Starbucks apuesta por Brasil y acelera su expansión con nuevas tiendas y formatos, Brasil vuelve a ocupar un lugar prioritario en la estrategia de crecimiento de Starbucks en América Latina. Luego de un período marcado por ajustes operativos, cambios en la estructura de gestión y una profunda revisión del modelo de negocio, la cadena global de cafeterías se prepara para una nueva etapa de expansión en uno de los mercados más relevantes del mundo cafetero. La compañía proyecta la apertura de alrededor de 30 nuevas tiendas en 2026, una decisión que refleja no solo confianza en el potencial del país, sino también una lectura más afinada del consumidor brasileño, sus hábitos cotidianos y sus múltiples ocasiones de consumo.
Este nuevo impulso llega tras un año que la propia compañía define como de “reconstrucción”. Durante ese tiempo, Starbucks Brasil concentró sus esfuerzos en estabilizar la operación, fortalecer la experiencia del cliente y recuperar consistencia operativa después de una etapa compleja para la marca en el país. Hoy, con una red de más de cien tiendas activas y una estrategia renovada, la cadena busca crecer sin repetir errores del pasado.
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Un nuevo capítulo tras una transición clave
El relanzamiento de Starbucks en Brasil está estrechamente ligado al cambio de operador ocurrido a finales de 2024. Tras la salida de SouthRock Capital la empresa que introdujo la marca en el país y que enfrentó serias dificultades financieras, la operación pasó a manos de Zamp, grupo responsable también de marcas como Burger King, Popeyes y Subway en el mercado brasileño.
Esta transición no solo implicó un cambio accionario, sino una transformación profunda en la forma de gestionar la marca. Zamp, controlada por el fondo Mubadala Capital, aportó escala, experiencia en operación de grandes cadenas y una estructura logística que hoy resulta clave para el control de costos y la eficiencia del negocio. En ese contexto, la llegada de una nueva dirección ejecutiva marcó el inicio de una etapa más cautelosa, pero estratégica.
Liderazgo con enfoque en consistencia y experiencia
Desde octubre de 2024, la operación de Starbucks en Brasil está liderada por Mariane Wiederkehr, una ejecutiva con trayectoria en centros comerciales, retail y capital privado. Su perfil combina conocimiento del consumidor urbano con experiencia en expansión de marcas en entornos competitivos, un diferencial clave para una compañía que busca crecer sin sacrificar calidad.
Durante su primer año al frente de la operación, la prioridad no fue abrir tiendas, sino mirar hacia adentro: estandarizar procesos, reforzar la capacitación del personal y recuperar la confianza del consumidor. El resultado fue tangible. En noviembre de 2025, Starbucks Brasil alcanzó un 90% de NPS (Net Promoter Score), un indicador excepcional para el sector retail y una señal clara de mejora en la percepción del servicio.
El barista como pilar de la estrategia
Uno de los ejes centrales de esta recuperación fue la inversión en las personas que dan vida a la marca: los baristas. En un país con una cultura cafetera profundamente arraigada, Starbucks entendió que competir no pasa solo por el producto, sino por la experiencia humana.
Durante 2025, casi 200 baristas fueron certificados como Coffee Masters, especialistas con conocimiento avanzado en café, preparación y origen. Este programa no solo eleva el estándar de atención, sino que fortalece el vínculo emocional entre el cliente y la marca, un factor diferencial frente a cafeterías independientes y cadenas locales.
La apuesta por el talento también responde a una realidad del mercado: el consumidor brasileño valora el servicio, la cercanía y la autenticidad. Starbucks busca posicionarse no solo como un punto de venta, sino como un espacio de conexión cotidiana.
Crecer con cautela: 30 nuevas tiendas en 2026
Con las bases operativas fortalecidas, la compañía se prepara ahora para retomar el crecimiento físico. El plan para 2026 contempla la apertura de unas 30 nuevas tiendas, lo que representará un incremento cercano al 27% sobre la red actual.
La expansión tendrá un fuerte foco geográfico: alrededor del 80% de las nuevas aperturas se concentrará en el estado de São Paulo, el mayor mercado consumidor del país y uno de los más dinámicos de América Latina. El resto se distribuirá entre ciudades estratégicas como Río de Janeiro, Belo Horizonte, Salvador y Porto Alegre, donde Starbucks ya tiene presencia y potencial de crecimiento.
La lógica detrás de esta distribución es clara: crecer donde la marca ya es conocida, entendida y valorada, antes de explorar territorios completamente nuevos.
Nuevos formatos para nuevas ocasiones de consumo
Más allá del número de tiendas, uno de los anuncios más relevantes es la introducción de nuevos formatos de cafetería, pensados para adaptarse a distintos momentos del día y estilos de vida urbanos. Un ejemplo es la Community Coffee House, un concepto que busca mayor comodidad, cercanía con el barrio y una experiencia más flexible.
La idea es que Starbucks esté presente no solo como un destino ocasional, sino como parte del día a día: una parada rápida por la mañana, un espacio de trabajo informal, un punto de encuentro social o una pausa en medio de la rutina.
Esta estrategia responde a un cambio en los hábitos de consumo. El cliente ya no visita cafeterías solo para “tomar un café”, sino para vivir una experiencia que combine producto, ambiente y conveniencia.
De cafetería a espacio gastronómico
Otro de los pilares del crecimiento es la evolución del menú, especialmente en la categoría de alimentos. Hoy, la comida representa alrededor del 30% de la facturación de Starbucks Brasil, pero el objetivo es llevar esa participación hasta el 50% en el mediano plazo.
Para lograrlo, la compañía renovará por completo su oferta gastronómica a comienzos de 2026, incorporando sándwiches, bowls, ensaladas y yogures adaptados al paladar local. Esta ampliación busca posicionar a Starbucks no solo como un lugar para tomar café, sino como una opción real para desayunos, almuerzos ligeros y meriendas.
El enfoque es claro: aumentar las ocasiones de consumo, capturando más momentos del día sin perder la identidad de la marca.
Adaptación al gusto brasileño sin perder el ADN global
Uno de los grandes retos para una marca global es equilibrar consistencia internacional con relevancia local. En Brasil, Starbucks ha dado pasos concretos en esa dirección. Por primera vez, la compañía lanzó una plataforma de cafés brasileños, con opciones tradicionales como cafezinho, média y pingado, preparaciones profundamente arraigadas en la cultura local.
Además, el espresso fue ajustado a un tueste más claro, alineado con las preferencias del consumidor brasileño, sin abandonar los estándares de calidad de la marca. Esta flexibilidad demuestra que la globalización del consumo ya no pasa por imponer un único perfil de producto, sino por dialogar con los gustos locales.
Precios, costos y eficiencia operativa
El contexto global del café ha estado marcado por la volatilidad de precios y el aumento de costos. En Brasil, Starbucks ha logrado mitigar parte de esa presión gracias a las sinergias con Zamp, especialmente en áreas como logística, abastecimiento y tecnología.
Al compartir proveedores y redes de distribución con otras marcas del grupo, la compañía ha podido contener el traslado de aumentos al consumidor final, manteniendo precios alineados con el mercado local. Esta estrategia es clave para competir en un país donde el café es parte del consumo cotidiano y no un lujo ocasional.
Digitalización y delivery: una oportunidad en expansión
La estrategia de crecimiento también contempla el fortalecimiento del canal digital. Actualmente, 75 de las 112 tiendas cuentan con servicio de entrega a domicilio, y el delivery representa cerca del 6% de las ventas. El potencial, sin embargo, es mucho mayor.
En mercados maduros como Estados Unidos, el canal digital puede alcanzar hasta el 15% de la facturación. Starbucks Brasil apunta a cerrar esa brecha, apostando por conveniencia, velocidad y hábitos de consumo cada vez más digitales.
Un mercado con ambiciones de largo plazo
Aunque el plan inmediato es abrir 30 tiendas en 2026, la visión de largo plazo es mucho más ambiciosa. México, el mayor mercado de Starbucks en América Latina, supera las 900 tiendas. Brasil, por tamaño, cultura cafetera y densidad urbana, tiene potencial para alcanzar cifras similares.
La diferencia está en el enfoque. La actual administración insiste en que el crecimiento debe equilibrar velocidad y consistencia operativa, priorizando la calidad de la experiencia sobre la expansión acelerada.
Brasil como pilar estratégico del negocio cafetero
Brasil no es solo un gran mercado consumidor; es también el mayor productor de café del mundo. Starbucks compra una parte significativa de su café a productores brasileños y cuenta con programas de certificación y apoyo directo a agricultores, como el centro de asistencia técnica en Minas Gerais.
Esta conexión con el origen del producto refuerza la narrativa de sostenibilidad y trazabilidad, valores cada vez más relevantes para el consumidor contemporáneo.
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Una marca que busca volver a ser cotidiana
En un entorno donde las cafeterías independientes, las panaderías y las cápsulas compiten por el mismo momento de consumo, Starbucks apuesta por algo más difícil de replicar: la experiencia integral. Calidad del café, servicio humano, espacios agradables y múltiples formatos para distintos estilos de vida.
La expansión prevista para 2026 no es solo un plan inmobiliario; es la manifestación de una estrategia más amplia para reconectar con el consumidor brasileño, estar presente en su rutina y construir relaciones de largo plazo.
Brasil vuelve así al centro del mapa estratégico de Starbucks. Y esta vez, la apuesta no es solo crecer, sino hacerlo bien.



