El panorama del comercio internacional atraviesa un momento de alta tensión. Tras la decisión de la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos de anular parcialmente los aranceles globales impuestos por la administración de Donald Trump, los principales socios comerciales del país norteamericano oscilan entre un breve respiro y la preparación para una nueva ofensiva económica.
Socios de EEUU piden claridad ante nuevos aranceles
El máximo tribunal estadounidense dictaminó que el uso de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para imponer gravámenes en tiempos de paz es improcedente. Este fallo representa un golpe legal a la estrategia proteccionista de Trump; sin embargo, el mandatario ya ha anunciado una contraofensiva: un nuevo arancel global del 10%, esta vez amparado en la Ley de Comercio de 1974.
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México: Prudencia y «sangre fría»
Marcelo Ebrard, secretario de Economía, ha hecho un llamado a la calma. Con el fin de analizar el impacto real de las nuevas tarifas y defender los intereses nacionales, el funcionario viajará a Washington la próxima semana. El enfoque mexicano es evitar reacciones viscerales ante un escenario técnico aún en desarrollo.
Costa Rica: Apego a los tratados
El Ministerio de Comercio Exterior (Comex) mantiene una vigilancia estrecha. San José confía en que su oferta exportable siga protegida bajo el marco del CAFTA-DR y ha prometido mantener una comunicación directa con sus exportadores ante cualquier cambio que afecte el acceso al mercado estadounidense.
El vicepresidente Geraldo Alckmin recibió con agrado el fallo judicial, considerándolo un paso para fortalecer la relación bilateral. Aunque Brasil ha sufrido aranceles de hasta el 50% en el pasado, el gobierno de Lula da Silva apuesta por el diálogo para fomentar inversiones recíprocas, a pesar de la sombra del nuevo arancel del 10%.
Canadá: Celebración y diversificación
Aunque el gobierno canadiense calificó de «injustificadas» las medidas de Washington, la preocupación persiste. Sectores como el acero y el aluminio siguen bajo presión. Ante esta inestabilidad, Ottawa está acelerando sus planes para diversificar sus mercados y reducir su dependencia histórica de su vecino del sur.
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La resolución judicial ha abierto una ventana de alivio temporal, pero la insistencia de la Casa Blanca en imponer nuevas tarifas mantiene a los mercados en vilo. Lo que queda claro es que el comercio exterior de Estados Unidos seguirá siendo el centro de una intensa batalla política y jurídica con repercusiones en todo el mundo.



