En un giro significativo para la percepción de riesgo en los mercados internacionales, la agencia calificadora Moody’s Ratings ha revisado la perspectiva crediticia de El Salvador, elevándola de «estable» a «positiva». Este ajuste no solo representa un voto de confianza hacia la gestión financiera del país, sino que también subraya una notable reducción en los riesgos de liquidez que habían marcado la agenda económica salvadoreña en años recientes.
Fundamentos de la Mejora Crediticia
La decisión de Moody’s se sustenta en una serie de reformas y decisiones estratégicas que han fortalecido el perfil fiscal de la nación. Entre los factores determinantes, la agencia destaca el compromiso del gobierno con la consolidación fiscal y una gestión de pasivos que ha permitido despejar el horizonte de vencimientos de deuda a corto y mediano plazo.
La implementación de medidas para optimizar la recaudación tributaria y el control del gasto público ha generado un superávit primario que ha sorprendido a los observadores internacionales. Asimismo, la capacidad de la administración para ejecutar recompras de deuda en el mercado secundario ha sido interpretada como una señal de solvencia y proactividad, reduciendo las presiones de financiamiento externo en un entorno de tasas de interés aún elevadas a nivel global.
Moody’s eleva la perspectiva de El Salvador a positiva tras avances fiscales
Más allá de las cifras estrictamente contables, Moody’s reconoce que la mejora en los indicadores de seguridad pública ha comenzado a permear en la economía real. La reducción histórica de la criminalidad está actuando como un catalizador para el consumo interno y, de manera incipiente, para la Inversión Extranjera Directa (IED). Este nuevo ecosistema social fomenta un clima de negocios más predecible, lo cual es fundamental para que el crecimiento económico sea sostenible en el largo plazo.
El sector turístico y el de servicios son los que muestran una recuperación más dinámica, impulsados por la nueva imagen país y la infraestructura logística que se ha venido desarrollando. Este dinamismo económico contribuye directamente a mejorar la capacidad de pago del Estado, cerrando un círculo virtuoso que la calificadora ha decidido validar con este cambio de perspectiva.
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A pesar del optimismo que genera esta calificación, Moody’s mantiene la calificación de la deuda soberana en un nivel que aún refleja riesgos estructurales, como el acceso limitado a los mercados de capitales internacionales y la dependencia de fuentes de financiamiento interno. La agencia advierte que, para alcanzar una subida de peldaño en la calificación (upgrade), El Salvador deberá mantener la disciplina fiscal y avanzar en la negociación de un programa extendido con organismos multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI).
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El paso de una perspectiva estable a una positiva es un hito técnico que posiciona a El Salvador en una trayectoria de estabilización financiera. Para los inversionistas, esto reduce la prima de riesgo y abre la puerta a una reducción en los costos de financiamiento futuro, siempre y cuando se mantenga el rigor en las políticas de gasto y se fortalezca el marco institucional.
Fuente: Centroamerica360.com


