Cada mes de abril, la economía panameña experimenta una inyección de liquidez significativa con el pago de la primera partida del Décimo Tercer Mes. Para miles de trabajadores, tanto del sector público como del privado, este ingreso adicional representa un respiro necesario en medio de una economía global volátil. Sin embargo, lejos de destinarse al ocio o al ahorro a largo plazo, el «décimo» de abril tiene destinos marcados por la urgencia y el cumplimiento de compromisos básicos: la amortización de deudas y la inversión en la educación.
El pago del décimo en abril coincide históricamente con el inicio del año escolar o el transcurso del primer trimestre. Para las familias panameñas, este periodo representa una de las cargas financieras más pesadas del calendario.
Matrículas, Uniformes y Útiles
A pesar de que las clases suelen iniciar en marzo, el gasto educativo se extiende durante todo el mes de abril. Muchos padres utilizan el décimo para cancelar saldos pendientes en colegios privados, comprar textos escolares rezagados o renovar uniformes que ya muestran desgaste. En Panamá, la educación privada es una opción creciente para la clase media, lo que implica mensualidades que consumen una fracción considerable de este bono.
En la era de la educación híbrida, una parte del décimo de abril se ha desplazado hacia la compra de dispositivos móviles, tabletas o el pago adelantado de servicios de internet. El gasto escolar ya no solo se mide en cuadernos, sino en ancho de banda y licencias de software educativo.
En Panamá se prioriza el pago de deudas con el décimo de abril
El segundo gran destino del décimo es, sin duda, el sector bancario y comercial. Panamá posee una cultura de consumo alta, respaldada por un sistema financiero robusto que facilita el acceso al crédito. No obstante, esto conlleva niveles de endeudamiento personal que encuentran en el décimo de abril una válvula de escape.
Tarjetas de Crédito: Muchos panameños destinan este ingreso extra a realizar abonos mayores al pago mínimo, buscando reducir la carga de intereses que suele ser elevada.
Préstamos Personales: Es común utilizar el bono para ponerse al día con cuotas atrasadas o para cancelar pequeños préstamos rápidos que se adquirieron durante las festividades de inicio de año o el carnaval.
Créditos de Almacenes: El sector retail en Panamá ofrece financiamiento directo para electrodomésticos y muebles. El décimo de abril es el momento clave en que los comercios lanzan promociones para que los clientes salden sus cuentas pendientes.
Vea también: Casaideas apunta a 50 tiendas en México y acelera su expansión regional
El Costo de la Canasta Básica y los Servicios
No podemos ignorar que el aumento en los precios de los alimentos ha reconfigurado el uso del Décimo Tercer Mes. Lo que antes podría haberse ahorrado, hoy se destina a «llenar la despensa». El panameño promedio utiliza una parte de este fondo para realizar compras de supermercado al por mayor, buscando mitigar el impacto de la inflación mensual.
Asimismo, el pago de servicios públicos —electricidad y agua— que suelen presentar picos de consumo durante la temporada seca (verano panameño) absorbe otra parte del presupuesto. El uso intensivo de aires acondicionados debido a las altas temperaturas de abril se traduce en facturas de energía más altas, las cuales se sufragan con este ingreso adicional.
Aunque en menor medida comparado con las deudas y la escuela, el décimo de abril también impulsa el sector comercio y servicios. Los centros comerciales de la ciudad de Panamá y el interior del país reportan un incremento en el tráfico de personas durante los fines de semana posteriores al pago.
Sectores como la gastronomía y el entretenimiento ven un repunte moderado. El panameño suele permitirse una salida familiar o una comida especial como forma de «celebrar» el esfuerzo laboral, aunque los analistas financieros advierten que esta es la categoría que más debería cuidarse para evitar el sobreendeudamiento.
Las estadísticas sugieren que el ahorro es la categoría menos favorecida
Lamentablemente, las estadísticas sugieren que el ahorro es la categoría menos favorecida. Menos del 10% de la población panameña logra destinar una porción de su décimo a una cuenta de ahorros o a un fondo de emergencia. La presión por cumplir con compromisos inmediatos impide la creación de un colchón financiero que proteja a las familias ante imprevistos.
Expertos en finanzas personales recomiendan que, incluso en situaciones de deuda, se intente reservar al menos un 5% o 10% del décimo para el ahorro, fomentando una cultura de previsión que es vital para la salud económica a largo plazo.
El décimo de abril en Panamá funciona como un motor de estabilidad temporal. Es el capital que permite a las familias equilibrar la balanza tras los gastos del primer trimestre y proyectarse hacia el resto del año con un poco más de solvencia.
Vea también: La IA en la fidelización del consumidor
Si bien las deudas y la educación son los destinos predominantes, este comportamiento refleja las prioridades de una sociedad que valora la formación de sus hijos y la responsabilidad de sus compromisos financieros. El reto para el futuro cercano será transformar este hábito de «pago de deudas» en un hábito de «generación de riqueza», donde el Décimo Tercer Mes deje de ser solo un alivio para convertirse en una herramienta de crecimiento patrimonial.


