Centros comerciales, el nuevo punto de encuentro multigeneracional en América Latina, en un contexto en el que las ciudades enfrentan desafíos sociales, climáticos y tecnológicos, los centros comerciales han evolucionado mucho más allá de ser simples espacios de venta. Se han transformado en lugares de convivencia, ocio, descanso y rituales colectivos para personas de todas las edades. Esta transformación no es casual, sino que responde a cambios profundos en el comportamiento de los consumidores y a la necesidad de ofrecer experiencias que no pueden ser replicadas por el comercio electrónico.
Un estudio reciente de la Asociación Brasileña de Centros Comerciales (Abrasce), basado en el análisis de hábitos de compra y ocio de diversas generaciones, revela cómo estos espacios se han consolidado como refugios urbanos y puntos de encuentro intergeneracionales. Desde los Baby Boomers hasta la Generación Alfa, cada grupo etario mantiene una relación única con los centros comerciales, pero todos coinciden en algo: siguen siendo esenciales como entornos seguros, multifuncionales y socialmente significativos.
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Más que compras: la evolución hacia espacios integrales
En palabras de Glauco Humai, presidente de Abrasce:
“Los centros comerciales han evolucionado mucho más allá del comercio minorista. Hoy son un oasis urbano ante la crisis climática, un punto de encuentro para combatir la soledad y un espacio multifuncional para realizar tareas y disfrutar del tiempo libre, todo en un mismo entorno”.
Esta visión refleja cómo estos lugares han sabido adaptarse al siglo XXI. Si en décadas pasadas eran principalmente sitios para comprar, hoy combinan oferta gastronómica, entretenimiento, servicios esenciales, actividades culturales y espacios de trabajo remoto, respondiendo a un público cada vez más diverso y exigente.
Preferencias por generación: un mapa de usos y costumbres
El estudio de “Compras Multigeneracionales” de Abrasce evidencia que, aunque cada generación interactúa con el centro comercial de manera distinta, existen espacios que logran unirlas a todas.
1. Baby Boomers (60 a 80 años)
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Lo que más valoran: seguridad, socialización y accesibilidad.
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Espacios preferidos: plazas de comidas, cafeterías tranquilas, tiendas de servicios y supermercados.
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Razón de su visita: muchos acuden no solo por compras, sino para socializar y mantenerse activos. Estos entornos ofrecen un clima controlado, accesibilidad y seguridad, factores clave para quienes viven solos o buscan entornos confiables.
2. Generación X (45 a 59 años)
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Lo que más valoran: conveniencia y variedad de servicios en un solo lugar.
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Espacios preferidos: supermercados, farmacias, restaurantes familiares, cines y tiendas de moda.
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Razón de su visita: concentran varias tareas en un mismo desplazamiento: compras para el hogar, ocio con la familia, pagos de servicios y encuentros casuales.
3. Millennials (30 a 44 años)
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Lo que más valoran: versatilidad y conexión con su estilo de vida híbrido.
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Espacios preferidos: coworking, restaurantes temáticos, gimnasios, spas, tiendas de tecnología y cines.
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Razón de su visita: combinar teletrabajo, actividades sociales y ocio. Buscan experiencias gastronómicas originales y tiendas que conecten con sus valores y personalidad.
4. Generación Z (15 a 29 años)
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Lo que más valoran: experiencias memorables y conexión entre el mundo físico y digital.
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Espacios preferidos: cines, tiendas de moda urbana, zonas instagrameables, cafeterías de autor y heladerías.
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Razón de su visita: explorar marcas auténticas, participar en eventos temáticos y compartir su experiencia en redes sociales. Alternan la compra física con la comparación de precios en línea.
5. Generación Alfa (0 a 14 años)
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Lo que más valoran: entretenimiento y diversión.
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Espacios preferidos: áreas de juegos, parques temáticos dentro del mall, heladerías y cines infantiles.
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Razón de su visita: vivir experiencias lúdicas mientras los padres disfrutan de un espacio seguro y cómodo.
Lugares y actividades que unen generaciones
El informe resalta que hay áreas que logran trascender las diferencias generacionales y convertirse en puntos de convergencia:
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Plazas de comida: son el corazón social de los centros comerciales. Según la escala de importancia (1 a 5), obtienen una puntuación de 4 entre Boomers y Generación X, 5 entre Millennials y 4 entre la Generación Z.
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Cine: sigue siendo un imán para el público joven, con una puntuación máxima (5) entre la Generación Z, y gran relevancia para Millennials (4) y Generación X (3).
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Helados y batidos: representan pequeños rituales gastronómicos que conectan a la Generación Alfa (5) y Z (4) con el espacio físico del centro comercial.
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Eventos y festividades estacionales: celebraciones como Navidad, Black Friday y Día del Niño mantienen un atractivo transversal.
Respuesta a dilemas urbanos y sociales
En una era donde el comercio electrónico gana terreno y las ciudades enfrentan retos como la inseguridad, el cambio climático y la soledad, los centros comerciales ofrecen algo que las plataformas online no pueden replicar: experiencias presenciales completas.
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Baby Boomers: ven en el centro comercial un espacio para combatir el aislamiento social.
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Generación X: valoran la practicidad de tener compras, servicios y ocio en un solo lugar.
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Millennials: aprecian la posibilidad de integrar trabajo y ocio en un ambiente confortable.
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Generación Z: usan la visita física como complemento a su exploración digital.
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Generación Alfa: encuentran un entorno seguro para el juego y la diversión.
Centros comerciales como microciudades
Esta transformación ha convertido a muchos malls en verdaderas “microciudades” con:
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Oficinas corporativas y coworking.
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Clínicas y servicios médicos.
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Espacios para eventos culturales y ferias.
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Zonas verdes y terrazas abiertas.
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Mercados gourmet y experiencias gastronómicas únicas.
En este sentido, los centros comerciales ya no compiten únicamente con otras opciones de retail, sino también con parques, espacios culturales y plataformas digitales por el tiempo libre de los consumidores.
El reto de mantenerse relevantes
Para conservar su relevancia de aquí a los próximos años, estos espacios deberán:
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Hiperpersonalizar la experiencia mediante el uso de datos y tecnologías como la inteligencia artificial para conocer y anticipar las preferencias de cada visitante.
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Integrar valores y propósito en su propuesta, demostrando compromiso con la sostenibilidad, la inclusión y el apoyo a la economía local.
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Ofrecer experiencias únicas que mezclen entretenimiento, cultura y comercio, haciendo que cada visita sea irrepetible.
Datos demográficos clave en Brasil
Según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE), la población se distribuye de la siguiente manera:
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Baby Boomers: 25,2 millones (60 a 80 años).
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Generación X: 40 millones (45 a 59 años).
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Millennials: 50,6 millones (30 a 44 años).
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Generación Z: 42,3 millones (15 a 29 años).
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Generación Alfa: 40 millones (hasta 14 años).
Estos números reflejan el enorme potencial de los centros comerciales como espacios que pueden atender simultáneamente las necesidades y deseos de públicos muy diversos.
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El centro comercial del futuro en América Latina ya no será solo un lugar para comprar, sino un espacio vivo, dinámico y multifuncional donde se tejen relaciones humanas, se comparten experiencias y se celebran rituales que fortalecen el sentido de comunidad. Su éxito radicará en adaptarse a las expectativas de cada generación, equilibrando lo digital y lo presencial, y ofreciendo algo que el comercio online nunca podrá replicar: el contacto humano y la vivencia compartida. Según publica Mall & Retail

