El mandatario panameño, José Raúl Mulino, declaró oficialmente el fin de la crisis diplomática con Washington, derivada de las presiones ejercidas por la administración de Donald Trump durante 2025. El anuncio, realizado en el marco de su discurso de inicio de año ante la Asamblea Nacional, marca un retorno a la estabilidad en el vínculo bilateral entre ambos aliados históricos.
El origen de la controversia: El factor China
La tensión alcanzó su punto máximo el año pasado, cuando el gobierno estadounidense manifestó su preocupación por la presunta influencia de Pekín sobre la vía interoceánica. El foco de la crítica de Washington se centró en la operadora portuaria Hutchison Holdings, de origen hongkonés, que gestiona terminales clave en ambas entradas del Canal (Pacífico y Atlántico) bajo contratos de concesión.
Durante 2025, el discurso de la Casa Blanca incluyó advertencias sobre una posible «recuperación» del Canal e incluso demandas para que las embarcaciones estadounidenses transitaran sin costo, pretensiones que Panamá rechazó apelando a los tratados de neutralidad vigentes.
Panamá finaliza crisis con EU por el control del canal
El presidente Mulino enfatizó que la resolución del conflicto no fue fortuita, sino el resultado de un trabajo diplomático estratégico que priorizó la soberanía panameña y la reconstrucción de la confianza mutua.
«Avanzamos hacia una relación basada en el respeto y la amistad; el Canal sigue y seguirá siendo panameño. Con temple y capacidad de diálogo, logramos recomponer el vínculo bilateral», aseguró el mandatario ante el Legislativo.
Nueva etapa de cooperación
Tras superar los desencuentros, la agenda compartida entre Ciudad de Panamá y Washington se ha reenfocado en objetivos comunes de seguridad regional. Actualmente, ambas naciones colaboran de manera activa en:
- Seguridad Hemisférica: Combate conjunto contra el crimen organizado transnacional.
- Neutralidad del Canal: Ratificación de la autonomía de la vía ante intereses de potencias externas.
- Estabilidad Económica: Recuperación de los flujos de inversión y fortalecimiento del comercio marítimo.
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Con este pronunciamiento, el gobierno de Mulino busca cerrar un capítulo de incertidumbre geopolítica, reafirmando que el control de la ruta marítima es una competencia exclusiva y soberana del Estado panameño, bajo un esquema de cooperación transparente con su principal socio comercial.
Fuente: EL Economista


