Pagos transfronterizos, la nueva competencia por las pymes en América Latina, los pagos transfronterizos dejaron de ser un servicio complementario para convertirse en uno de los principales escenarios de competencia entre bancos, fintech y proveedores especializados en América Latina. En una región donde cada vez más pequeñas y medianas empresas participan en el comercio internacional, exportan servicios, venden por comercio electrónico o contratan proveedores en otros países, la rapidez, transparencia y confiabilidad de las transferencias internacionales se han convertido en factores decisivos para elegir una entidad financiera.
Una investigación cualitativa realizada por Mastercard, en alianza con FXC Intelligence, revela un cambio profundo en el comportamiento de las pymes de la región. Nueve de cada diez empresas consultadas afirmaron que estarían dispuestas a cambiar de proveedor de pagos internacionales si encuentran una mejor experiencia de servicio, una cifra que refleja la creciente presión sobre bancos tradicionales y fintech para ofrecer soluciones más ágiles y competitivas.
El estudio advierte que esta tendencia podría poner en juego hasta el 70 % de los volúmenes de pagos transfronterizos procesados actualmente por las entidades financieras en América Latina y el Caribe, un mercado que genera alrededor de US$23.000 millones anuales en ingresos para la industria.
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La fidelidad bancaria ya no está garantizada
Durante muchos años, las empresas mantuvieron una relación casi exclusiva con una sola entidad financiera, concentrando allí sus créditos, recaudos, nómina y pagos internacionales. Sin embargo, esa dinámica está cambiando rápidamente.
La investigación, desarrollada con empresas de Colombia, Brasil y México, muestra que las pymes están diversificando sus operaciones y utilizando diferentes proveedores según el tipo de transacción que necesitan realizar. Hoy una empresa puede conservar su banco principal para productos financieros tradicionales y, al mismo tiempo, utilizar una fintech o un proveedor especializado para gestionar sus transferencias internacionales.
Esta fragmentación responde a una realidad sencilla: las empresas priorizan la eficiencia. Cuando un proveedor ofrece mayor velocidad, menores costos, mejor trazabilidad y mayor certeza sobre el valor que recibirá el destinatario, aumenta significativamente sus posibilidades de captar parte del negocio.
La transparencia supera al precio
Aunque el costo continúa siendo un criterio importante, la investigación evidencia que ya no es el principal factor de decisión.
Las pymes consideran ahora mucho más relevantes aspectos como la transparencia en las comisiones, la posibilidad de rastrear cada operación, la visibilidad del proceso y la certeza sobre los tiempos de entrega de los recursos.
Para miles de empresas que operan con clientes y proveedores internacionales, no saber exactamente cuándo llegará un pago o cuánto dinero recibirá finalmente el beneficiario representa un problema operativo que afecta la planeación financiera y la gestión del flujo de caja.
Mastercard denomina esta situación como el «impuesto de la incertidumbre», una carga invisible que incrementa los costos administrativos y dificulta la toma de decisiones.
Los procesos siguen siendo complejos
A pesar del avance de la digitalización financiera, una transferencia internacional continúa siendo mucho más compleja que un pago doméstico.
Cada operación puede involucrar múltiples entidades financieras, bancos corresponsales, conversiones de moneda, verificaciones regulatorias y procesos manuales que aumentan los tiempos de procesamiento y elevan el riesgo de errores.
El estudio señala que aproximadamente una de cada nueve transferencias internacionales requiere investigaciones, ajustes o seguimiento adicional antes de completarse correctamente.
Resolver estas incidencias puede demandar hasta tres horas y media de trabajo por parte del personal de una empresa, un costo operativo que muchas veces pasa desapercibido pero termina afectando la productividad.
Para las pequeñas y medianas empresas, donde los equipos administrativos suelen ser reducidos, este tipo de ineficiencias representa una carga importante sobre la operación diaria.
Las fintech ganan terreno
La evolución tecnológica ha permitido la aparición de nuevos actores especializados en pagos internacionales que ofrecen procesos más simples, mayor automatización y una experiencia de usuario más transparente.
Esto ha generado una presión creciente sobre la banca tradicional, que históricamente dominó este mercado gracias a sus redes internacionales y relaciones con bancos corresponsales.
Hoy la competencia ya no depende únicamente de la infraestructura financiera, sino también de la capacidad para ofrecer una experiencia digital más eficiente.
Las entidades que logren combinar velocidad, trazabilidad, transparencia y costos competitivos tendrán mayores posibilidades de retener a sus clientes empresariales.
Una oportunidad para el comercio regional
El crecimiento del comercio electrónico, la exportación de servicios digitales y el trabajo remoto ha multiplicado el volumen de pagos internacionales en América Latina.
Miles de desarrolladores de software, diseñadores, consultores, creadores de contenido, agencias digitales y empresas exportadoras reciben ingresos desde distintos países de manera permanente.
En este contexto, la eficiencia de los pagos transfronterizos deja de ser un asunto exclusivamente financiero para convertirse en un factor de competitividad empresarial.
Cuando los recursos llegan más rápido, las compañías pueden invertir antes, cumplir oportunamente con proveedores, mejorar su liquidez y responder con mayor agilidad a las oportunidades del mercado.
La tecnología redefine la competencia
Para responder a estas nuevas necesidades, las entidades financieras vienen acelerando sus inversiones en plataformas digitales especializadas.
Una de las iniciativas destacadas es Mastercard Move, solución desarrollada para facilitar las transferencias internacionales mediante una mayor visibilidad de las operaciones, reducción de procesos manuales y mayor transparencia en las comisiones y tiempos de liquidación.
La plataforma busca ofrecer una experiencia más predecible tanto para las instituciones financieras como para las empresas que realizan operaciones internacionales de manera recurrente.
Más allá de una herramienta tecnológica, este tipo de soluciones refleja hacia dónde evoluciona la industria: pagos internacionales más rápidos, simples y confiables.
La relación con las pymes está cambiando
Para Walter Pimenta, vicepresidente ejecutivo de Productos Comerciales y Nuevos Flujos de Pagos para Mastercard Latinoamérica y el Caribe, los pagos internacionales se han convertido en uno de los momentos más críticos dentro de la relación entre las entidades financieras y sus clientes empresariales.
Según el directivo, cuando una empresa percibe falta de previsibilidad en sus operaciones internacionales comienza a redistribuir sus flujos hacia otros proveedores, un comportamiento que posteriormente puede extenderse al resto de los servicios financieros.
En la misma línea, Daniel Webber, CEO de FXC Intelligence, considera que los pagos transfronterizos se han convertido en uno de los principales puntos de ruptura dentro de la relación entre bancos y pymes.
A su juicio, cuando los procesos son lentos, poco transparentes o generan incertidumbre, las empresas buscan alternativas que les ofrezcan mayor control y previsibilidad sobre sus recursos.
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El futuro de los pagos internacionales
La investigación confirma que el mercado latinoamericano de pagos transfronterizos está entrando en una nueva etapa, marcada por una competencia cada vez más intensa entre bancos tradicionales, fintech y plataformas especializadas.
La fidelidad de las pymes ya no depende únicamente de una relación histórica con una entidad financiera, sino de la calidad de la experiencia que reciben en cada operación.
En un entorno donde la velocidad, la transparencia y la trazabilidad adquieren cada vez mayor importancia, las instituciones que logren eliminar fricciones y ofrecer procesos más eficientes estarán mejor posicionadas para capturar un mercado en plena transformación.
La conclusión es clara: el futuro de los pagos internacionales en América Latina ya no se definirá exclusivamente por quién mueve el dinero, sino por quién logra hacerlo con mayor rapidez, certeza y confianza para las empresas que impulsan el crecimiento económico de la región.

