En un esfuerzo sin precedentes por comprender las entrañas del comportamiento transaccional en el país, el Banco Nacional de Panamá (Banconal) ha anunciado el lanzamiento de una encuesta exhaustiva programada para el año 2026. Este estudio tiene como objetivo principal cuantificar y analizar el uso del dinero en efectivo en la economía local, un dato que, hasta ahora, ha carecido de una métrica oficial y actualizada en el contexto de la rápida digitalización post-pandemia.
Panamá, históricamente conocido por su robusto sistema bancario y su economía de servicios, enfrenta el reto de una brecha digital persistente. Mientras que los centros urbanos adoptan pagos electrónicos y transferencias en tiempo real, gran parte del interior del país y los sectores informales siguen dependiendo casi exclusivamente del papel moneda.
La decisión de postergar este estudio hasta 2026 no es fortuita. Responde a una estrategia de estabilización de datos tras los cambios drásticos en los hábitos de consumo provocados por la crisis sanitaria y la posterior recuperación económica. Medir el flujo de efectivo es vital para el diseño de políticas públicas que fomenten la inclusión financiera.
El Banco Nacional busca responder a varias interrogantes críticas para el sistema financiero:
- Prevalencia por regiones: ¿Sigue siendo el efectivo el rey en las provincias centrales y comarcas?
- Barreras a la bancarización: ¿Por qué un segmento de la población prefiere el efectivo a pesar de tener acceso a cuentas de ahorro?
- Costos logísticos: Evaluar cuánto le cuesta al Estado y a la banca privada la gestión, transporte y seguridad del dinero físico.
- Seguridad y evasión: Entender la relación entre el uso de billetes y la economía sumergida o informal.
Banco Nacional de Panamá mide el uso del efectivo
A pesar del auge de plataformas como Yappy o los pagos sin contacto (contactless), Panamá mantiene una relación estrecha con el dólar físico. Para muchos panameños, el efectivo representa control inmediato y privacidad. Sin embargo, desde la perspectiva macroeconómica, una excesiva dependencia del efectivo limita la trazabilidad y frena el crecimiento del crédito.
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El fenómeno de las billeteras electrónicas
En los últimos tres años, la adopción de billeteras digitales ha crecido exponencialmente. No obstante, el Banconal reconoce que «estar bancarizado» no es lo mismo que «utilizar canales digitales». Muchas personas reciben su salario mediante depósito directo solo para acudir de inmediato a un cajero automático y retirar el monto total. La encuesta de 2026 profundizará en este comportamiento de «retiro inmediato».
Metodología y alcance de la encuesta 2026
Para que un estudio de esta magnitud sea efectivo, el Banco Nacional planea una colaboración interinstitucional que podría incluir al Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC). Se espera que la metodología combine:
- Entrevistas presenciales: Para captar la realidad de las zonas rurales donde la conectividad es limitada.
- Análisis de datos transaccionales: Cruce de información con las redes de cajeros automáticos (ATM) y puntos de venta (POS).
- Encuestas a comercios: Entender por qué muchos negocios pequeños aún aplican cargos extra o se niegan a aceptar tarjetas.
- Este enfoque integral permitirá obtener un «mapa de calor» del dinero en Panamá, identificando los nodos donde la moneda física es indispensable.
La encuesta de 2026 no es un fin en sí misma, sino una herramienta para combatir la exclusión. Panamá posee uno de los centros financieros más importantes de la región, pero la paradoja es que miles de ciudadanos aún no tienen acceso a servicios básicos de crédito.
Factores que impulsan el uso de efectivo:
Falta de infraestructura: Zonas con mala cobertura de internet que imposibilitan los pagos electrónicos.
Cultura financiera: La desconfianza generacional hacia las instituciones bancarias.
Costos de mantenimiento: Comisiones bancarias que resultan prohibitivas para personas con ingresos mínimos.
Impacto esperado en la política económica
Los resultados de esta medición permitirán al Banconal y al Gobierno Nacional implementar estrategias más agresivas de educación financiera. Si los datos muestran que el uso de efectivo es alto por falta de conocimiento, se podrán lanzar campañas educativas dirigidas.
Además, esta información es crucial para la Estrategia Nacional de Inclusión Financiera. Al conocer dónde fluye el efectivo, el banco puede decidir dónde instalar nuevas sucursales o cajeros automáticos, o bien, dónde fortalecer la red de agentes bancarios en comercios locales.
Modernización del sistema de pagos
Con los datos en la mano, Panamá podrá avanzar con mayor seguridad hacia un sistema de pagos más eficiente. La tendencia global apunta a la reducción del efectivo para disminuir riesgos de robo, lavado de dinero y mejorar la eficiencia en la recaudación de impuestos.
La encuesta que el Banco Nacional de Panamá lanzará en 2026 marcará un hito en la historia económica del país. No se trata solo de contar billetes, sino de entender la psicología del consumidor panameño y las carencias del sistema actual.
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En un mundo que se mueve hacia las monedas digitales y las transacciones invisibles, Panamá se toma el tiempo necesario para escuchar a su población y basar su evolución en datos reales. La transición hacia una economía menos dependiente del efectivo es inevitable, pero gracias a esta iniciativa, podrá ser más justa, inclusiva y planificada.


