La cadena de comida rápida KFC ha confirmado una agresiva hoja de ruta para consolidar su liderazgo en el mercado costarricense. Con una inversión que supera los $9 millones de dólares, la franquicia planea la apertura de siete nuevos restaurantes durante el primer semestre de 2026, apostando por la generación de empleo y la modernización de sus puntos de servicio.
La expansión no solo busca saturar el Gran Área Metropolitana (GAM), sino también llegar a zonas con un crecimiento demográfico y comercial acelerado. Los nuevos puntos confirmados incluyen:
- Heredia: Reforzando su presencia en zonas residenciales de alto flujo.
- Alajuela: Específicamente en puntos de conexión logística y comercial.
- San José: Con aperturas en sectores como Desamparados y áreas céntricas que demandan alta rotación.
- Zonas periféricas: La cadena está evaluando su llegada a cabeceras de provincia fuera del GAM para capturar el mercado regional.
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Impacto en el mercado laboral
Cada apertura de KFC es un motor de empleo local. Con este plan de siete restaurantes, se estima la creación de:
- 350 empleos directos: Entre personal de cocina, servicio al cliente, gerencia y mantenimiento.
- Más de 500 empleos indirectos: Beneficiando a proveedores de insumos, servicios de entrega y mantenimiento de infraestructura.
KFC refuerza su dominio en Costa Rica
Los nuevos locales no son simples réplicas de los anteriores; vienen integrados con el nuevo concepto global de la marca:
- Kioscos digitales: Para agilizar el pedido y reducir tiempos de espera.
- Áreas de Pick-up optimizadas: Diseñadas especialmente para los repartidores de plataformas digitales (Delivery), evitando aglomeraciones en el salón principal.
- Sostenibilidad: Incorporación de sistemas de iluminación LED y gestión eficiente de residuos en línea con las metas ambientales de la operación local.
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Este movimiento de KFC se da en un contexto de alta competencia en el sector de restaurantes de servicio rápido (QSR). Al expandir su huella física, la marca no solo busca ventas directas, sino también mejorar sus tiempos de entrega en el canal digital, ya que tener más puntos de despacho reduce el costo de última milla y garantiza un producto más fresco.
Conclusión
La inversión de KFC es una señal de confianza en la estabilidad del consumo en Costa Rica. Al combinar expansión física con tecnología de punta, la cadena se prepara para un 2026 de alto crecimiento, desafiando a sus competidores directos y reafirmando que el pollo frito sigue siendo una de las opciones preferidas en el plato de los costarricenses.
Fuente: La Nación


