Déficit récord en el comercio Argentina-Brasil, el comercio bilateral entre Argentina y Brasil registró en septiembre de 2025 su mayor déficit del año, alcanzando los 578 millones de dólares negativos, según datos publicados por la Cámara Argentina de Comercio (CAC) y la consultora económica Abeceb. El incremento de las importaciones, especialmente en el sector automotriz y energético, explica gran parte de este desequilibrio que acumula 14 meses consecutivos de saldo negativo para la economía argentina.
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Un déficit que marca tendencia
Durante septiembre, el intercambio comercial total entre ambos países alcanzó los 3.051 millones de dólares, el nivel más alto para ese mes en los últimos doce años. Sin embargo, mientras las importaciones argentinas desde Brasil crecieron 24,7% interanual, las exportaciones cayeron 2,8%, lo que profundizó el rojo comercial.
Argentina importó desde su principal socio del Mercosur 1.814 millones de dólares en bienes y servicios, frente a los 1.236 millones exportados. Este desequilibrio se explica, en gran parte, por la dependencia estructural de insumos industriales y energía provenientes de Brasil, sumado a una caída en las ventas externas del sector automotor argentino, que históricamente ha sido el motor de su comercio bilateral.
El papel del sector automotriz
El sector automotriz continúa siendo el eje más relevante del comercio entre ambas economías. En septiembre, las importaciones argentinas de vehículos de carretera crecieron 131,9%, mientras que las de automóviles para transporte de pasajeros aumentaron 43,5%.
Esta tendencia está vinculada al aumento del consumo interno argentino, impulsado por medidas de estímulo al crédito y por la necesidad de reposición de flotas en empresas privadas. Sin embargo, esta expansión de las importaciones no fue acompañada por un crecimiento equivalente en las exportaciones, lo que amplió la brecha comercial.
Las ventas al exterior de automóviles de pasajeros cayeron 45%, y las de partes y accesorios descendieron 42,7%, reflejando problemas de competitividad y falta de acceso a divisas para las terminales argentinas. Solo las exportaciones de vehículos para transporte de mercancías registraron un leve aumento del 6,4%.
Energía: un factor que agrava el déficit
Otro de los rubros que contribuyó al déficit fue el energético. Argentina incrementó sus importaciones de energía eléctrica desde Brasil en un 77,1% interanual, debido a la menor generación hidroeléctrica local y a los picos de demanda registrados durante los meses invernales.
Este fenómeno no solo refleja una dependencia coyuntural, sino también una carencia estructural de inversión en infraestructura energética. Aunque el país avanza en proyectos de gas natural y energías renovables, aún enfrenta limitaciones en transporte, distribución y almacenamiento, lo que obliga a recurrir a compras externas costosas para evitar cortes de suministro.
Exportaciones con rendimiento dispar
A pesar del panorama general desfavorable, algunos sectores exportadores argentinos lograron resultados positivos. El sector agropecuario fue uno de ellos, con incrementos del 51,7% en las exportaciones de trigo y 29,1% en los productos lácteos.
No obstante, estos avances no fueron suficientes para compensar la caída en el resto de los rubros industriales. El descenso en los envíos de manufacturas de origen industrial y automotor impactó fuertemente en los ingresos totales de divisas, limitando la capacidad de recuperación del comercio exterior argentino.
Un desequilibrio sostenido en el tiempo
Con el resultado de septiembre, el déficit comercial acumulado entre Argentina y Brasil en lo que va de 2025 asciende a 4.696 millones de dólares, muy por encima de los 56 millones registrados en el mismo período del año anterior.
Este deterioro refleja una tendencia sostenida de pérdida de competitividad de la industria argentina frente a su principal socio comercial. Según Abeceb, el déficit podría cerrar el año en torno a 6.000 millones de dólares, lo que representaría el peor resultado de la última década en el intercambio bilateral.
La consultora sostiene que, aunque se espera una moderación en las importaciones hacia fin de año, la dinámica estructural del comercio seguirá siendo deficitaria debido a los altos costos logísticos, la apreciación del real brasileño y la persistente inflación en Argentina.
Factores estructurales detrás del desequilibrio
Más allá de las cifras coyunturales, la relación comercial entre ambos países revela asimetrías profundas. Brasil cuenta con una industria manufacturera más diversificada y competitiva, mientras que Argentina depende de exportaciones primarias y bienes de bajo valor agregado.
Esta diferencia se amplifica por la falta de acuerdos de integración productiva eficaces dentro del Mercosur, donde la coordinación de políticas industriales ha sido escasa. Las empresas argentinas enfrentan además mayores restricciones cambiarias, problemas de acceso al crédito y presión fiscal elevada, lo que limita su capacidad de competir en el mercado brasileño.
La situación también se ve agravada por la inestabilidad macroeconómica argentina, que genera incertidumbre en los socios comerciales y reduce la previsibilidad de las operaciones de exportación.
Impacto en el empleo y la producción local
El déficit comercial con Brasil tiene consecuencias concretas para la economía argentina. En provincias industriales como Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, la caída en las exportaciones automotrices y metalúrgicas se traduce en reducción de horas de trabajo, suspensiones y menor nivel de producción.
El sindicato de trabajadores automotores (SMATA) advirtió que, si la tendencia continúa, podrían perderse más de 5.000 empleos directos hacia fines de 2025. Las terminales locales ya han comenzado a ajustar su producción, priorizando los modelos con mayor demanda interna para mitigar la caída de los envíos externos.
Por otro lado, los productores agropecuarios han mostrado mayor dinamismo exportador, aunque enfrentan desafíos logísticos y de costos que limitan su expansión hacia el mercado brasileño.
Desafíos y perspectivas hacia 2026
El gobierno argentino, consciente de la magnitud del problema, busca reimpulsar las negociaciones comerciales bilaterales para equilibrar la balanza. La Cancillería trabaja en acuerdos sectoriales con el Ministerio de Industria y Comercio de Brasil, enfocados en el automotor, agroalimentos y energía renovable.
Además, se están explorando incentivos fiscales y líneas de financiamiento para exportadores argentinos, con el objetivo de recuperar competitividad y diversificar la oferta exportable.
Los analistas advierten, sin embargo, que sin una estrategia industrial de largo plazo y una mayor integración regional, será difícil revertir la tendencia deficitaria. “El comercio con Brasil no solo refleja un desequilibrio económico, sino también una falta de coordinación estructural dentro del Mercosur”, señaló la economista Silvia Nogueira de la Universidad de Buenos Aires. “La clave será avanzar en proyectos binacionales de valor agregado y cadenas productivas integradas”.
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La necesidad de una agenda estratégica común
El récord de déficit comercial en septiembre representa una señal de alarma para la economía argentina. Más allá de las fluctuaciones coyunturales, la tendencia muestra que la dependencia de importaciones brasileñas continúa creciendo, mientras que las exportaciones argentinas pierden terreno por falta de competitividad y planificación industrial.
Superar este escenario requerirá una política comercial inteligente, basada en la innovación, la apertura de nuevos mercados y la integración regional efectiva. La complementariedad económica entre Argentina y Brasil sigue siendo una oportunidad, pero solo podrá materializarse si ambos países coordinan esfuerzos para equilibrar el intercambio y fortalecer el desarrollo productivo mutuo.
El desafío no es menor: reequilibrar el comercio sin sacrificar la recuperación interna. Pero también es una oportunidad para repensar la inserción argentina en el Mercosur y en el comercio internacional, con una mirada que combine realismo, cooperación y visión de futuro.

