El Salvador ha alcanzado un punto de inflexión en su historia vial. Según los datos más recientes del Observatorio Nacional de Seguridad Vial (ONASEVI) y el Viceministerio de Transporte (VMT), el país cerró el año 2025 con un crecimiento sostenido del 7.9% en su parque automotor. Esta cifra no es solo un indicador estadístico; representa la incorporación de miles de unidades a una red de carreteras que, en muchos puntos, ya se encuentra al borde del colapso.
A marzo de 2026, las cifras son aún más impactantes: el parque vehicular ya supera los 2.3 millones de unidades, una densidad asombrosa para un territorio de apenas 21,000 kilómetros cuadrados.
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Parque vehicular en El Salvador aumentó
El fenómeno de la movilidad en El Salvador tiene protagonistas claros. El aumento del 7.9% observado en el último año se explica principalmente por dos factores:
La explosión de las motocicletas: Este segmento ha crecido a un ritmo vertiginoso, representando actualmente cerca del 35% del total del parque (aproximadamente 700,000 unidades). La facilidad de adquisición y su uso como herramienta de trabajo en la economía de entregas (delivery) han impulsado esta tendencia.
Preferencia por el vehículo usado: Casi el 75% del parque está compuesto por automóviles y motocicletas. Sin embargo, persiste un desafío de antigüedad: una parte considerable del inventario tiene más de 8 años, lo que impacta tanto en la seguridad vial como en la emisión de gases contaminantes.
Impacto en la seguridad y la infraestructura
A pesar de que el VMT ha reportado una ligera disminución en la letalidad de los accidentes gracias a mayores controles, la siniestralidad total aumentó un 10% en 2025, alcanzando los 22,265 accidentes.
La presión sobre la infraestructura es evidente en puntos críticos como:
Área Metropolitana de San Salvador (AMSS): Donde circula casi un millón de vehículos diariamente.
Bulevares estratégicos: Vías como Los Próceres, el Bulevar del Ejército y la Carretera a Los Chorros operan por encima de su capacidad de diseño, obligando a las autoridades a implementar carriles reversibles y despliegues masivos de gestores de tráfico.
El riesgo del «Colapso Total» para 2030
Expertos en urbanismo y movilidad han lanzado una advertencia severa: al ritmo actual de crecimiento (un aproximado de 160,000 unidades nuevas por año), el parque vehicular podría duplicarse en menos de una década. De no tomarse medidas estructurales, El Salvador enfrenta un escenario de colapso de movilidad para el año 2030.
«No se puede negar el derecho a comprar un vehículo, pero la infraestructura física tiene un límite. La solución no es solo construir más calles, sino transformar cómo nos movemos», señalan analistas del sector.
Hacia dónde va la solución: Proyectos 2026
Ante esta crisis, el Gobierno salvadoreño ha comenzado a acelerar proyectos que buscan desincentivar el uso del vehículo particular:
Transporte Masivo: El proyecto del Metrocable (teleférico) y los estudios para un sistema de transporte rápido de pasajeros buscan ofrecer alternativas predecibles en tiempo.
Tecnología de Vigilancia: La implementación de fotomultas y centros de monitoreo urbano para optimizar los tiempos de semaforización.
Movilidad Eléctrica: Aunque todavía representa menos del 0.2% del parque total, existen incentivos crecientes para la transición hacia vehículos híbridos y eléctricos para reducir la huella de carbono.
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El aumento del 7.9% en 2025 es un síntoma de una economía que busca movilidad, pero también de un sistema de transporte colectivo que aún no logra competir con la comodidad —o la necesidad— del vehículo propio. El Salvador se encuentra en una carrera contra el tiempo para modernizar su transporte público antes de que el tráfico asfixie la productividad nacional.


