Tras un periodo de relativa cautela, el sistema financiero de Honduras se prepara para una fase de revitalización. Según el último análisis de Moody’s Local, se anticipa que el 2026 marcará el retorno a una senda de crecimiento crediticio, superando la desaceleración experimentada durante el año previo.
El 2025 fue un año de «freno de mano» para la economía hondureña. Factores como la incertidumbre electoral de finales de año y el incremento en las tasas de interés redujeron el apetito por el crédito. El crecimiento del crédito apenas alcanzó un 3.8%, una cifra modesta si se compara con el robusto promedio del 16.1% registrado entre 2022 y 2024.
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El Resurgir del Crédito en Honduras para 2026
La calificadora identifica tres pilares que sostendrán esta mejora:
- Moderación de las Remesas: Se espera que el flujo de remesas, aunque vital, presente un crecimiento más estable, lo que empujará a las familias y empresas a buscar opciones de financiamiento bancario tradicional.
- Recuperación del Crédito Empresarial: Sectores como la vivienda y el consumo, que fueron los más golpeados por el encarecimiento del dinero, comenzarán a mostrar una recuperación gradual.
- Solidez Bancaria: A pesar del entorno, la banca hondureña mantiene indicadores de liquidez apropiados y márgenes financieros sólidos, lo que le permite absorber riesgos mientras expande su cartera.
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No todo es viento en popa. Moody’s advierte que persisten retos diferenciados entre las entidades financieras, especialmente en temas de capitalización. Además, la calidad de la cartera mostró un ligero deterioro, con un índice de morosidad que pasó del 2.2% al 2.6% recientemente.


