertura fraudulenta de cuentas bancarias: con información personal sustraída mediante phishing.
- Intercambio de tarjetas SIM: técnica que permite al delincuente recibir los SMS de validación del banco.
- Llamadas o mensajes falsos: que simulan ser de instituciones oficiales para obtener información confidencial.
Estos fraudes no sólo generan perjuicio económico, sino también daño emocional a las víctimas, quienes muchas veces deben enfrentar largos procesos para intentar recuperar sus fondos.
La digitalización como arma de doble filo
Uno de los factores que ha potenciado la expansión de los fraudes es la creciente digitalización de los servicios financieros. Hoy en día, gran parte de las transacciones bancarias, compras, inversiones e incluso trámites gubernamentales se realizan de forma digital. Si bien esto ha significado una mejora en la eficiencia y accesibilidad, también ha abierto nuevas puertas para el crimen cibernético.
El fenómeno se intensifica con el avance del Internet de las Cosas (IoT), donde dispositivos como relojes inteligentes, audífonos, asistentes virtuales, televisores, refrigeradores e incluso aspiradoras robot están conectados a la red y, potencialmente, a servicios bancarios. Esta hiperconectividad ha multiplicado los puntos de entrada para los ciberdelincuentes, quienes no necesitan acceso físico a un banco para ejecutar sus delitos.
Autocuidado y prevención: responsabilidad compartida
Ante este escenario, las autoridades hacen un llamado a la ciudadanía a mantener un rol activo en la prevención de fraudes. El jefe nacional de Delitos Económicos de la Policía de Investigaciones (PDI), Marcelo Romero, señaló que el autocuidado es tan importante como la cooperación entre las instituciones públicas y privadas para contener esta ola de delitos.
Romero también destacó que tecnologías como la identificación biométrica, la verificación en dos pasos y la regulación de llamadas telefónicas fraudulentas pueden marcar una gran diferencia en la protección de los usuarios.
Además, insistió en la importancia de no entregar claves o datos bancarios a terceros, incluso si parecen provenir de fuentes oficiales. Muchas veces, la ingeniería social —es decir, manipular psicológicamente a las personas— es más efectiva que cualquier virus informático.
BancoEstado bajo la lupa: institución más afectada
Según el mismo informe del Sernac, BancoEstado se posiciona como la entidad financiera con más reclamos por fraudes. Esto no necesariamente implica negligencia directa, pero sí revela la necesidad de reforzar los sistemas de autenticación, monitoreo de transacciones sospechosas y canales de atención al cliente en caso de irregularidades.
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En este contexto, la subsecretaria de Prevención del Delito, Carolina Leitao, valoró la articulación entre instituciones que ha permitido avanzar en regulaciones preventivas. Subrayó también que el estudio del Sernac y las medidas derivadas deben tener como eje central el empoderamiento del ciudadano a través de la educación financiera y la concientización sobre riesgos digitales.
Principales cifras del estudio del Sernac
A continuación, se resumen los datos más relevantes del informe emitido por el Sernac sobre fraudes bancarios en Chile:
| Indicador | Cifra 2023/2024 |
|---|---|
| Monto total reclamado por fraudes | Más de $243 mil millones |
| Aumento interanual de reclamos | 109% |
| Total de reclamos en 2024 | 19.834 |
| Género con más reclamos | Mujeres (55%) |
| Grupos etarios más afectados | <30 años y >61 años (40%) |
| Métodos más usados | Phishing y suplantación de identidad |
| Institución más mencionada en reclamos | BancoEstado |
El incremento sostenido en fraudes financieros en Chile refleja no sólo un aumento en la audacia y sofisticación de los delincuentes, sino también vacíos importantes en la seguridad bancaria, la regulación digital y la educación de los usuarios. Frente a este panorama, tanto el sector público como el privado deben intensificar sus esfuerzos para garantizar un entorno financiero seguro.
La Agenda Antifraude del Sernac es un paso importante, pero no suficiente por sí solo. Requiere un compromiso transversal: desde la vigilancia institucional hasta el cuidado individual de cada usuario.


