El vínculo comercial argentino-brasileño inicia 2026 en retroceso, el comercio bilateral entre Argentina y Brasil volvió a mostrar señales de enfriamiento al comenzar 2026. De acuerdo con el último informe difundido por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el intercambio entre ambas economías cayó un 19,8 % interanual durante enero, marcando el cuarto mes consecutivo de retroceso frente al mismo período del año anterior.
El dato no solo refleja una disminución puntual, sino que confirma una tendencia que se viene consolidando desde el cierre de 2025: la desaceleración simultánea de exportaciones e importaciones entre los dos principales socios comerciales del Mercosur. En un contexto regional atravesado por ajustes macroeconómicos, menor dinamismo industrial y condiciones financieras más restrictivas, la relación comercial argentino-brasileña enfrenta uno de sus comienzos de año más débiles de la última década.
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Un intercambio que perdió casi US$ 400 millones en un año
Según la CAC, el comercio bilateral totalizó US$ 1.681 millones en enero de 2026, una cifra significativamente inferior a los US$ 2.097 millones registrados en enero de 2025. La diferencia de más de US$ 400 millones ilustra la magnitud del retroceso y pone en evidencia la fragilidad del flujo comercial entre ambas economías.
Brasil continúa siendo el principal socio comercial de Argentina, pero la intensidad de ese vínculo se ha visto erosionada por múltiples factores: desde la caída del consumo interno en ambos países hasta la contracción del sector automotor, pasando por ajustes fiscales, variaciones cambiarias y un entorno internacional menos favorable para el comercio.
Este deterioro no implica una ruptura del vínculo estratégico, pero sí una etapa de repliegue que obliga a repensar las bases del intercambio bilateral.
Exportaciones argentinas: siete meses consecutivos en baja
Uno de los elementos centrales que explican la caída del comercio fue la reducción de las exportaciones argentinas hacia Brasil. En enero de 2026, las ventas totalizaron US$ 766 millones, lo que representó una disminución interanual del 13,5 %. Con este resultado, las exportaciones acumularon siete meses consecutivos de caída, una señal preocupante para el sector externo argentino.
El retroceso también fue significativo en términos mensuales: frente a diciembre de 2025, las exportaciones se contrajeron un 28,2 %, reflejando tanto factores estacionales como una menor demanda del mercado brasileño.
Brasil es históricamente el principal destino de las manufacturas industriales argentinas, especialmente del complejo automotor. Por ello, cualquier desaceleración en la economía brasileña impacta de manera directa y casi inmediata sobre la industria argentina.
Importaciones desde Brasil: una caída aún más profunda
El descenso del comercio bilateral no se limitó a las exportaciones. Las importaciones argentinas desde Brasil también mostraron una fuerte contracción. En enero de 2026, las compras totalizaron US$ 915 millones, lo que implicó una caída interanual del 24,5 %, la tercera consecutiva.
En comparación con diciembre de 2025, las importaciones se redujeron un 12,2 %, confirmando un menor nivel de actividad económica y una demanda interna más contenida en Argentina.
Este comportamiento responde, en parte, a las políticas de ajuste implementadas para equilibrar las cuentas externas, así como a una menor inversión productiva y a la cautela del sector privado frente a un escenario macroeconómico aún incierto.
Un déficit comercial que persiste, pero se modera
Como resultado de la caída conjunta de exportaciones e importaciones, el saldo comercial bilateral volvió a ser deficitario para Argentina en enero de 2026. El rojo alcanzó los US$ 149 millones, una cifra negativa pero sensiblemente menor a la registrada en enero de 2025, cuando el déficit había sido de US$ 326 millones.
Este dato sugiere que, si bien el comercio se contrajo, la reducción de las importaciones fue más pronunciada que la de las exportaciones, lo que permitió achicar el desequilibrio bilateral. No obstante, el inicio de 2026 con saldo negativo vuelve a poner sobre la mesa uno de los desafíos estructurales de la relación comercial: la dificultad de Argentina para sostener superávits frente a su principal socio regional.
Sectores clave detrás de la contracción exportadora
La CAC detalló que la caída interanual de las exportaciones argentinas hacia Brasil estuvo explicada principalmente por menores envíos en varios rubros estratégicos. Entre ellos se destacan:
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Trigo y centeno, afectados por menores volúmenes y cambios en la demanda.
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Vehículos automotores de pasajeros, uno de los pilares del comercio bilateral.
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Vehículos para transporte de mercaderías.
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Leche, crema y productos lácteos.
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Polímeros de etileno, insumo clave para la industria plástica.
Estos sectores no solo representan una parte importante del intercambio con Brasil, sino que además tienen un alto impacto en el empleo y la actividad industrial argentina. La caída en estos rubros refleja tanto problemas de competitividad como una menor absorción del mercado brasileño.
El complejo automotor, nuevamente en el centro
El sector automotor volvió a ser determinante en la dinámica del comercio bilateral. Tanto del lado de las exportaciones como de las importaciones, los vehículos y autopartes explicaron buena parte de la contracción.
En el caso de las importaciones desde Brasil, la caída estuvo asociada a menores compras de:
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Partes y accesorios de vehículos automotores.
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Automóviles de pasajeros.
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Vehículos para transporte de mercaderías.
La menor actividad en este sector responde a una combinación de factores: caída del consumo, restricciones financieras, reconfiguración de cadenas productivas y una transición global hacia nuevas tecnologías, como los vehículos eléctricos, que aún no ha sido plenamente incorporada en la estructura industrial regional.
Otros rubros afectados en las importaciones
Además del complejo automotor, la CAC identificó otros productos cuya caída contribuyó al descenso de las importaciones desde Brasil. Entre ellos se encuentran:
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Papel y cartón.
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Minerales de hierro y sus concentrados.
Estos insumos están estrechamente ligados a la actividad industrial y a la construcción, dos sectores que mostraron un desempeño moderado en el inicio de 2026. Su menor demanda refuerza la lectura de una economía argentina en fase de ajuste y con niveles de producción contenidos.
El contexto brasileño: menor dinamismo, pero superávit sólido
El desempeño del comercio bilateral no puede analizarse sin considerar el contexto externo de Brasil. En enero de 2026, las exportaciones brasileñas al mundo registraron una leve caída interanual del 1 %, al pasar de US$ 25.398 millones a US$ 25.153 millones.
Las importaciones, en cambio, mostraron una contracción mucho más marcada, del 9,8 %, al descender de US$ 23.061 millones a US$ 20.810 millones. Como resultado, Brasil mantuvo un saldo comercial positivo por undécimo mes consecutivo, con un superávit de US$ 4.343 millones.
Este comportamiento refleja una economía brasileña que, si bien perdió algo de dinamismo, continúa mostrando fortaleza externa, con un comercio global equilibrado y capacidad para sostener superávits incluso en un escenario internacional más desafiante.
Implicancias para el Mercosur
La caída del comercio entre Argentina y Brasil tiene implicancias que trascienden la relación bilateral. Como principales economías del Mercosur, el desempeño de ambos países condiciona el funcionamiento del bloque y su capacidad para proyectarse internacionalmente.
Un intercambio en retroceso debilita las cadenas regionales de valor, reduce la integración productiva y limita las oportunidades de crecimiento conjunto. Al mismo tiempo, pone de relieve la necesidad de actualizar los acuerdos comerciales, mejorar la competitividad y diversificar la matriz exportadora.
Desafíos y perspectivas para el resto del año
El inicio de 2026 deja un panorama desafiante para el comercio argentino-brasileño. La continuidad de la caída dependerá de múltiples factores: la evolución de la economía brasileña, la recuperación del consumo interno, las políticas industriales, el acceso al financiamiento y la estabilidad macroeconómica en ambos países.
Si bien el menor déficit bilateral puede leerse como un dato positivo en términos de equilibrio externo, la contracción del comercio no es una señal alentadora para el crecimiento. El desafío será revertir la tendencia sin comprometer la estabilidad macroeconómica, fortaleciendo la producción, la competitividad y la integración regional.
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Un vínculo estratégico en etapa de redefinición
A pesar del retroceso registrado en enero, la relación comercial entre Argentina y Brasil sigue siendo estratégica. Más que un quiebre, el actual escenario parece marcar una etapa de transición, en la que ambos países deberán redefinir prioridades, adaptarse a nuevas condiciones globales y fortalecer los sectores con mayor potencial de crecimiento.
El desafío no es solo recuperar volumen, sino construir un comercio bilateral más equilibrado, diversificado y resiliente, capaz de sostenerse incluso en contextos económicos adversos.


