El café se dispara por la sequía en Brasil, el mercado internacional del café atraviesa un nuevo repunte de precios impulsado por las crecientes preocupaciones climáticas en Brasil, el mayor productor mundial del grano. Los futuros del café arábica, la variedad preferida por cadenas globales como Starbucks, alcanzaron su máximo en dos semanas, con un aumento del 3% en Nueva York. Detrás de este movimiento hay una combinación de factores: la persistente sequía en las regiones productoras, la reducción de las reservas certificadas y las expectativas de que el fenómeno La Niña pueda agravar la situación en los próximos meses.
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Brasil bajo la lupa: un clima cada vez más impredecible
La meteoróloga Nadiara Pereira, de Climatempo, advirtió que el clima seco y caluroso se intensificará hacia finales de la primera semana de octubre en las principales zonas cafetaleras del país. Este escenario preocupa a productores, exportadores y analistas por igual, ya que la floración reciente de la cosecha 2026-2027 depende directamente de la humedad del suelo.
“Las temperaturas diurnas están aumentando rápidamente y eso puede provocar estrés térmico en las plantas, afectando la polinización y la calidad de los granos”, explicó Pereira. La falta de lluvias desde el 23 de septiembre ha puesto en riesgo la recuperación de la producción brasileña, justo cuando el mercado comenzaba a mostrar señales de estabilidad tras la volatilidad del primer semestre de 2025.
El café arábica se cultiva principalmente en los estados de Minas Gerais, São Paulo y Espírito Santo, regiones que han enfrentado variaciones extremas de temperatura y déficit hídrico recurrente en los últimos años. Este comportamiento irregular del clima ha llevado a los agricultores a replantear sus estrategias de cultivo y a reforzar las inversiones en sistemas de riego por goteo, sombra natural y reforestación.
El impacto inmediato: precios en alza y volatilidad en los mercados
El viernes 3 de octubre, los futuros del café arábica alcanzaron los 386,85 centavos por libra en la Bolsa de Nueva York, mientras que los contratos de café robusta en Londres subieron un 5,8%. Este comportamiento refleja una tendencia alcista que, según los analistas, podría mantenerse si las lluvias no llegan a tiempo.
Para Oran van Dort, analista de Rabobank, “la sequía persistente y la caída de las reservas certificadas son los principales factores detrás del repunte. Si no hay señales claras de mejora climática, podríamos ver una presión adicional sobre los precios”. Además, la posibilidad de que fondos de inversión reingresen al mercado con posiciones largas por razones climáticas está generando un nuevo impulso especulativo.
El café robusta, producido principalmente en Vietnam e Indonesia, también está en el radar. Aunque su precio suele moverse de forma independiente, la interdependencia entre ambos tipos de café hace que la menor disponibilidad de arábica eleve la demanda de robusta como sustituto en mezclas comerciales.
La Niña y el riesgo para la cosecha 2026-2027
El escenario se complica aún más con las proyecciones meteorológicas que apuntan a una transición hacia el fenómeno La Niña entre octubre y diciembre. Este patrón climático, caracterizado por temperaturas más frías en el Pacífico ecuatorial, suele traer consigo condiciones más secas en América del Sur y más lluviosas en Asia y Oceanía.
De concretarse, La Niña podría afectar no solo al café, sino también a otros cultivos como el maíz, la soja y la caña de azúcar. Para el café, en particular, el riesgo radica en que las lluvias insuficientes durante la floración reducen la cantidad de frutos y su tamaño, lo que impacta directamente en los rendimientos y en la calidad final de los granos.
Según el corredor brasileño Thiago Cazarini, si el clima mejora y las lluvias regresan en la segunda mitad de octubre, la producción de café podría crecer hasta un 20% interanual. Pero si la sequía persiste, “el mercado continuará en un tono claramente alcista, ya que los operadores anticiparán un déficit de oferta para 2026”.
La demanda global se mantiene firme
Mientras Brasil enfrenta su desafío climático, el consumo global de café sigue creciendo. Datos de la Organización Internacional del Café (OIC) indican que la demanda mundial aumentó un 2,2% interanual en 2025, impulsada por la recuperación del sector hostelero y el auge del café premium en mercados emergentes.
Cadenas como Starbucks, Costa Coffee y Tim Hortons continúan expandiendo su presencia en Asia y América Latina, lo que mantiene una presión sostenida sobre el suministro. El café arábica, reconocido por su sabor más suave y su acidez equilibrada, representa cerca del 60% del comercio mundial de café verde.
El equilibrio entre oferta y demanda sigue siendo frágil. A pesar de las cosechas récord en algunos países africanos y asiáticos, Brasil sigue siendo el referente absoluto del mercado, ya que aporta casi el 35% del suministro mundial. Cualquier perturbación en su producción repercute inmediatamente en los precios internacionales.
Efectos en los productores y en el consumidor final
El aumento de precios beneficia temporalmente a los productores que pueden exportar sus reservas, pero genera presión inflacionaria en toda la cadena. En países importadores, los tostadores y distribuidores trasladan los costos al consumidor, lo que se traduce en un café más caro en supermercados y cafeterías.
Según datos de Bloomberg, el precio promedio del café en supermercados de Estados Unidos y Europa aumentó un 7% durante 2025, mientras que en América Latina el alza fue cercana al 10%. En mercados como Colombia, Perú y México, donde también se cultiva café arábica, los productores están aprovechando los precios altos para reforzar sus exportaciones, aunque deben competir con la calidad y volumen del grano brasileño.
En el caso de Brasil, el desafío no es solo climático sino también logístico. Las condiciones de sequía han reducido el nivel de los ríos en regiones clave, dificultando el transporte interno y encareciendo los costos de exportación. A esto se suma el aumento del precio del combustible, que impacta en toda la cadena de suministro.
Sostenibilidad y mitigación: el futuro del café brasileño
Ante el aumento de la vulnerabilidad climática, los productores brasileños están adoptando nuevas prácticas para mitigar los riesgos. Entre las medidas más comunes destacan:
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Diversificación varietal: combinar cultivos de arábica y robusta para reducir la exposición al clima.
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Sombras naturales y árboles nativos: ayudan a mantener la humedad del suelo y reducir el estrés térmico.
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Tecnología de monitoreo satelital: permite anticipar periodos de sequía y planificar riegos eficientes.
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Certificaciones sostenibles: cada vez más fincas buscan sellos como Rainforest Alliance o UTZ para acceder a mercados con primas verdes.
La Asociación Brasileña de la Industria del Café (ABIC) estima que cerca del 45% de las plantaciones ya implementan prácticas sostenibles, aunque la meta del sector es llegar al 70% para 2030.
“Adaptarse al cambio climático no es una opción, es una obligación para mantener la competitividad”, señaló Carlos Brando, consultor de P&A International Marketing. “Brasil tiene la ventaja de su escala productiva, pero necesita invertir más en innovación agrícola para sostener el liderazgo”.
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Perspectivas a corto y mediano plazo
En el corto plazo, los mercados de futuros seguirán respondiendo al ritmo de las precipitaciones en las regiones productoras. Si las lluvias regresan en la segunda quincena de octubre, los precios podrían estabilizarse. Pero si la sequía se prolonga, el mercado podría volver a los niveles récord observados a mediados de 2022, cuando el arábica superó los 420 centavos por libra.
A mediano plazo, la tendencia general apunta a un mercado más volátil, donde el clima, la especulación financiera y las tensiones logísticas seguirán siendo factores determinantes.
El consumo global en crecimiento y la lenta recuperación de las reservas certificadas sugieren que los precios del café permanecerán por encima del promedio histórico durante los próximos años.
En palabras de Van Dort: “El café se ha convertido en un termómetro del cambio climático. Lo que pasa en Brasil hoy determina el precio de una taza en cualquier cafetería del mundo mañana”.

