Movilidad en transformación, el automóvil sigue dominando, pero los hábitos de transporte comienzan a cambiar, la movilidad atraviesa una de las mayores transformaciones de las últimas décadas. Mientras gobiernos, empresas tecnológicas y fabricantes automotrices aceleran la transición hacia modelos más sostenibles, millones de personas en todo el mundo continúan dependiendo del automóvil como principal herramienta para trabajar, estudiar, acceder a servicios y mantener su calidad de vida. La discusión ya no gira únicamente en torno a los vehículos eléctricos o la conducción autónoma, sino alrededor de una pregunta más profunda: ¿cómo se moverán las personas en los próximos años en un entorno marcado por la incertidumbre económica, el aumento de los costos energéticos y la necesidad de construir ciudades más sostenibles?
Esa realidad queda reflejada en los resultados del Ipsos Monitor de Movilidad 2026, una investigación internacional desarrollada en 31 países que analiza la relación entre los ciudadanos y los sistemas de transporte. El estudio muestra que, aunque existe una creciente conciencia ambiental y una mayor disposición a adoptar alternativas de movilidad más limpias, el automóvil continúa siendo un elemento fundamental en la vida cotidiana de millones de personas.
La investigación revela además una tensión creciente entre las aspiraciones de sostenibilidad y las condiciones reales de infraestructura, acceso, seguridad y costos que enfrentan los usuarios. En otras palabras, las personas quieren opciones más eficientes y ecológicas, pero muchas veces las condiciones actuales las obligan a seguir dependiendo de sus vehículos particulares.
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El automóvil mantiene su papel central en la vida moderna
A pesar del avance de nuevas alternativas de transporte, el automóvil continúa siendo una pieza clave en la organización de la vida diaria. Según el estudio, el 43% de las personas a nivel mundial considera que vivir sin automóvil sería imposible.
Esta percepción refleja una dependencia estructural que va más allá de la comodidad. Para millones de ciudadanos, el vehículo representa acceso al empleo, educación, salud, recreación y oportunidades económicas.
En numerosos mercados, especialmente aquellos donde el transporte público presenta limitaciones de cobertura o eficiencia, el automóvil sigue siendo percibido como la única alternativa viable para mantener la movilidad diaria.
La situación es particularmente relevante en regiones donde las distancias urbanas son extensas, la infraestructura pública es insuficiente o los tiempos de desplazamiento mediante sistemas colectivos resultan excesivos.
En este contexto, el automóvil no solo cumple una función práctica. También se ha convertido en un símbolo de autonomía, control y previsibilidad frente a escenarios de incertidumbre.
La investigación muestra que incluso en países donde existen políticas activas para promover medios de transporte alternativos, el vehículo privado conserva una posición predominante dentro de las decisiones de movilidad.
El impacto de los combustibles redefine los hábitos de desplazamiento
Uno de los factores que más está transformando el comportamiento de los usuarios es el costo de la energía.
La volatilidad de los mercados internacionales, los conflictos geopolíticos y los cambios en las cadenas globales de suministro han generado fluctuaciones constantes en los precios de los combustibles.
Este escenario obliga a los consumidores a replantear sus hábitos de transporte.
Cada vez más personas analizan cuidadosamente los costos asociados a la movilidad antes de decidir cómo desplazarse. El gasto en combustible, mantenimiento, seguros y estacionamiento se ha convertido en una variable determinante para millones de hogares.
La presión económica también está impulsando una mayor apertura hacia modalidades compartidas, sistemas de transporte público mejorados y alternativas de micromovilidad como bicicletas eléctricas y scooters.
Sin embargo, el informe evidencia que la transición no ocurre al mismo ritmo en todos los mercados debido a diferencias significativas en infraestructura y acceso.
La sostenibilidad gana terreno en las decisiones de movilidad
Uno de los hallazgos más importantes del estudio es el creciente interés por opciones de transporte más sostenibles.
A nivel global, el 46% de los encuestados afirma que preferiría utilizar transporte público por razones medioambientales.
Este dato refleja un cambio cultural importante en la forma como las personas perciben su impacto ambiental.
La preocupación por las emisiones contaminantes, la congestión urbana y el cambio climático está influyendo cada vez más en las decisiones relacionadas con el transporte.
Asimismo, el 67% de los participantes respalda la expansión de ciclovías y otras infraestructuras destinadas a la movilidad activa.
Las bicicletas, tanto tradicionales como eléctricas, han dejado de ser vistas únicamente como herramientas recreativas para convertirse en alternativas reales de transporte urbano.
De igual forma, el 61% de los encuestados manifiesta que elegiría caminar o utilizar la bicicleta como forma de mantenerse físicamente activo.
Estas cifras evidencian una convergencia entre movilidad, salud y sostenibilidad que está redefiniendo las prioridades de planificación urbana en numerosos países.
El acceso al transporte público sigue siendo una barrera
Aunque existe disposición hacia formas de transporte más sostenibles, la realidad demuestra que el acceso sigue siendo uno de los principales desafíos.
El estudio revela que solo el 44% de las personas que viven fuera de los principales centros urbanos considera que el transporte público es verdaderamente accesible.
La diferencia frente al promedio global del 62% evidencia brechas importantes entre áreas metropolitanas y regiones periféricas.
Esta situación explica en gran medida por qué muchas personas continúan dependiendo de sus vehículos particulares.
La falta de cobertura, frecuencia insuficiente, problemas de conectividad y largos tiempos de desplazamiento limitan la capacidad de los sistemas públicos para convertirse en una alternativa efectiva.
En consecuencia, los desafíos de movilidad no se resuelven únicamente mediante nuevas tecnologías, sino también a través de inversiones en infraestructura y planificación territorial.
La seguridad vial se consolida como una prioridad global
Otro aspecto destacado por la investigación es la creciente preocupación por la seguridad vial.
El 66% de los encuestados apoya leyes de tránsito más estrictas como mecanismo para reducir accidentes y mejorar la convivencia en las vías.
Además, el 70% respalda la reducción de límites de velocidad en zonas residenciales.
Estas cifras muestran que la seguridad se ha convertido en una prioridad transversal independientemente del medio de transporte utilizado.
Los ciudadanos no solo demandan opciones más sostenibles, sino también entornos más seguros para conductores, ciclistas y peatones.
La creciente urbanización y el aumento de la movilidad compartida están impulsando nuevos enfoques regulatorios destinados a equilibrar eficiencia, sostenibilidad y protección ciudadana.
Los vehículos eléctricos continúan avanzando
La electrificación del transporte sigue ganando protagonismo en distintos mercados.
Según el estudio, el 47% de las personas considera atractiva la posibilidad de conducir un vehículo eléctrico.
La aceptación es particularmente elevada en América Latina y Asia, regiones donde el interés por nuevas tecnologías de movilidad ha crecido de forma significativa durante los últimos años.
Los avances en autonomía, infraestructura de carga y reducción de costos están contribuyendo a una mayor adopción.
Sin embargo, todavía persisten desafíos relacionados con el precio de adquisición, la disponibilidad de estaciones de carga y las dudas sobre el valor de reventa.
A pesar de ello, la tendencia apunta hacia una expansión sostenida del mercado eléctrico durante la próxima década.
La conducción autónoma aún genera dudas
Mientras los vehículos eléctricos ganan aceptación, la conducción autónoma enfrenta mayores niveles de escepticismo.
El estudio muestra que solo el 36% de las personas se sentiría segura utilizando un vehículo autónomo.
Curiosamente, exactamente el mismo porcentaje manifiesta desconfianza frente a esta tecnología.
Estos resultados reflejan que la automatización completa del transporte aún enfrenta importantes barreras relacionadas con la confianza pública.
Los consumidores valoran los avances tecnológicos, pero continúan exigiendo garantías sobre seguridad, regulación y capacidad de respuesta ante situaciones imprevistas.
La adopción masiva de vehículos autónomos dependerá tanto de los avances técnicos como de la construcción de confianza social.
América Latina muestra señales de cambio
La región latinoamericana presenta características particulares dentro del panorama global.
Existe una mayor disposición hacia la adopción de vehículos eléctricos, pero también una fuerte dependencia del automóvil en muchas ciudades debido a limitaciones estructurales de los sistemas públicos.
La movilidad urbana enfrenta desafíos complejos relacionados con crecimiento poblacional, congestión, desigualdad territorial y falta de infraestructura.
No obstante, también se observan avances importantes en la expansión de ciclovías, corredores de transporte masivo y proyectos de movilidad sostenible.
La combinación entre innovación tecnológica y políticas públicas será clave para determinar la evolución del sector en los próximos años.
Argentina destaca por un perfil diferente
Dentro del contexto regional, Argentina presenta comportamientos particularmente interesantes.
Solo el 28% de los encuestados considera imposible vivir sin automóvil, una cifra significativamente inferior al promedio global del 43%.
Esto posiciona al país como uno de los menos dependientes del vehículo particular en América Latina.
Además, caminar aparece como uno de los medios de transporte preferidos por una proporción importante de la población.
La investigación también muestra altos niveles de apoyo a políticas relacionadas con seguridad vial y movilidad sostenible.
El 79% respalda leyes de tránsito más estrictas, mientras que el 74% apoya la expansión de ciclovías.
Estos indicadores reflejan una visión más equilibrada entre transporte individual y alternativas urbanas sostenibles.
La confianza será el factor decisivo para la innovación
Para los expertos, el futuro de la movilidad no dependerá únicamente del desarrollo tecnológico.
La aceptación de nuevas soluciones estará directamente vinculada a la capacidad de generar confianza y beneficios tangibles para los usuarios.
Según explicó Martín Tanzariello, Director de Marketing y Comunicación de Ipsos Argentina, la movilidad actual está marcada por una tensión constante entre aspiraciones de sostenibilidad y necesidades prácticas del día a día.
El ejecutivo destaca que el automóvil continúa funcionando como un elemento de estabilidad para muchas personas, especialmente en contextos de incertidumbre económica y social.
Asimismo, señala que la adopción de nuevas tecnologías dependerá de la capacidad de demostrar mejoras concretas en la experiencia cotidiana de movilidad.
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Un futuro híbrido para el transporte
Los resultados del Ipsos Monitor de Movilidad 2026 muestran que el futuro del transporte será híbrido.
Los automóviles seguirán desempeñando un papel relevante durante muchos años, pero coexistirán con una creciente variedad de opciones sostenibles, conectadas y tecnológicamente avanzadas.
La movilidad ya no se define únicamente por el desplazamiento físico entre dos puntos. Hoy representa una combinación de acceso, calidad de vida, sostenibilidad, seguridad y experiencia digital.
La capacidad de gobiernos, empresas y operadores para responder a estas nuevas expectativas determinará el éxito de los modelos de transporte del futuro.
En este escenario, la movilidad emerge como uno de los grandes desafíos estratégicos del siglo XXI, donde la innovación tecnológica deberá equilibrarse con infraestructura adecuada, accesibilidad económica y confianza ciudadana para construir sistemas verdaderamente sostenibles y eficientes.



