Conindustria apuesta por alianzas estratégicas con China para reactivar la producción venezolana y expandir exportaciones a América, la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) ha lanzado una propuesta ambiciosa que podría redefinir el futuro de la economía nacional: establecer alianzas estratégicas con empresas chinas para impulsar la capacidad productiva del país, fortalecer la manufactura local y abrir nuevos canales de exportación hacia mercados de alto valor como Estados Unidos, Brasil y México.
El presidente de Conindustria, Tito López, aseguró que la industria venezolana atraviesa un momento decisivo. Actualmente, la capacidad operativa del sector industrial se encuentra en torno al 47%, lo que significa que más de la mitad del potencial productivo (53%) está subutilizado. Esta brecha, según López, representa una gran oportunidad para revitalizar la producción nacional mediante inversión extranjera, transferencia tecnológica y cooperación industrial internacional, especialmente con socios asiáticos.
“Venezuela tiene la capacidad, la mano de obra y la ubicación geográfica estratégica para convertirse en un eje de exportación hacia América del Norte y el Cono Sur. Lo que necesitamos son alianzas inteligentes que permitan dinamizar ese potencial”, afirmó el dirigente.
Vea también: La XX edición de los Premios Brasil
La oportunidad china: tecnología, inversión y diversificación
El interés de Venezuela en fortalecer vínculos con China no es nuevo, pero en esta etapa adquiere un carácter industrial y productivo mucho más definido. Según López, el país puede aprovechar la vasta experiencia china en manufactura, maquinaria pesada, innovación tecnológica y logística, áreas en las que la nación asiática ha demostrado liderazgo mundial.
Las empresas chinas, con su amplia capacidad de inversión y su enfoque en el desarrollo conjunto, pueden desempeñar un papel clave en la reactivación del aparato industrial venezolano. Estas asociaciones permitirían modernizar líneas de producción, incorporar tecnología de automatización, mejorar la eficiencia energética y reactivar fábricas paralizadas por falta de insumos o mantenimiento.
Además, López explicó que las alianzas podrían generar una sinergia estratégica: mientras las empresas chinas obtendrían acceso a una base productiva con ubicación privilegiada y costos competitivos, Venezuela podría reinsertarse en las cadenas de suministro globales y en mercados regionales de alto consumo, como los de México, Estados Unidos y Brasil.
De la recuperación a la expansión: una visión optimista para 2025-2026
Durante su balance del año, el presidente de Conindustria destacó que la economía venezolana ha mostrado señales de recuperación en los últimos trimestres, impulsada principalmente por el sector petrolero. Según sus estimaciones, el Producto Interno Bruto (PIB) nacional registró un crecimiento del 7% en el primer trimestre y un 0,1% en el segundo, pese a las distorsiones generadas por la apreciación del tipo de cambio.
López confía en que el tercer trimestre de 2025 arrojará resultados positivos, proyectando un cierre de año con una ligera recuperación económica, especialmente en las áreas de alimentos, medicamentos, maquinaria y repuestos. Estos sectores han mostrado un crecimiento sostenido durante los últimos cinco años, representando el núcleo de la reindustrialización posible.
“Estamos viendo un repunte en los sectores esenciales, mientras que la industria del petróleo sigue siendo el principal motor del PIB. Sin embargo, la clave para el crecimiento sostenido será diversificar la economía hacia las exportaciones no petroleras”, indicó el dirigente gremial.
El presidente de Conindustria subrayó que la diversificación productiva es esencial para la estabilidad económica de Venezuela. Las exportaciones de bienes manufacturados podrían convertirse en una nueva fuente de ingresos sostenibles, reduciendo la dependencia del crudo y fortaleciendo la moneda nacional mediante la generación de divisas provenientes de productos con valor agregado.
El potencial exportador: Venezuela mirando hacia el norte y el sur
Entre los principales destinos estratégicos identificados por Conindustria se encuentran Estados Unidos, Brasil y México, tres de las economías más importantes del continente americano. Estas naciones representan mercados amplios y dinámicos, donde Venezuela podría posicionar productos competitivos en sectores industriales específicos.
-
Estados Unidos ofrece una oportunidad para la exportación de productos de manufactura ligera y alimentos procesados, aprovechando los tratados de comercio parcial y los puertos del Caribe.
-
Brasil, como potencia regional y socio histórico, puede convertirse en un aliado clave para el intercambio industrial y tecnológico, especialmente en sectores como maquinarias, autopartes y productos farmacéuticos.
-
México, con su papel de puente entre América Latina y América del Norte, representa un mercado intermedio de gran relevancia, donde la demanda de bienes industriales y agroindustriales podría generar nuevas oportunidades para las empresas venezolanas.
López enfatizó que Venezuela podría revitalizar su perfil exportador mediante la creación de zonas industriales mixtas y centros logísticos binacionales, donde inversionistas extranjeros y nacionales colaboren bajo modelos de cooperación público-privada.
“El objetivo no es solo producir más, sino producir mejor. Queremos exportar con calidad, sostenibilidad y competitividad”, señaló.
Los retos estructurales del sector industrial
Pese al optimismo, el panorama industrial venezolano enfrenta retos significativos. Entre ellos destacan la baja inversión privada, la escasez de crédito productivo, la dependencia de importaciones de insumos y la falta de infraestructura moderna en algunos sectores clave.
Los sectores de minería, textiles y calzado, por ejemplo, se encuentran entre los de menor crecimiento en el país, debido a problemas de suministro energético, falta de maquinaria actualizada y dificultades logísticas. Sin embargo, Conindustria ve en estos mismos sectores una oportunidad para la reinvención industrial, mediante la integración de tecnología china y la atracción de inversión orientada a la exportación.
Asimismo, la confederación considera esencial promover reformas regulatorias y fiscales que faciliten la llegada de capital extranjero y mejoren la competitividad del entorno empresarial. Estas medidas permitirían crear un ecosistema industrial más estable, innovador y sostenible.
El papel de Conindustria en la nueva etapa económica
Desde su fundación, la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) ha sido una voz representativa de los intereses del sector manufacturero nacional. Su labor no se limita a la defensa gremial; también impulsa políticas de desarrollo, fomenta la innovación y promueve la capacitación laboral.
En los últimos años, Conindustria ha desarrollado una agenda proactiva de cooperación internacional, buscando alianzas con organismos multilaterales y cámaras de comercio extranjeras. Estas acciones están orientadas a integrar a Venezuela en el nuevo mapa de la producción global, especialmente en el contexto de la reconfiguración de las cadenas de valor tras la pandemia.
El presidente Tito López destacó que la organización trabaja en estrategias conjuntas con instituciones chinas y latinoamericanas, enfocadas en identificar áreas prioritarias para inversión: manufactura avanzada, energías renovables, infraestructura logística y digitalización industrial.
“Queremos que Venezuela vuelva a ser un país productor y exportador, no solo de materias primas, sino de bienes transformados. Con tecnología, cooperación y visión de largo plazo, podemos lograrlo”, afirmó.
Hacia una nueva política industrial venezolana
El planteamiento de Conindustria coincide con los esfuerzos de diversos sectores económicos que buscan redefinir la política industrial venezolana hacia un modelo de crecimiento inclusivo y sostenible. Este modelo se centra en tres ejes fundamentales:
-
Reactivación productiva, mediante incentivos fiscales y financieros que favorezcan la inversión nacional y extranjera.
-
Modernización tecnológica, con la incorporación de automatización, inteligencia artificial y herramientas digitales en los procesos industriales.
-
Desarrollo de capital humano, a través de programas de formación técnica y profesional para fortalecer la empleabilidad y la productividad.
Las alianzas con empresas chinas serían un componente clave en esta estrategia, ya que permitirían acelerar la transferencia de conocimiento, promover la innovación y facilitar la inserción de Venezuela en mercados internacionales.
Vea también: Brasil y Chile impulsan el comercio agrícola digital
Alianzas inteligentes para una Venezuela productiva y exportadora
El diagnóstico de Conindustria revela una realidad clara: Venezuela posee un enorme potencial industrial desaprovechado. Con una capacidad de producción utilizada en menos del 50%, el país tiene margen para multiplicar su productividad y expandir sus exportaciones.
Las alianzas con China representan una oportunidad histórica para reindustrializar el país, modernizar su aparato productivo y reactivar la economía real, generando empleo, tecnología e ingresos sostenibles.
El desafío no es menor, pero las bases están puestas: una industria con trayectoria, una ubicación estratégica y una creciente red de socios internacionales que apuestan por la recuperación del país. Si las políticas adecuadas se alinean con la visión de cooperación internacional, Venezuela podría recuperar su papel como potencia manufacturera del continente y abrir un nuevo capítulo en su historia económica.


