Café global en ajuste, Brasil impulsa caída de precios pese a tensiones internacionales, el mercado internacional del café atraviesa un momento de alta volatilidad, donde las variables climáticas, geopolíticas y logísticas se entrelazan para definir el rumbo de los precios. En los últimos días, el comportamiento del grano ha reflejado una tendencia a la baja, impulsada principalmente por mejores perspectivas de producción en Brasil, el mayor productor mundial, a pesar de que factores externos como conflictos internacionales y disrupciones logísticas habían generado aumentos temporales en las cotizaciones.
Esta dinámica evidencia cómo el café, uno de los commodities agrícolas más importantes del mundo, no solo responde a las condiciones de oferta y demanda, sino también a un contexto global cada vez más complejo, donde eventos climáticos, tensiones geopolíticas y cambios en los costos logísticos pueden alterar rápidamente el equilibrio del mercado.
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Una caída que sigue a un repunte temporal
Luego de haber alcanzado máximos de un mes y medio durante la semana anterior, los precios del café volvieron a corregirse a la baja. En la cotización del contrato “C” de Nueva York referencia clave para el café arábica el precio se ubicó en 307 dólares, con una caída de 2,75 dólares en la jornada más reciente.
Este retroceso se produce tras un repunte impulsado por el cierre del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de energía y mercancías. Esta situación generó preocupación en los mercados debido al posible impacto en los costos de transporte, seguros y combustible, factores que inciden directamente en la cadena global del café.
Sin embargo, ese impulso alcista resultó ser transitorio. Una vez que los mercados comenzaron a evaluar con mayor profundidad las condiciones reales de oferta, especialmente desde Brasil, la tendencia volvió a inclinarse hacia la baja.
Brasil: el factor determinante del mercado
El principal elemento que está presionando los precios del café es la expectativa de una cosecha robusta en Brasil. Como el mayor productor global, cualquier variación en su producción tiene un impacto significativo en el mercado internacional.
Las condiciones climáticas en el país han sido favorables en los últimos meses. La humedad del suelo se mantiene en niveles adecuados para el desarrollo del cultivo, mientras que los periodos de sequía moderada han contribuido a una adecuada maduración del grano. Además, se espera el regreso de lluvias en regiones cafetaleras clave, lo que podría reforzar aún más las perspectivas de producción.
Según estimaciones de organismos especializados, la producción de café en Brasil podría alcanzar niveles récord en 2026. Se proyecta un aumento del 17,2 % interanual, con un total de 66,2 millones de sacos. Dentro de este volumen, el café arábica uno de los más valorados en el mercado crecería un 23,2 %, mientras que el robusta aumentaría un 6,3 %.
Este escenario de abundante oferta genera una presión directa sobre los precios, ya que los mercados anticipan un posible superávit global en el año cafetero 2025-2026.
El peso de la oferta en la tendencia de precios
En los mercados de commodities, la expectativa de mayor oferta suele traducirse en caídas de precios, incluso antes de que el producto llegue efectivamente al mercado. Este fenómeno se basa en la anticipación de los actores financieros y comerciales, que ajustan sus posiciones en función de las proyecciones futuras.
En el caso del café, la expectativa de una cosecha abundante en Brasil ha sido suficiente para revertir el impulso alcista generado por factores externos. Esto demuestra que, a largo plazo, los fundamentos del mercado en este caso, la oferta tienen un peso mayor que los eventos coyunturales.
No obstante, esto no significa que los factores geopolíticos y logísticos pierdan relevancia. Por el contrario, siguen siendo elementos clave que pueden generar volatilidad en el corto plazo.
Geopolítica y logística: factores que generan volatilidad
El reciente aumento en los precios del café estuvo vinculado a tensiones geopolíticas en Oriente Medio, particularmente al impacto del cierre del estrecho de Ormuz. Esta situación afectó el transporte marítimo global, elevando los costos logísticos y generando incertidumbre en los mercados.
El encarecimiento de fletes, seguros y combustibles tiene un efecto directo en toda la cadena de valor del café, desde los productores hasta los importadores y tostadores. Estos costos adicionales suelen trasladarse, al menos parcialmente, a los precios finales.
Sin embargo, cuando las condiciones de oferta son favorables como ocurre actualmente con Brasil estos efectos tienden a diluirse, dando paso a una corrección en los precios.
La visión de los productores
Desde el sector cafetalero, la percepción es clara: la tendencia general del mercado apunta a la baja, aunque con episodios de volatilidad provocados por factores externos.
Productores y representantes del sector coinciden en que el aumento reciente en los precios respondió más a condiciones políticas y logísticas que a cambios estructurales en la oferta. Una vez que estos factores se estabilizan, el mercado vuelve a su tendencia natural.
Además, el calendario de cosecha en Brasil juega un papel clave. La recolección se concentra entre mayo y julio, lo que significa que en los próximos meses el mercado comenzará a recibir mayores volúmenes de café, reforzando la presión a la baja sobre los precios.
Un mercado global cada vez más interconectado
El comportamiento del café también refleja una tendencia más amplia: la creciente interconexión de los mercados globales. Hoy, el precio de un producto agrícola no depende únicamente de las condiciones locales de producción, sino de una compleja red de factores que incluyen:
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Condiciones climáticas en múltiples regiones productoras
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Costos logísticos y disponibilidad de transporte
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Tensiones geopolíticas
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Políticas comerciales y arancelarias
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Fluctuaciones en los mercados financieros
Esta interconexión hace que el mercado sea más dinámico, pero también más vulnerable a shocks externos.
Indicadores internacionales refuerzan la tendencia
Los datos más recientes de organismos internacionales también respaldan la tendencia a la baja en los precios del café. El Precio Indicativo Compuesto de la Organización Internacional del Café registró en febrero un promedio de 267,57 dólares, lo que representa una caída del 9,9 % respecto al mes anterior.
Durante ese periodo, los precios mostraron una tendencia descendente sostenida, alcanzando su nivel más bajo desde agosto de 2025. Este comportamiento estuvo impulsado por mejores perspectivas de suministro, especialmente en Brasil, y por un aumento en las exportaciones desde otros países productores como Vietnam.
Exportaciones en aumento
El incremento en la oferta no se limita a Brasil. A nivel global, las exportaciones de café también han mostrado un crecimiento significativo.
En enero de 2026, las exportaciones de granos verdes alcanzaron los 10,85 millones de sacos, lo que representa un aumento del 12,7 % en comparación con el mismo mes del año anterior. Si se consideran todas las formas de café, las exportaciones totales llegaron a 12,62 millones de sacos, con un crecimiento del 13,7 % interanual.
En el caso de los llamados “Otros Suaves”, grupo al que pertenecen varios cafés de América Latina, el crecimiento fue aún más notable, con un aumento del 33,8 %. Países como Honduras y Nicaragua lideraron este incremento, con alzas del 53 % y 108 %, respectivamente.
Este aumento en las exportaciones refuerza la percepción de un mercado bien abastecido, lo que contribuye a la presión bajista sobre los precios.
Centroamérica y México: crecimiento en exportaciones
La región de México y Centroamérica también ha mostrado un desempeño positivo en términos de exportaciones. En enero de 2026, los envíos desde esta región aumentaron un 33,5 %, alcanzando los 1,48 millones de sacos.
Este crecimiento refleja una recuperación en la producción y una mayor capacidad de respuesta a la demanda internacional. Sin embargo, en un contexto de sobreoferta global, este incremento también contribuye a la caída de los precios.
El desafío para los productores
Para los productores, este escenario plantea desafíos importantes. La caída de los precios puede afectar los ingresos, especialmente en países donde los costos de producción son elevados o donde la productividad es menor en comparación con grandes productores como Brasil.
En este contexto, la eficiencia, la diferenciación y el acceso a mercados especializados se vuelven factores clave para mantener la rentabilidad.
Al mismo tiempo, la volatilidad del mercado exige una mayor capacidad de adaptación y gestión de riesgos, tanto a nivel individual como colectivo.
Perspectivas para los próximos meses
De cara al futuro, todo indica que la tendencia a la baja en los precios del café podría mantenerse, al menos en el corto y mediano plazo, impulsada por la expectativa de una cosecha abundante en Brasil y un aumento en la oferta global.
No obstante, el mercado seguirá siendo sensible a factores externos, como:
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Cambios en las condiciones climáticas
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Evolución de conflictos geopolíticos
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Variaciones en los costos logísticos
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Fluctuaciones en la demanda global
Estos elementos podrían generar episodios de volatilidad, incluso dentro de una tendencia general descendente.
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Un equilibrio en constante cambio
El mercado del café se encuentra en un momento de ajuste, donde las expectativas de producción están imponiéndose sobre los factores coyunturales que habían impulsado los precios al alza.
Brasil, como principal productor mundial, vuelve a ser el actor central en la definición del rumbo del mercado. Sus condiciones climáticas favorables y sus perspectivas de cosecha están marcando el tono de los precios a nivel global.
Sin embargo, en un entorno cada vez más interconectado, el café seguirá siendo un producto altamente sensible a factores externos. La combinación de geopolítica, logística y clima continuará generando un mercado dinámico, donde la estabilidad es la excepción y no la regla.
Para los actores del sector, el reto será navegar esta complejidad, aprovechando las oportunidades y gestionando los riesgos en un escenario que, lejos de simplificarse, seguirá evolucionando con rapidez.


