De la cerveza al queso, la historia de los hermanos brasileños que convirtieron una pequeña lechería en una marca premiada, lo que comenzó como una apuesta por rescatar una pequeña lechería al borde de la quiebra terminó convirtiéndose en uno de los mayores casos de éxito de la industria de alimentos premium en Brasil. Los hermanos Juliano y Bruno Mendes, reconocidos por haber fundado la cervecería artesanal Eisenbahn, lograron transformar un negocio con ventas anuales de apenas 400.000 reales en una empresa que hoy proyecta ingresos cercanos a 20 millones de reales, gracias a una estrategia enfocada en la innovación, la calidad y la producción de quesos artesanales de alto valor agregado.
Su marca, Vermont, se consolidó como una de las referencias del segmento gourmet luego de que su queso Morro Azul fuera reconocido como el mejor queso de América Latina en los prestigiosos World Cheese Awards, uno de los certámenes más importantes de la industria quesera a nivel mundial.
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De pioneros de la cerveza artesanal a emprendedores del queso premium
Antes de incursionar en el sector lácteo, los hermanos Mendes ya habían dejado huella en el mercado brasileño de bebidas. En 2002 fundaron Eisenbahn, una de las cervecerías artesanales que ayudó a impulsar el crecimiento de este segmento en Brasil cuando aún era un mercado incipiente.
El éxito de la marca llamó la atención de la industria y, posteriormente, la empresa fue adquirida por el grupo Heineken, permitiendo a los emprendedores iniciar una nueva etapa empresarial.
Lejos de retirarse, decidieron buscar un nuevo desafío, esta vez en una industria completamente diferente: la producción de quesos artesanales.
La preparación antes de dar el salto
Convencidos de que el conocimiento era tan importante como la inversión, ambos viajaron a Estados Unidos para especializarse en producción de quesos.
Entre 2011 y 2013 realizaron estudios en la Universidad de Vermont, institución reconocida por sus programas sobre elaboración de quesos artesanales y producción láctea.
La experiencia no solo les permitió adquirir conocimientos técnicos sobre procesos de maduración, fermentación y desarrollo de productos premium, sino que también inspiró el nombre de la futura empresa: Vermont.
Una lechería al borde del cierre
La oportunidad apareció en 2013 cuando la familia Ziehlsdorf decidió vender Laticínios Pomerode, una pequeña planta ubicada en el estado de Santa Catarina que atravesaba serias dificultades financieras.
La empresa operaba únicamente algunos días a la semana y prácticamente dependía de un solo producto: una crema de parmesano cuya receta databa de 1948.
Con ingresos cercanos a los 400.000 reales anuales, el negocio parecía tener pocas posibilidades de supervivencia.
Mientras muchos veían una empresa sin futuro, los hermanos identificaron una oportunidad para desarrollar un proyecto completamente diferente.
Apostar por la diferenciación
Tras adquirir la lechería comenzaron un proceso de transformación que implicó importantes inversiones en infraestructura, tecnología y desarrollo de nuevos productos.
Durante los años siguientes destinaron alrededor de 10 millones de reales para modernizar la operación, mejorar los procesos de producción y crear una línea de quesos artesanales orientada al segmento premium.
La estrategia nunca buscó competir por precio.
El objetivo fue construir una marca diferenciada capaz de ofrecer productos exclusivos, con altos estándares de calidad y características propias.
Nace Vermont
La nueva marca fue concebida para atender consumidores interesados en experiencias gastronómicas de mayor valor agregado.
Su portafolio comenzó a incorporar distintos tipos de quesos artesanales elaborados mediante procesos de maduración cuidadosamente controlados.
Sin embargo, fue uno de ellos el que terminó convirtiéndose en el gran protagonista de la compañía.
Morro Azul, el queso que cambió la historia de la empresa
El desarrollo del queso Morro Azul representó un punto de inflexión para Vermont.
Se trata de un queso azul cremoso que combina técnicas tradicionales europeas con procesos adaptados a las condiciones de producción brasileñas.
Cada pieza requiere un proceso de elaboración y maduración cuidadosamente supervisado para garantizar textura, aroma y sabor.
La apuesta por la calidad dio resultados.
Reconocimiento internacional
En 2023, durante los World Cheese Awards realizados en Noruega, el Morro Azul fue elegido como el mejor queso de América Latina, compitiendo frente a miles de productos provenientes de diferentes países.
El reconocimiento posicionó a Vermont dentro del mapa internacional de los quesos artesanales y abrió nuevas oportunidades comerciales para la empresa.
Posteriormente, el producto continuó acumulando premios y fue incluido entre los mejores quesos del mundo por publicaciones especializadas del sector gastronómico.
Un crecimiento impulsado por la innovación
La evolución financiera refleja el impacto de esta estrategia.
Cuando adquirieron la lechería, las ventas apenas alcanzaban los 400.000 reales por año.
Actualmente, la empresa proyecta ingresos cercanos a 20 millones de reales, multiplicando varias decenas de veces el tamaño original del negocio.
Este crecimiento ha sido posible gracias a una combinación de factores:
- Desarrollo de productos premium.
- Inversión constante en innovación.
- Procesos productivos especializados.
- Construcción de una marca reconocida.
- Participación en concursos internacionales.
- Expansión de los canales de comercialización.
Del mercado local al turismo gastronómico
La siguiente etapa del crecimiento llegó con la apertura de la primera tienda propia de Vermont en Blumenau, una de las ciudades con mayor tradición turística del estado de Santa Catarina.
La ubicación no fue casual.
Blumenau recibe miles de visitantes cada año gracias a eventos como la Oktoberfest brasileña y se ha convertido en un importante destino gastronómico.
La tienda busca acercar la marca directamente al consumidor final y fortalecer el turismo asociado a productos regionales de alta calidad.
El valor agregado como estrategia
El caso de Vermont refleja una tendencia cada vez más fuerte dentro de la industria alimentaria.
En lugar de competir únicamente por volumen, muchas empresas están apostando por productos diferenciados que generan mayor valor agregado y permiten acceder a consumidores dispuestos a pagar más por calidad, origen y procesos artesanales.
En este contexto, los quesos especiales han ganado protagonismo tanto en Brasil como en otros mercados internacionales.
Santa Catarina fortalece su reputación
El crecimiento de Vermont también contribuye al posicionamiento de Santa Catarina como una de las regiones más importantes de Brasil en producción de alimentos premium.
El estado ya era reconocido por su industria cervecera artesanal y ahora también comienza a destacarse por la elaboración de quesos de alta calidad.
Este tipo de iniciativas fortalece la economía regional al impulsar cadenas productivas, generar empleo y promover el turismo gastronómico.
Reinventarse después del éxito
Uno de los aspectos más llamativos de esta historia empresarial es que los hermanos Mendes decidieron comenzar prácticamente desde cero después de haber construido una empresa exitosa como Eisenbahn.
En lugar de mantenerse dentro de un sector que conocían ampliamente, optaron por ingresar a una industria completamente distinta, apostando por el aprendizaje, la especialización y la innovación.
Su experiencia demuestra que el emprendimiento no depende únicamente del sector en el que se participe, sino de la capacidad para identificar oportunidades, desarrollar conocimiento y ejecutar una estrategia de largo plazo.
Una apuesta que tomó más de una década
Aunque el éxito de Vermont suele resumirse en sus premios internacionales, el proceso detrás de la marca ha requerido más de diez años de trabajo continuo.
Desde la adquisición de la lechería en 2013 hasta el reconocimiento internacional del Morro Azul transcurrió un largo periodo de inversiones, investigación y perfeccionamiento de procesos.
Lejos de tratarse de un crecimiento inmediato, el desarrollo de la empresa respondió a una estrategia sostenida basada en la mejora constante de sus productos y en la construcción de una identidad de marca sólida.
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Un ejemplo para la industria alimentaria
La historia de los hermanos Mendes evidencia cómo una empresa tradicional puede reinventarse mediante la innovación y la especialización.
La combinación entre conocimiento técnico, inversión en calidad, diferenciación y visión empresarial permitió convertir una pequeña operación con dificultades financieras en una compañía reconocida internacionalmente.
Más allá de las cifras de ventas o los premios obtenidos, Vermont representa un ejemplo de cómo la transformación de negocios tradicionales puede generar nuevas oportunidades para la agroindustria brasileña y fortalecer la presencia de productos premium latinoamericanos en mercados cada vez más exigentes.


