Comercio Argentina–Brasil se contrae y redefine el déficit bilateral, el comercio entre Argentina y Brasil, dos de las economías más grandes de América del Sur y socios históricos dentro del Mercosur, comenzó 2026 con señales de enfriamiento. Durante febrero, el intercambio bilateral registró una contracción significativa tanto en exportaciones como en importaciones. Sin embargo, la fuerte caída de las compras argentinas al país vecino terminó modificando el resultado final del balance comercial, reduciendo el déficit en comparación con el mismo periodo del año anterior.
Este comportamiento refleja una combinación de factores económicos, productivos y sectoriales que están influyendo en el ritmo del comercio regional. La desaceleración de ciertos sectores industriales, los cambios en la producción agrícola y la reconfiguración de la demanda en ambos mercados han contribuido a generar un escenario de ajuste en la relación comercial entre los dos países.
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Un déficit menor, pero con menos comercio
De acuerdo con un informe de la consultora ABECEB, el saldo comercial bilateral durante febrero cerró con un resultado negativo para Argentina de 207 millones de dólares. Aunque el dato sigue reflejando un déficit comercial, representa una mejora considerable frente al mismo mes de 2025, cuando el saldo negativo había alcanzado 384 millones de dólares.
La reducción del déficit no se debió a un crecimiento de las exportaciones argentinas, sino a una caída más pronunciada en las importaciones provenientes de Brasil. En otras palabras, Argentina compró mucho menos al país vecino durante febrero, lo que terminó reduciendo el desbalance comercial.
Este fenómeno es relevante porque muestra cómo el comercio bilateral se está ajustando no necesariamente por un aumento de la competitividad exportadora, sino por una contracción generalizada del intercambio.
Caída del flujo comercial total
El impacto de esta dinámica se observa con claridad en el volumen total de comercio entre ambos países. Durante febrero, el flujo comercial bilateral alcanzó 1.907 millones de dólares, lo que representa una caída interanual de 23,5 %.
Este descenso refleja una desaceleración significativa en la actividad comercial entre las dos economías, que tradicionalmente mantienen uno de los vínculos comerciales más intensos de la región.
El informe también señala que el resultado acumulado del primer bimestre del año muestra un déficit para Argentina de 356 millones de dólares, cifra considerablemente menor al rojo registrado en el mismo periodo de 2025, cuando había alcanzado 711 millones de dólares.
Aunque el balance muestra una mejora desde el punto de vista contable, el dato también evidencia una menor intensidad del comercio regional, algo que podría tener implicaciones para sectores industriales y productivos en ambos países.
Importaciones en fuerte retroceso
Uno de los factores determinantes en la reducción del déficit fue la marcada caída de las importaciones argentinas provenientes de Brasil. En términos interanuales, estas compras registraron un descenso de 26,5 %.
La contracción fue significativamente mayor que la caída de las exportaciones argentinas hacia Brasil, que retrocedieron 19,4 % en el mismo periodo.
Este comportamiento sugiere que la demanda argentina por productos brasileños se redujo con mayor intensidad, lo que terminó modificando el resultado final del intercambio comercial.
Además, ambos indicadores mostraron un desempeño más débil que el observado en enero, lo que indica que la desaceleración del comercio bilateral se profundizó durante el segundo mes del año.
El impacto del sector automotor
Dentro de las importaciones argentinas desde Brasil, el sector automotor tuvo un papel central en la contracción registrada en febrero.
Las compras vinculadas a este rubro cayeron 284 millones de dólares, lo que explicó aproximadamente el 74 % de la reducción total de las importaciones provenientes del país vecino.
El sector automotor es históricamente uno de los pilares del comercio entre Argentina y Brasil. Las cadenas de producción de vehículos y autopartes están altamente integradas entre ambos países, lo que genera un flujo constante de piezas, componentes y vehículos terminados.
Por esta razón, cualquier cambio en la producción o en la demanda dentro de este sector suele tener un impacto directo en las cifras del comercio bilateral.
En febrero, varios segmentos del sector automotriz registraron caídas particularmente pronunciadas:
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Las importaciones de vehículos de carretera descendieron 64,3 % interanual.
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Los vehículos para transporte de mercancías registraron una baja de 51,4 %.
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Las compras de automóviles para transporte de pasajeros cayeron 43,6 %.
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Las importaciones de partes y accesorios para vehículos disminuyeron 30,9 %.
Estos datos reflejan una desaceleración significativa en la demanda de productos automotores brasileños dentro del mercado argentino.
Ajustes en el sector energético
Otro sector que influyó en la caída de las importaciones fue el energético. Las compras argentinas de aceites combustibles derivados del petróleo provenientes de Brasil registraron una fuerte reducción interanual de 76,1 %.
Esta contracción contribuyó al descenso general de las importaciones y refleja cambios en las necesidades energéticas o en las fuentes de abastecimiento utilizadas por Argentina.
El comportamiento de los productos energéticos suele estar vinculado a variables como el precio internacional del petróleo, la disponibilidad de producción local y las estrategias de abastecimiento energético adoptadas por cada país.
Algunos sectores industriales muestran resiliencia
A pesar del contexto general de contracción, el informe también identifica algunos segmentos industriales que mostraron un comportamiento diferente.
Dentro del sector metalúrgico, ciertas compras registraron incrementos durante febrero. Entre los productos con mayor dinamismo se encuentran:
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Óxido de aluminio
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Hierro
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Acero
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Aluminio
Estos aumentos ayudaron a compensar parcialmente la caída general de las importaciones, lo que indica que ciertos sectores industriales siguen demandando insumos provenientes de Brasil.
La industria metalúrgica es clave para múltiples actividades productivas, desde la construcción hasta la fabricación de maquinaria, por lo que su desempeño suele reflejar el nivel de actividad de distintos sectores económicos.
Exportaciones argentinas también en retroceso
Del lado de las exportaciones, Argentina también registró una caída significativa en sus ventas hacia Brasil.
Durante febrero, las exportaciones argentinas al mercado brasileño alcanzaron 850 millones de dólares, consolidando una racha de siete meses consecutivos de descenso.
Este dato refleja una pérdida de dinamismo en algunos de los sectores que tradicionalmente lideran las exportaciones argentinas hacia el país vecino.
El agro enfrenta nuevos desafíos
Uno de los sectores más afectados por esta caída fue el agroindustrial.
El informe destaca una fuerte reducción en las exportaciones de trigo, que disminuyeron 67,5 % en comparación con febrero del año anterior.
También se registró una caída significativa en los envíos de cebada sin moler, que retrocedieron 84,7 % interanual.
Según el análisis de la consultora, este comportamiento está relacionado en parte con la evolución de la producción agrícola brasileña.
Brasil ha incrementado su capacidad productiva en ciertos cultivos, lo que ha contribuido a saturar el mercado regional y a reducir la demanda por productos provenientes de Argentina.
Este fenómeno refleja una tendencia más amplia en el comercio agrícola global, donde la competencia entre productores se intensifica a medida que nuevos países aumentan su capacidad de producción.
La industria automotriz también retrocede en exportaciones
El sector automotor argentino también registró caídas en sus exportaciones hacia Brasil durante febrero.
Las ventas de vehículos para transporte de mercancías disminuyeron 27,1 %, mientras que las exportaciones de automóviles para transporte de pasajeros se redujeron 28,6 %.
De acuerdo con el informe, este desempeño está vinculado a una menor producción en algunas terminales automotrices argentinas.
Varias plantas industriales atravesaron paradas técnicas prolongadas destinadas a realizar ajustes y reconfiguraciones en sus líneas de montaje.
Estas interrupciones en la producción tuvieron un impacto directo en la capacidad exportadora del sector automotriz argentino, que depende en gran medida del mercado brasileño.
La petroquímica muestra señales positivas
A pesar del contexto general de caída, algunos sectores lograron mostrar resultados positivos en las exportaciones argentinas.
Uno de los casos más destacados es el de la industria petroquímica, que registró un crecimiento significativo en determinados productos.
Entre ellos se destacan:
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Aceites crudos de petróleo o minerales bituminosos, cuyas exportaciones crecieron 87 % interanual.
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Polímeros de etileno, utilizados ampliamente en la industria del plástico.
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Compuestos químicos orgánicos, que tienen múltiples aplicaciones industriales.
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Aluminio, cuya demanda se mantuvo relativamente sólida.
Estos resultados muestran que, incluso en un contexto de contracción comercial, ciertos sectores pueden mantener o incluso ampliar su participación en el mercado regional.
Un comercio bilateral en transición
El desempeño del comercio entre Argentina y Brasil durante el inicio de 2026 refleja un momento de transición en la dinámica económica regional.
Los cambios en la producción industrial, las variaciones en la demanda y la evolución de sectores clave como el automotor y el agroindustrial están redefiniendo el flujo comercial entre ambos países.
Si bien la reducción del déficit comercial puede interpretarse como una mejora desde el punto de vista macroeconómico para Argentina, el contexto general de caída en el comercio plantea interrogantes sobre el ritmo de recuperación de la actividad económica regional.
En este escenario, la evolución del sector automotor, la competitividad del agro y el desempeño de las industrias exportadoras serán factores clave para determinar el rumbo del comercio bilateral en los próximos meses.
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Perspectivas para el resto del año
Mirando hacia adelante, el comportamiento del intercambio comercial entre ambos países dependerá de múltiples variables.
Entre ellas se destacan:
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La recuperación de la producción industrial en Argentina.
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La evolución de la demanda brasileña.
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Las condiciones del mercado agrícola regional.
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El desempeño del sector automotor.
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Los precios internacionales de la energía y los commodities.
Dado el nivel de integración productiva entre Argentina y Brasil, cualquier cambio en uno de estos factores puede tener efectos inmediatos en el comercio bilateral.
Por ahora, las cifras de febrero dejan en claro que el comercio entre ambas economías atraviesa una etapa de ajuste, marcada por una contracción del intercambio y una reconfiguración de los sectores que impulsan la relación comercial.


