Brasil y su impacto en la industria de malta Uruguaya, la industria de la maltería en Uruguay, un sector estratégico y con una capacidad productiva considerable, se encuentra inmersa en un periodo de profunda incertidumbre. La causa principal de esta situación es una compleja interconexión de factores externos e inconvenientes locales, siendo el más crítico la significativa caída del consumo de cerveza en Brasil. Este fenómeno, sumado a los desafíos de oferta y demanda de materia prima, y a los precios poco competitivos de la malta uruguaya, ha culminado en un freno productivo y el envío de personal al seguro de paro en una de las empresas más importantes y reconocidas del sector, evidenciando la vulnerabilidad de la economía uruguaya a las dinámicas de su principal socio comercial.
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En Uruguay operan tres empresas dedicadas a la producción de cebada malteada, el principal componente de la cerveza. Dos de ellas, Cervecería y Maltería Paysandú (Cympay, anteriormente conocida como Norteña) y Maltería Uruguay (MUSA, ubicada en Nueva Palmira), son propiedad de AmBev, el gigante cervecero brasileño que también posee Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC) en Uruguay. La tercera es Maltería Oriental (MOSA), que pertenece al grupo brasileño Petrópolis. Esta estructura de propiedad resalta la estrecha dependencia de la industria maltera uruguaya de las decisiones y el rendimiento del mercado brasileño.
La situación más acuciante la vive Cympay, en Paysandú, una empresa que, según los dirigentes sindicales que expusieron en una sesión de la Comisión de Asuntos Laborales del Senado, ha enfrentado problemas severos que la obligaron a detener su actividad productiva.
Cympay en Pausa: El Sobreabastecimiento Brasileño
Eduardo Alza, presidente del sindicato de Cympay, detalló la crítica situación que atraviesa la compañía. Desde principios de junio de 2025, un número significativo de empleados ha sido enviado al seguro de paro, mientras que el personal que aún conserva su empleo está dedicado exclusivamente a tareas de mantenimiento. La proyección, en el mejor de los escenarios, es retomar la actividad productiva a partir de agosto. Esta pausa forzada no solo impacta directamente en las finanzas de los trabajadores, sino que también genera una profunda preocupación en la región de Paysandú, que ya enfrenta dificultades económicas en otros sectores.
En condiciones normales, Cympay opera con una plantilla promedio de 100 personas, incluyendo obreros y personal de confianza. La capacidad productiva de la empresa es de 130.000 toneladas de cebada malteada anuales, una cantidad que, en su casi totalidad, se destina a la exportación a Brasil. Esta línea de negocio no es menor, ya que representa el 40% de las exportaciones totales del departamento de Paysandú, lo que subraya la importancia de Cympay para la economía local y para la balanza comercial de la región. Sin embargo, el momento actual está lejos de ser considerado «normal».
Alza explicó a El Observador que la raíz del problema reside en una fuerte y persistente baja del consumo de cerveza en el país vecino, Brasil. Esta caída, atribuida a un aumento generalizado de precios de la cerveza y a una notable migración de los consumidores hacia otras categorías de bebidas (como bebidas alcohólicas destiladas, vinos o incluso bebidas no alcohólicas de menor costo), ha generado un sobrestock masivo de cebada malteada en el mercado brasileño. AmBev, siendo una empresa integrada, posee también sus propias malterías en Brasil y Argentina, lo que le permite priorizar el consumo de su propia producción interna o la de sus filiales con costos más bajos. Esta situación ha desalentado drásticamente las importaciones de malta desde Uruguay. La magnitud del excedente es tal que, según el dirigente sindical, las malterías de AmBev en Brasil «tienen stock para cubrir la producción hasta fin de año», eliminando la necesidad inmediata de adquirir malta de fuentes externas como Cympay.
A este panorama ya complicado se suma un factor de competitividad interna dentro del mismo grupo AmBev. La tonelada de cebada malteada producida en Paysandú es US$ 20 más cara que la producida por la planta hermana de Maltería Uruguay (MUSA) en Nueva Palmira, Colonia. Esta diferencia de costos, aunque parezca menor, se traduce en una significativa desventaja competitiva para Cympay dentro del ecosistema de AmBev, dejándola en una situación aún más desfavorable para obtener pedidos y mantener su nivel de actividad.
Curiosamente, el año pasado, Cympay ya había enfrentado una situación similar con proyecciones de sobrestock de cebada en Brasil, lo que llevó a AmBev a anunciar el envío al seguro de paro por cuatro meses de los trabajadores de Paysandú. Sin embargo, la empresa se vio «salvada» por una catástrofe natural: severas inundaciones históricas en Brasil que afectaron gravemente dos malterías de AmBev en el país. Esta emergencia provocó que la compañía necesitara con urgencia todo el volumen de malta procesado en Cympay, lo que evitó el cierre temporal de la planta uruguaya en aquel momento. Este episodio resalta la fragilidad de la industria ante eventos inesperados y la dependencia de factores externos.
Desafíos Internos: La Cebada Uruguaya en Declive
Más allá del desfavorable contexto regional dictado por el mercado brasileño, la industria de la maltería en Uruguay también enfrenta factores internos que la afectan directamente, complicando aún más el panorama. Uno de los problemas más apremiantes es la disminución en el área de cosecha de cebada a nivel local.
Proyecciones privadas realizadas por la asociación Urupov estiman que la próxima cosecha de cebada abarcará aproximadamente 190 mil hectáreas. Si se compara esta cifra con la campaña pasada, en la que la cebada ocupó 272 mil hectáreas según datos del Ministerio de Ganadería (MGAP), se observa un descenso significativo en el área de cosecha de un 30% respecto al año anterior. Esta reducción en la superficie sembrada es un indicador preocupante para la disponibilidad de materia prima.
El dirigente sindical Eduardo Alza explicó la razón de esta disminución: «Hay un déficit de hectáreas plantadas porque la cebada ya no es tentadora para el productor». Los agricultores, enfrentados a la necesidad de maximizar la rentabilidad de sus tierras, están migrando hacia el cultivo de granos más rentables en comparación con la cebada. A esto se suma la particularidad de que AmBev es un comprador muy exigente en cuanto a la calidad de la cebada, lo que impone requisitos agronómicos y de manejo que no todos los productores están dispuestos o pueden cumplir, especialmente si otros cultivos ofrecen mejores márgenes de ganancia con menos complicaciones.
Estas estimaciones sobre la menor cosecha ya están generando una expectativa negativa entre los trabajadores de la maltería. El temor palpable es que, con una disponibilidad reducida de cebada, no se alcance el volumen necesario para mantener activas las dos plantas de AmBev en Uruguay (Cympay y MUSA). La perspectiva es desalentadora, pues «tampoco se avizora que el sobrestock baje en Brasil». En palabras de Alza, la premonición es sombría: «El final de la película es que el año que viene vamos a volver al seguro de paro». Esta preocupación subraya la necesidad urgente de una estrategia que aborde tanto los factores externos como los internos para asegurar la sostenibilidad de la industria.
Otra limitación crucial para la industria de la maltería uruguaya es la poca demanda local. Fábricas Nacionales de Cerveza (FNC), la principal empresa cervecera de Uruguay y también propiedad de AmBev, solamente consume el 2% de la producción combinada de las dos plantas de AmBev en el país (Cympay y MUSA). Esto significa que la inmensa mayoría de la producción de malta está orientada al mercado de exportación, con Brasil como destino casi exclusivo. Esta dependencia de un único gran comprador externo expone a la industria a riesgos enormes cuando ese mercado experimenta fluctuaciones, como es el caso actual. La falta de una demanda interna robusta reduce la capacidad de la industria para amortiguar los golpes de los mercados internacionales.
Preocupación en Paysandú y Búsqueda de Soluciones
El caso particular de Cympay (la ex Norteña) genera una preocupación adicional en el departamento de Paysandú, una región que ya enfrenta desafíos económicos significativos. La situación de la maltería se suma a los inconvenientes que atraviesan otras empresas importantes de la zona, como el frigorífico Casablanca y la curtiembre Paycueros, creando un panorama de fragilidad económica y social en la localidad. La acumulación de problemas en sectores clave para la región agrava el impacto del seguro de paro y la incertidumbre laboral.
En la reciente sesión de la comisión del Senado, el dirigente Héctor Macchi reveló una iniciativa que el sindicato de Cympay ha trasladado a la dirección de la compañía. Se trata de un planteo con la intención de reducir algunos costos productivos, buscando soluciones innovadoras desde la base. La idea central es generar energía fotovoltaica a través de la instalación de paneles solares. Aunque el proyecto no busca cubrir la totalidad de la demanda energética de la fábrica debido a su gran tamaño, sí tiene el potencial de bajar significativamente el costo del consumo energético, lo que mejoraría la competitividad de la planta y reduciría uno de los principales gastos operativos.
Macchi añadió que el sindicato, en su afán por impulsar esta propuesta, ya ha mantenido contactos con ingenieros sanduceros, aprovechando el talento local, así como con ediles departamentales y el intendente electo, Nicolás Olivera. Esta proactividad sindical, buscando alianzas con expertos y autoridades locales, demuestra un compromiso con la búsqueda de soluciones a largo plazo y la sostenibilidad de la fábrica.
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Para continuar avanzando en la búsqueda de apoyos y soluciones, los representantes de los trabajadores tienen programada una reunión clave la próxima semana con la ministra de Industria, Fernanda Cardona. Este encuentro con la autoridad ministerial es fundamental para exponer la gravedad de la situación, presentar las propuestas del sindicato y buscar el respaldo del gobierno nacional para superar los desafíos que enfrenta la industria de la maltería en Paysandú y, por extensión, en Uruguay. La capacidad de las autoridades para mediar con AmBev, explorar incentivos para la producción de cebada o buscar nuevos mercados, será crucial para el futuro de estas plantas y sus trabajadores. La situación actual subraya la necesidad de una estrategia nacional de diversificación de mercados y de apoyo a la competitividad para industrias altamente dependientes de un único cliente o mercado de exportación.
