Tras un periodo de incertidumbre y ajustes en el mercado laboral manufacturero, la zona norte de Honduras —históricamente el motor industrial del país— parece estar ante el umbral de una nueva etapa de expansión. Según fuentes gremiales y empresariales, diversas corporaciones extranjeras han iniciado mesas de negociación estratégicas con el objetivo de establecer operaciones de manufactura a gran escala en el territorio nacional.
Un voto de confianza en el horizonte 2025-2026
Karim Qubain, presidente de la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés (CCIC), ha sido el encargado de confirmar que el interés de los inversionistas internacionales por el Valle de Sula y sus alrededores se ha intensificado en los últimos meses. De acuerdo con el líder empresarial, el clima de negocios proyectado para el cierre de 2025 y el inicio de 2026 ofrece una ventana de oportunidad que estas compañías buscan capitalizar.
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«Estamos viendo un renovado interés por parte de grupos extranjeros que ven en Honduras no solo una ubicación geográfica privilegiada por su cercanía con el mercado estadounidense, sino también una mano de obra calificada que es difícil de replicar en la región», señaló Qubain. Aunque los nombres de las empresas se mantienen bajo estrictos acuerdos de confidencialidad para proteger el curso de las negociaciones, se conoce que pertenecen a sectores de alto valor agregado dentro de la industria de la transformación.
Estabilidad y seguridad jurídica: Los pilares de la negociación
Uno de los puntos centrales que ha facilitado estas conversaciones es el mensaje de estabilidad que se busca proyectar desde las instituciones del Estado. Para los inversionistas, la seguridad jurídica y el respeto a las reglas del juego son factores determinantes por encima de los incentivos fiscales.
En este sentido, la dirigencia empresarial ha trabajado de la mano con las autoridades para asegurar que Honduras sea percibida como un destino seguro para el capital. «El inversionista busca certidumbre. El hecho de que estemos negociando la apertura de nuevas plantas es una señal de que los poderes del Estado están transmitiendo la confianza necesaria para comprometer capitales a largo plazo», añadió el titular de la CCIC.
Honduras en el radar industrial
La llegada de estas nuevas maquilas no solo representa cifras de inversión extranjera directa (IED), sino que constituye la principal esperanza para la generación masiva de empleos. Tras un año marcado por el cierre de algunas líneas de producción y la pérdida de puestos de trabajo en el sector textil, la apertura de nuevas plantas funcionaría como un bálsamo para la economía familiar en la zona norte.
Expertos económicos señalan que por cada empleo directo generado en la maquila, se crean entre tres y cuatro empleos indirectos en sectores como el transporte, la logística, la alimentación y el comercio local. Además, se destaca la expansión de empresas que ya operan en el país, como es el caso de la gigante de capital chino-estadounidense Texhong, que continúa ampliando sus capacidades instaladas, sirviendo como referente de éxito para los nuevos entrantes.
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A pesar del optimismo, el camino no está exento de retos. Honduras compite agresivamente con otros países de la región como El Salvador y Guatemala, que también han lanzado agresivas campañas de atracción de inversión. Por ello, el sector privado insiste en la necesidad de mejorar la infraestructura energética y simplificar la tramitología administrativa para que estas negociaciones lleguen a buen término en el menor tiempo posible.
Con estas piezas sobre el tablero, los próximos meses serán cruciales. Si las negociaciones avanzan según lo previsto, el 2026 podría marcar el año del «resurgimiento industrial» para la zona norte de Honduras, consolidando su posición como el «hub» logístico y manufacturero de Centroamérica.
Fuente: Revistaeyn.com


