El panorama del sector minorista y comercial en Argentina está siendo testigo de una de las reconfiguraciones más profundas de los últimos años. El Grupo Calleja, el conglomerado salvadoreño que aterrizó con fuerza en el Cono Sur tras la adquisición de los activos del gigante francés Casino, ha decidido dar un golpe de timón en su estrategia local. Lo que comenzó como una operación centrada en el consumo masivo a través de la emblemática cadena Libertad, se está transformando en una apuesta decidida por el negocio inmobiliario y la gestión de centros comerciales.
La noticia que sacudió al mercado fue el cierre de la venta de 12 hipermercados Libertad a la cadena La Anónima, propiedad de la familia Braun. Esta operación no es simplemente una venta de activos, sino un movimiento quirúrgico de desinversión en el área de retail para liberar recursos y energía.
Según confirmó Ramón Quagliata, CEO del Grupo Libertad en Argentina, el acuerdo contempla el traspaso total del fondo de comercio y, fundamentalmente, la continuidad laboral de todos los empleados. Lo interesante de este trato es la simbiosis: mientras La Anónima se queda con la operación de venta de productos, el Grupo Calleja retiene la propiedad física y la gestión del entorno. Los hipermercados ahora funcionarán como «tiendas ancla» dentro de los predios que seguirán bajo el control de los salvadoreños.
Grupo salvadoreño Calleja avanza en su salida del negocio de supermercados
El cambio de paradigma es claro: el Grupo Calleja ya no quiere lidiar con la logística, el stock y los márgenes volátiles del consumo masivo en un contexto de inflación y caída de ventas. Su objetivo ahora es consolidarse como el tercer operador de shoppings más grande de Argentina y el líder indiscutido en el interior del país.
Con 14 centros comerciales y galerías bajo la marca Paseo Libertad, el grupo maneja una infraestructura impresionante:
- Superficie: Cerca de 350.000 metros cuadrados de área locativa.
- Alcance: Presencia en 9 provincias, con puntos clave en Rosario, Córdoba, Tucumán, Mendoza y Posadas.
- Impacto: Más de 1.300 locatarios y un flujo de 40 millones de visitas anuales.
- La estrategia consiste en «liberar» metros cuadrados que antes ocupaban los grandes hipermercados para reconvertirlos en nuevos espacios comerciales, locales de servicios o áreas de entretenimiento, aumentando así la rentabilidad por metro cuadrado del activo inmobiliario.
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Grupo salvadoreño Calleja avanza en su salida del negocio de supermercados
A pesar del gran acuerdo con La Anónima, todavía quedan piezas en el tablero. El Grupo Calleja se encuentra actualmente en negociaciones avanzadas para desprenderse de sus últimas dos sucursales de retail puro: las ubicadas en Resistencia (Chaco) y Mendoza.
El mercado especula sobre quiénes serán los compradores. Entre los nombres que suenan con fuerza aparecen cadenas regionales que buscan expandir su capilaridad, pero también gigantes nacionales como Cencosud o incluso Carrefour, que recientemente reafirmó su compromiso de permanencia en el país. El objetivo de Calleja es replicar el modelo de La Anónima: vender la operación minorista pero mantener el control del centro comercial.
Un gigante regional con visión a largo plazo
Es importante recordar que el desembarco de Calleja en Sudamérica en 2024 fue masivo, adquiriendo el Grupo Éxito en Colombia y operaciones en Uruguay y Argentina. Con ventas globales que rondan los US$7.000 millones y más de 700 puntos de venta en la región, el grupo tiene el músculo financiero para soportar las crisis cíclicas de Argentina.
Este giro hacia el real estate no representa una retirada, sino una especialización. Al alejarse de la batalla directa por el precio de la leche o la carne en las góndolas —un sector sumamente golpeado por la pérdida de poder adquisitivo del consumidor argentino—, el grupo se refugia en un negocio de rentas más estable y con mayor potencial de valorización a largo plazo.
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La transformación de Libertad bajo el mando del Grupo Calleja marca el fin de una era para los hipermercados tradicionales y el nacimiento de un nuevo gigante inmobiliario. En un país donde el consumo es volátil, el control de la tierra y los espacios de encuentro parece ser la apuesta más segura para el capital extranjero. Argentina deja de ser para Calleja un mercado de supermercados para convertirse en un tablero de ajedrez inmobiliario de escala nacional.


