Vietnam y Brasil refuerzan su alianza estratégica con nuevas oportunidades de comercio e inversión en ANUGA São Paulo, en un contexto de fortalecimiento de las relaciones bilaterales entre Vietnam y Brasil, ambos países han dado un paso más en la consolidación de su asociación estratégica a través del taller de Oportunidades Comerciales Vietnam-Brasil, celebrado en el marco de la sexta edición de la Feria de Alimentos y Bebidas ANUGA en São Paulo. Este evento se perfila como un espacio clave para incentivar el comercio, las inversiones y la cooperación entre dos economías complementarias, situadas a miles de kilómetros de distancia, pero cada vez más cercanas en sus intereses económicos y diplomáticos.
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Un encuentro entre dos potencias emergentes
El taller, organizado por la Oficina Comercial de Vietnam en Brasil, reunió a una significativa delegación de empresas brasileñas junto con representantes del sector público y privado de ambos países. En la apertura del evento, el embajador vietnamita en Brasil, Bui Van Nghi, destacó la importancia del vínculo bilateral desde que se establecieron relaciones diplomáticas en 1989, señalando que la cooperación ha madurado con el paso de los años hasta convertirse en una asociación estratégica oficializada el 17 de noviembre de 2024.
En palabras del diplomático, este vínculo estratégico representa mucho más que una simple relación comercial: se trata de un compromiso político, económico y cultural entre dos naciones que buscan ampliar su presencia global mediante alianzas constructivas. «Vietnam fue el primer país del Sudeste Asiático en convertirse en socio estratégico de Brasil, y a su vez Brasil fue el primero en Sudamérica en establecer este tipo de relación con nosotros», recordó el embajador Van Nghi.
La realización del taller coincidió con la implementación de un ambicioso Programa de Acción bilateral para el periodo 2025-2030, acordado durante la reciente visita del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva a Vietnam en marzo de este año. Dicho programa establece un marco de cooperación multidimensional que abarca áreas como comercio, inversión, agricultura, tecnología, educación y energías limpias.
Una plataforma clave: ANUGA São Paulo
La Exposición de Alimentos y Bebidas ANUGA, reconocida como uno de los eventos más relevantes del sector en América Latina, sirvió como escenario perfecto para este encuentro. Durante los días 8, 9 y 10 de abril, empresas vietnamitas exhibieron una amplia gama de productos en los pabellones del evento, desde fideos y alimentos procesados hasta tés, cafés, frutas deshidratadas, cereales y semillas cubiertas con chocolate.
La presencia de estas compañías refleja el creciente interés de Vietnam por posicionarse como un proveedor de alimentos y materias primas de alta calidad para el mercado latinoamericano, especialmente en Brasil, cuya demanda por insumos importados no deja de crecer.
A su vez, empresarios brasileños aprovecharon la ocasión para conocer de cerca los productos vietnamitas y explorar mecanismos para establecer vínculos comerciales estables y sostenibles. Se discutieron temas clave como la reducción de barreras arancelarias, el establecimiento de canales logísticos más eficientes, la cooperación técnica y la posibilidad de fomentar la inversión directa.
Ambiciones compartidas: el objetivo de USD 10 mil millones en comercio bilateral
Uno de los momentos más relevantes del encuentro fue la intervención de Victor Key, presidente de la Cámara de Comercio e Industria Vietnam-Brasil (LATAM), quien subrayó el gran potencial del comercio bilateral. Según sus estimaciones, existe una posibilidad real de que el volumen de intercambio comercial entre ambos países alcance los 10 mil millones de dólares en los próximos dos años, si se mantienen los esfuerzos de integración y colaboración económica.
“Vietnam se ha convertido en el principal socio comercial de Brasil en Asia y representa un mercado dinámico con una demanda creciente de productos brasileños como carne vacuna, pollo, cereales y alimentos procesados. Al mismo tiempo, es un país que puede abastecer a Brasil con materias primas estratégicas para nuestras industrias, como frutas congeladas, polímeros plásticos, hierro, acero y aluminio”, señaló Key.
El comercio entre ambas naciones ha crecido de forma sostenida en la última década, pero los expertos coinciden en que aún existe un amplio margen para diversificar la oferta y sofisticar las cadenas de valor compartidas. Esto implica no solo vender productos terminados, sino también invertir en transferencia tecnológica, investigación y desarrollo conjunto, así como en sostenibilidad.
Empresas que apuestan por el futuro
Uno de los testimonios más ilustrativos fue el de Bruno Romano, director comercial de GreenLife Solution, una empresa brasileña interesada en importar productos vietnamitas. Según Romano, “Vietnam es un país que ha sabido modernizar su agroindustria y garantizar altos estándares de calidad en sus exportaciones. Hoy por hoy, es un socio confiable y eficiente, tanto en términos de costos como de cumplimiento”.
Empresas como GreenLife Solution están explorando acuerdos para importar frutas congeladas, mariscos procesados y café vietnamita, aprovechando los tratados de libre comercio que Vietnam tiene con otras regiones y su ubicación estratégica como puerta de entrada al mercado asiático.
Romano también destacó el interés de algunas compañías brasileñas por invertir directamente en Vietnam, estableciendo plantas de procesamiento o centros logísticos, lo que permitiría optimizar los costos de producción y distribución en Asia y Oceanía.
Desafíos por superar y oportunidades latentes
A pesar del optimismo, tanto funcionarios como empresarios coincidieron en que existen desafíos que deben enfrentarse para consolidar esta relación. Entre ellos, destacan las diferencias en normativas sanitarias, barreras arancelarias, tiempos logísticos prolongados y desconocimiento mutuo de los marcos regulatorios.
Por este motivo, una de las propuestas más discutidas en el taller fue la creación de un comité bilateral permanente de comercio e inversión, que actúe como un canal oficial para resolver conflictos técnicos, promover el intercambio de información y facilitar el acceso a financiamiento conjunto.
También se planteó la necesidad de fortalecer los vínculos institucionales entre cámaras de comercio, asociaciones empresariales y universidades, a fin de formar talento humano con conocimientos interculturales que pueda gestionar con éxito los negocios entre ambos países.
Un paso firme hacia la integración Sur-Sur
El fortalecimiento de las relaciones entre Vietnam y Brasil no solo tiene implicaciones económicas. También representa una apuesta estratégica por la cooperación Sur-Sur, en un mundo que cada vez gira más en torno a las alianzas regionales y los bloques comerciales alternativos.
Ambos países comparten una visión de desarrollo sustentable, basada en el crecimiento con equidad, la inclusión social y la innovación tecnológica. Además, son miembros activos del G20 y han mostrado posiciones alineadas en foros multilaterales sobre comercio justo, cambio climático y reforma del sistema financiero internacional.
Con este espíritu de colaboración, el taller celebrado en ANUGA São Paulo constituye un ejemplo de cómo las relaciones diplomáticas pueden materializarse en beneficios tangibles para las sociedades. Ya no se trata únicamente de acuerdos firmados en papel, sino de experiencias reales de negocio, intercambio de conocimientos y generación de valor conjunto.
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Una relación con visión de futuro
El acercamiento entre Vietnam y Brasil es una muestra de cómo dos países geográficamente distantes pueden construir una alianza sólida, basada en intereses comunes y en la complementariedad de sus economías. A través de espacios como ANUGA y talleres especializados, se abre la puerta a nuevas oportunidades para empresarios, inversionistas, productores agrícolas, exportadores y emprendedores de ambas regiones.
Con un compromiso renovado para el periodo 2025-2030, la relación bilateral promete seguir creciendo y diversificándose, convirtiéndose en un modelo de cooperación económica internacional que combina pragmatismo, innovación y una visión compartida de desarrollo sostenible.

