Nuevo arancel de EE.UU., América Latina recalcula su estrategia comercial, la reciente decisión judicial en Estados Unidos que anuló parte de los aranceles impulsados por el entonces presidente Donald Trump ha reconfigurado el panorama comercial para América Latina. A la par del fallo de la Corte Suprema de Estados Unidos, entró en vigor un nuevo recargo global del 10% a las importaciones, aplicable durante 150 días a todas las mercancías que ingresen a territorio estadounidense, salvo excepciones por productos específicos o acuerdos vigentes.
La medida ha generado reacciones diversas en la región. Mientras algunos países celebran la suspensión parcial de gravámenes anteriores considerados más severos, otros advierten que la incertidumbre jurídica y comercial persiste. El nuevo esquema mantiene presión sobre sectores estratégicos como la agroindustria, las manufacturas y las materias primas, pilares fundamentales de las exportaciones latinoamericanas.
Vea también: MercadoLibre acelera ingresos pese a caída de utilidades en el 4T 2025
Un fallo judicial que cambia el tablero
El fallo de la Corte Suprema estadounidense cuestiona la base legal de ciertos aranceles denominados “recíprocos” aplicados durante la escalada comercial previa. Sin embargo, lejos de eliminar por completo la presión arancelaria, la administración estadounidense estableció un recargo general del 10% mientras revisa su marco comercial.
Este arancel universal afecta a todas las mercancías importadas, aunque contempla exenciones para productos considerados estratégicos o esenciales. Entre ellos destacan:
-
Combustible
-
Carne
-
Café
-
Celulosa
-
Jugo de naranja
-
Aeronaves
La inclusión de estas excepciones mitiga el impacto en algunas economías latinoamericanas, pero no elimina la necesidad de ajustes estratégicos.
Brasil: alivio parcial en medio de tensiones previas
Uno de los países más directamente afectados por la política arancelaria estadounidense ha sido Brasil. Durante la escalada comercial anterior, Trump impuso aranceles de hasta el 50% sobre determinados productos brasileños.
La suspensión parcial de esos gravámenes beneficia exportaciones valoradas en aproximadamente 21.600 millones de dólares, lo que equivale a cerca de la mitad de lo que Brasil exporta a Estados Unidos, su tercer socio comercial después de China y la Unión Europea.
En 2025, las exportaciones brasileñas hacia EE.UU. registraron una caída interanual del 6,6%. No obstante, el país logró compensar esa contracción mediante la diversificación de mercados, cerrando el año con un récord exportador de 348.700 millones de dólares, un 3,5% superior al de 2024.
El nuevo esquema arancelario reduce la presión sobre sectores estratégicos brasileños gracias a las exenciones mencionadas. Productos como el café, la carne y el jugo de naranja emblemáticos en la balanza comercial del país mantienen condiciones competitivas en el mercado estadounidense.
Sin embargo, persiste la preocupación en industrias manufactureras y metalúrgicas, que aún enfrentan desafíos en términos de acceso y competitividad.
México: margen de maniobra gracias al T-MEC
Para México, la situación presenta matices diferentes. Como principal socio comercial latinoamericano de Estados Unidos, México cuenta con la protección institucional del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Muchos bienes amparados por este acuerdo permanecen libres de aranceles, lo que otorga al país un margen de maniobra superior frente a otras economías regionales.
El secretario de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, señaló que el fallo judicial redujo la presión sobre productos que no estaban cubiertos por el tratado, los cuales podrían haber enfrentado aranceles de hasta el 25%, ahora reducidos al 15% en ciertos casos.
No obstante, persisten gravámenes en sectores sensibles como:
-
Acero
-
Aluminio
-
Automotriz
Estos rubros son clave para la economía mexicana, particularmente el sector automotriz, altamente integrado a las cadenas productivas de América del Norte.
Argentina: incertidumbre sobre el ARTI
En Argentina, el impacto se centra en el futuro del Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos (ARTI), firmado en noviembre de 2025.
El acuerdo contemplaba la reducción del arancel del 10% al 0% para 1.675 posiciones arancelarias. Sin embargo, el fallo de la Corte Suprema estadounidense pone en duda la base jurídica de ese beneficio.
El sector exportador argentino advierte que la anulación de los aranceles “recíprocos” podría dejar sin sustento la principal concesión obtenida, afectando productos agroindustriales y energéticos, altamente dependientes del acceso al mercado externo.
Dada la estructura productiva argentina, donde las exportaciones de valor agregado aún son limitadas frente a las primarias, cualquier alteración en condiciones de acceso puede tener efectos macroeconómicos relevantes.
Colombia: claridad en la clasificación arancelaria
Para Colombia, el fallo representa un alivio parcial. Exportadores que aún estaban sujetos al arancel del 10% podrían beneficiarse, pero el nuevo recargo global mantiene el riesgo.
La Cámara de Comercio Colombo Americana subrayó que el factor determinante será la correcta clasificación arancelaria de los productos. Una diferencia en el código aduanero puede significar la aplicación o exención del gravamen.
Sectores como flores, café procesado y manufacturas livianas siguen atentos a la evolución normativa.
Chile: impacto limitado por el cobre
En el caso de Chile, el impacto parece más acotado. El cobre refinado, principal exportación chilena, ya había sido exceptuado en rondas anteriores.
El arancel general del 10% afectó principalmente los márgenes en productos como:
-
Frutas frescas
-
Salmón
-
Madera
No obstante, expertos locales sostienen que el fallo no altera sustancialmente la situación de los sectores estratégicos.
Chile, con una economía altamente abierta y múltiples tratados de libre comercio, ha demostrado capacidad de adaptación ante cambios externos.
Ecuador: vulnerabilidad en exportaciones no petroleras
La economía de Ecuador presenta mayor vulnerabilidad. En 2025 alcanzó un récord de 29.402 millones de dólares en exportaciones no petroleras, un crecimiento del 18% frente a 2024.
Sin embargo, la Federación Ecuatoriana de Exportadores estima que el crecimiento podría desacelerarse al 7% en 2026 debido al nuevo entorno arancelario.
Productos como banano, camarón y flores dependen en gran medida del mercado estadounidense, lo que incrementa la sensibilidad frente a cambios regulatorios.
Centroamérica: defensa de tratados vigentes
En Centroamérica, países como Costa Rica y Guatemala han optado por un monitoreo técnico y la defensa de acuerdos como el CAFTA-DR.
Guatemala destina el 30,3% de sus exportaciones unos 4.300 millones de dólares a Estados Unidos. La incertidumbre jurídica podría alterar condiciones para textiles y manufacturas, sectores clave para su economía.
Bolivia: menor exposición directa
Para Bolivia, el impacto es más moderado. Aunque sus exportaciones a EE.UU. crecieron a 415 millones de dólares en 2025, su principal socio comercial es China, lo que reduce la exposición directa al nuevo esquema arancelario.
Una región en transición comercial
La situación actual evidencia la necesidad de América Latina de:
-
Diversificar mercados.
-
Fortalecer integración regional.
-
Impulsar valor agregado en exportaciones.
-
Modernizar infraestructura logística.
-
Aumentar resiliencia frente a shocks externos.
La dependencia histórica del mercado estadounidense sigue siendo significativa para varios países, lo que convierte cualquier modificación arancelaria en un factor de alto impacto.
Perspectivas a corto y mediano plazo
Durante los 150 días de vigencia inicial del arancel global del 10%, los gobiernos latinoamericanos buscarán:
-
Negociar excepciones sectoriales.
-
Defender acuerdos vigentes.
-
Ajustar estrategias comerciales.
-
Apoyar sectores más vulnerables.
El desenlace dependerá de la evolución política en Estados Unidos y de la capacidad de la región para coordinar respuestas estratégicas.
Vea también: Brasil pisa fuerte en Atlanta y concreta US$2,2 millones
La combinación del fallo de la Corte Suprema estadounidense y la implementación de un nuevo arancel global del 10% configura un escenario de transición para América Latina. Brasil y México celebran un alivio parcial gracias a exenciones y tratados vigentes, mientras que Argentina, Ecuador y varios países centroamericanos observan con cautela los efectos potenciales.
La incertidumbre jurídica y comercial persiste, y obliga a la región a replantear su inserción internacional en un entorno donde las reglas pueden cambiar con rapidez.
El desafío no es solo resistir el impacto inmediato, sino transformar esta coyuntura en una oportunidad para diversificar mercados, fortalecer cadenas de valor y consolidar una estrategia comercial más resiliente.


